Salud

Viajar es un hábito muy provechoso para la salud

Expertos coinciden en que visitar sitios desconocidos beneficia tanto a la mente como al cuerpo.

Viajar es bueno para la salud

Además de hacerle bien al cerebro, los viajes promueven el respeto por la diferencia y el entendimiento de otras culturas.

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123RF

03 de diciembre 2017 , 01:35 a.m.

Oír acentos distintos, probar comidas desconocidas, comunicarse en otros idiomas y aprender a encontrar rutas nuevas son desafíos a los que se enfrentan quienes viajan. Ellos abandonan la rutina y encaran situaciones que, según expertos en diversas ramas, resultan ser beneficiosas para la salud.

El doctor José Manuel Moltó, de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología (SEN), pone de presente que el cerebro cambia a lo largo de la vida. “Nuestras neuronas pueden crear nuevas conexiones e incluso se pueden formar nuevas neuronas, pero para ello es clave entrenar al cerebro. Y hay tres elementos para hacerlo: enfrentarlo a la novedad, la variedad y el desafío. Viajar cumple con los tres”, asegura.

Germán Casas, psiquiatra especializado en niños y adolescentes y vicepresidente de Médicos sin Fronteras para América Latina, opina que los viajes se han constituido a lo largo de la historia en una estrategia para romper la rutina. “El cambio de vida, de la cotidianidad, se recomienda. Es algo que la humanidad ha considerado como una fuente importante de cambios de comportamiento que pueden ser saludables”, afirma.

“En los seres humanos existe el instinto epistemofílico, que nos lleva a conocer cosas nuevas, a satisfacer ciertas curiosidades, a entender más –agrega–. Viajar es una forma de satisfacer ese instinto”. Y cuando se viaja aumenta la producción de neurotransmisores como la serotonina y la adrenalina, explica.

Luis Manuel Silva, Ph. D. en psicología, menciona la existencia de varios estudios que sugieren que viajar aumenta la satisfacción vital y el bienestar psicológico que las personas reportan.

“Al viajar uno está mucho más expuesto que en el día a día a ver cosas y gente nuevas, a aprender de otras realidades. Es como armar un rompecabezas, hacer una sopa de letras o cualquier reto cognitivo. Se trata de poner el cerebro en manual, no en automático”, ilustra el doctor Silva, para quien viajar ayuda a encontrar puntos de vista alternativos. “No pienso que cuando alguien tenga un problema deba viajar –aclara–, pero hacerlo sí le permite ocupar su tiempo y su cabeza en muchas cosas distintas, y con esto se puede ganar algo de perspectiva”.

La psicóloga Juliana Peñaloza coincide en lo beneficioso que es romper la rutina y abrir la mente: “Esto contribuye a que las personas se vuelvan mucho más creativas y sensibles, a que empiecen a ver su realidad cotidiana de una manera distinta”.

Quien no se expone a condiciones diferentes del ambiente tiende a generar más alergias

Según el médico Santiago Rojas, los niños que se relacionan entre sí tienen un mejor sistema inmunológico, al igual que los adultos que viajan. “Los pueblos más longevos del mundo tienen una mayor variedad de bacterias y virus porque han tenido mucho movimiento y los han incorporado desde distintos alimentos”, sostiene el doctor, antes de advertir que eso sucede siempre y cuando se consuma comida fresca local. “Se ha demostrado que quien no se expone a las condiciones del ambiente tiende a generar más alergias. Viajar es bueno desde los puntos de vista inmunológico, racional y social. Esto último, porque permite construir vínculos en el mundo real, no virtual”, dice.

Esteban Jaramillo es experto en respiración Buteyko, un método que consiste en corregir la hiperventilación crónica para restablecer la salud. Él también ha visto los efectos positivos de los viajes. “Emprender una travesía expone a la gente a lo desconocido y la obliga a pensar fuera de la zona de confort. Así se generan respuestas creativas para situaciones nuevas, se estimula la inteligencia y se fortalece la tolerancia”, subraya.

Este aspecto lo valora el psiquiatra Germán Casas, quien destaca el hecho de que, gracias al acuerdo de paz, los jóvenes pueden viajar a sitios que estaban vedados por la guerra. Estos intercambios culturales que fomentan los viajes, dice, enriquecen la capacidad de comprender el mundo: “Son muy importantes porque promueven la tolerancia, la empatía, el respeto por la diferencia, el entendimiento de diferentes culturas”.

La médica Daniela Gutiérrez explica que un efecto positivo de viajar está relacionado con un aumento en la actividad física debido a que en esa situación se suele caminar mucho. Igualmente, ese ejercicio al aire libre obliga a las personas a exponerse al sol, lo que genera vitamina D, activa contra el deterioro óseo.

Pese a todas estas bondades, el doctor Luis Manuel Silva advierte que quienes viajan de manera inadecuada pueden sufrir un impacto negativo. “Si usted hace un ‘tour’ de diez días por 15 países no creo que sea bueno, porque lo pone en un ritmo de tener que verlo todo y así se estresa más. Como cualquier otra cosa en la vida, hay que hacerlo de forma tranquila”, concluye.

JUAN URIBE
Para EL TIEMPO@JuanUribeViajes

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