Viajar

Diez paraísos inexplorados de Colombia

Silencio, grandiosa, lejanía de las multitudes ruidosas y naturaleza pura, digna de ser conservada.

Colombia

El Hato La Aurora en Casanare, donde existen más de 400 especies de aves.

Foto:

Andrés Hurtado García

10 de mayo 2017 , 05:18 p.m.

Recorriendo y sudando apasionadamente a pie toda la piel vibrante de Colombia he gozado centenares de lugares de edénica serenidad. Hoy me detengo en diez que reúnen la belleza total: silencio, grandiosidad, lejanía de las multitudes ruidosas y naturaleza pura, digna de ser conservada.

EL HATO LA AURORA

El Hato La Aurora, en Casanare, es indudablemente el paraíso colombiano número uno. Este prodigioso rincón del Llano parece arrancado a los primeros días del Génesis cuando hombres y animales vivían en armonía en medio de un paisaje lujuriante. Mezclados con el ganado, pacen libres miles de chigüiros y de venados cola blanca. Manadas de potros salvajes retumban por las sabanas. En las lagunas abundan las babillas, los cocodrilos y las tortugas.

En los esteros se encuentran las boas acuáticas llamadas anacondas, de hasta 8 metros de longitud. Zorros, picures, puercos salvajes, zarigüeyas, tigrillos, osos hormigueros, puercoespines, armadillos, iguanas, matos… toda clase de reptiles y mamíferos. Han aparecido 17 tigres y varias decenas de pumas. Hay 400 especies de aves, desde las más pequeñas hasta los garzones soldados que miden un metro y medio. El trabajo del Llano, la doma y marcaje de potros, se hace a la manera tradicional. Los atardeceres y amaneceres son memorables. Allí, la vida y la cultura del Llano se conservan en toda su pureza.

CHIRIBIQUETE
Chiribiquete

Con una extensión de 2.780.800, conforman el área protegida más grande del sistema de parques naturales de Colombia.

Foto:

Andrés Hurtado García

Es Parque Nacional. Es el último mundo perdido por descubrir en el planeta. Se encuentra entre Guaviare y Caquetá y ha sido ampliado hasta casi 3 millones de hectáreas. Su atractivo principal son los centenares de tepuyes, que son cerros de paredes verticales que se levantan en medio de la selva y de los que se desprenden cascadas. Los ríos son de color rojo. Los investigadores han descubierto allí decenas de plantas y animales nuevos para la ciencia.

JIRIJIRIMO

Por unas fotos que le envié a Jacqueline Kennedy, escogió este lugar como el paisaje más bello de la Tierra. Se encuentra en el río Apaporis, que marca límite entre el Vaupés y el Amazonas. Desde el aire se ve una isla en forma de corazón. El río se lanza por una cascada de 70 metros de altura en forma de escalones y el agua se escurre en medio de unos cabellos vegetales verdes y largos hasta de dos metros. Más abajo el río pasa por un túnel.

JIRIJIRIMO

Según en lengua indígena el nombre del río significa “La cama de la Anaconda”.

Foto:

Andrés Hurtado García

RÍO INÍRIDA

Para mí, es el río más completo de Colombia. Atraviesa el departamento del Guainía. Y pasa entre los míticos cerros de Mavecuri, los más bellos de la selva. Tiene cuatro raudales de espectacular belleza, donde es preciso arrastrar las canoas por la orilla: Zamuro, Kualet, Morroco y Danta. Y recibe el Caño Mina, en cuya cascada tomé la foto de portada de mi libro Colombia Secreta.

RÍO INÍRIDA

Afluente del río Guaviare y de los  más importantes que baña el departamento del Guainía.

Foto:

Andrés Hurtado García

EL PARQUE NACIONAL EL TUPARRO

Es Patrimonio de la Humanidad. Se encuentra en el Vichada. Es el Parque Nacional más completo de Colombia porque tiene ríos, islas, sabanas, bosques, tepuyes, abundante fauna y vestigios arqueológicos. El sabio Humboldt llamó “la octava maravilla del mundo” al raudal de Maipures del río Orinoco, río que cruza el parque.

EL PARQUE NACIONAL EL TUPARR0

Declarado en 1982 como Monumento Nacional y Zona Núcleo de la Reserva de la Biosfera El Tuparro.

Foto:

Andrés Hurtado García

ALTA GUAJIRA
ALTA GUAJIRA

Las duna de Taroa, desde su cima se puede observar la grandeza del Mar Caribe.

Foto:

Andrés Hurtado García

En el extremo norte de Suramérica, en La Guajira, se encuentran las dunas de Taroa -tan bellas como las de Erg Chebbi, las más celebradas del Sahara en territorio marroquí-, la Laguna de los Patos y Bahía Hondita, para mí la más hermosa de Colombia y donde he invertido horas de mi vida contemplándola y recorriendo sus playas amarillas y admirando la cinta de manglares y las aguas azules y verdes.

PLAYAS DEL TAYRONA
Playas del Tayrona

Pasar un momento de tranquilidad en las diferentes playas del Tayrona.

Foto:

Andrés Hurtado García

Alejado de los bañistas, el caminante recorre las playas solitarias de arenas blancas entre las cuales, en el límite entre el bosque y el mar, se encuentran piedras redondeadas que las olas acarician. Más que bañarse, allí el placer es caminar en silencio dejando que las olas acaricien los pies descalzos. Decía Teilhard de Chardin: “Dejadme sentir la inmensa música de las cosas”.

YURUPARÍ

Para los indígenas de la Amazonia es el mito más sagrado que representa la creación y que se ve materializado en una cascada de 300 metros de longitud que corta todo el cauce del río Vaupés, cuatro horas en lancha arriba de Mitú. La cascada mide seis metros de altura.

YURUPARÍ

Rituales vivos en las selvas del Vaupés.

Foto:

Andrés Hurtado García

LAS PLAYAS DEL ALMEJAL

Se encuentran en el pueblo del Valle ubicado a 13 kilómetros de Bahía Solano en el Pacífico. Si en Tayrona las arenas son blancas, aquí son negras. He logrado las fotos más espectaculares en estas playas y los componentes de las mismas son las olas y las espumas del mar, las rocas que se levantan solitarias en las playas y las impolutas arenas negras, todo ello envuelto en la grandiosidad del Pacífico.

LAS PLAYAS DEL ALMEJAL

Es considerada como una de las playas más bellas del Pacífico Colombiano. Allí llegan las tortugas golfinas y se ven diferentes aves.

Foto:

Andrés Hurtado García

En el extremo de la playa se encuentra El Almejal Ecolodge Rainforest Reserve, con cabañas metidas en la selva. Este es el mejor lugar para observar delfines en el primer semestre del año y ballenas en el segundo.

EL SUR DEL DEPARTAMENTO DE NARIÑO

Orgullosamente quindiano, yo, de la tierra cuyo paisaje cafetero es Patrimonio de la Humanidad, soy un enamorado del paisaje del sur de Nariño, cuyo centro es Ipiales. Si bien es una región llena de pueblos que contradicen mi idea de silencio y soledad, reconozco que este paisaje campestre hecho de cuadrículas de minifundio sembradas amorosamente y que coquetean con todos los matices del verde y del amarillo, tienen para mí el encanto de lo eglógico y pastoril.

EL SUR DEL DEPARTAMENTO DE NARIÑO

Laguna verde del Volcán Azufral.

Foto:

Andrés Hurtado García

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