Salud

Un niño, un hígado enfermo y un tío que salvó una vida

Juan Felipe encontró en un familiar la fuerza que necesitaba para seguir viviendo.

Trasplantado

Jennifer y su hijo Juan en una foto reciente.

Foto:

Fundación Cardioinfantil

08 de agosto 2018 , 07:15 p.m.

Un fragmento de hígado de 336 gramos, equivalente al 20 por ciento del órgano de un adulto, le salvó la vida a Juan Felipe Torres, un pequeño bogotano que estuvo al borde de la muerte a causa de cirrosis. El donante fue su propio tío, Alejandro, quien fue compatible y no dudó en someterse al procedimiento de extracción.

Juan Felipe llevaba la vida normal para un pequeño de 7 años hasta una mañana de juegos en el colegio El Gran Virrey, en el sector de El Tunal, en Bogotá. Ese día de octubre del año pasado comenzó a vomitar bolas de sangre. Este hecho alarmó a los docentes de la institución, que se comunicaron con su madre, Jennifer, para que lo llevara al centro médico más cercano.

Tras suministrarle algunos medicamentos, el sangrado paró momentáneamente. Sin embargo, a los ocho días Juan Felipe tuvo una segunda recaída y en esa ocasión fue ingresado a cuidados intensivos de una institución de salud, en el sur de Bogotá, para que le practicaran una transfusión de sangre. Al día siguiente tuvo una endoscopia, y le diagnosticaron várices esofágicas, las cuales le estaban produciendo la hemorragia interna y por eso duró internado 20 días.

Tiempo después fue remitido a la Fundación Cardioinfantil, en donde los médicos lograron identificar que la verdadera razón del sangrado del niño era cirrosis. Jennifer no esperaba que el diagnóstico de su hijo fuera tan desalentador. Aun cuando ya le habían practicado muchos procedimientos, no estaba preparada para que a su hijo le hicieran un trasplante de hígado.

La opción del trasplante

Entre las múltiples particularidades del hígado se encuentra la capacidad de regenerarse por sí mismo. Este es el motivo por el cual una persona viva puede donar parte de su órgano a alguien que lo necesite, como fue el caso de Juan Felipe.

Jairo Rivera, cirujano de trasplantes de la Fundación Cardioinfantil, comenta que el pequeño llegó a la institución en pésimas condiciones de salud, hacía sangrados digestivos que no se podían controlar y esa era una de las principales razones para buscar con urgencia un donante.

Su mamá, con la voz entrecortada, relata que el niño mientras estuvo en cuidados intensivos presentó una de las recaídas más fuertes y fue necesario realizarle otra transfusión de sangre. Debido a los síntomas que sufría se le practicó un procedimiento llamado Tipss, el cual consiste en insertarle un catéter en sus venas hasta llegar al hígado para poder detener el sangrado.

Jennifer confiesa que sentía angustia porque por primera vez se le realizaría en Colombia este procedimiento a un menor.

Jennifer confiesa que sentía angustia porque por primera vez se le realizaría en Colombia este procedimiento a un menor

“En el momento que un paciente está esperando un trasplante pueden pasar muchas cosas y por eso es necesario buscar alternativas para mantenerlo vivo mientas se encuentra al donante. En el caso de Juan Felipe, le realizamos este procedimiento Tipss porque el niño tenía un sangrado muy fuerte y nos preocupaba tener que realizar un trasplante de urgencias, puesto que en estas condiciones la sobrevida de un paciente puede ser menor”, afirma Rivera.

Juan Felipe salió de hospitalización en diciembre del 2017, pero en enero de este año regresó a la Fundación Cardioinfantil a practicarse unos controles. Los resultados de estos alarmaron a los doctores porque el niño presentaba hipertensión pulmonar.

Jennifer recuerda que este fue uno de los momentos más angustiantes, porque si no se le practicaba esta intervención, su hijo podía morir. Gracias a Dios, como ella cuenta, los médicos pudieron estabilizar al niño, pero era más urgente conseguir un donante que fuera compatible con el cuerpo del pequeño.

“Nadie sabe qué se siente estar en esa situación hasta que no se vive”, comenta la madre.

El donante

Su espera, sin embargo, no fue tan larga, pues el tío de Juan Felipe era compatible para ser el donante. Según el doctor Rivera, normalmente en Colombia el tiempo de espera para un trasplante hepático con un donante vivo es de un mes y de donante cadavérico, de nueve meses. Este es un tiempo considerablemente largo, ya que estos pacientes ingresan al hospital debatiéndose entre la vida y la muerte.

Normalmente en Colombia el tiempo de espera para un trasplante hepático con un donante vivo es de un mes y de donante cadavérico, de nueve meses

Finalmente, en la mañana del 21 de febrero pasado, Juan Felipe y Alejandro Torres, tío del menor, ingresaron a cirugía. Fueron más de ocho horas de procedimiento, con la fe intacta de que todo iba a salir bien, y así fue. El doctor Jairo Rivera fue el encargado de darles la buena noticia: la operación había sido un éxito.

Juan Felipe estuvo en la Cardioinfantil varios días hospitalizado mientras se recuperaba de la cirugía. Su estado de salud hoy es mucho más alentador. Se encuentra con mejor semblante y con muchas ganas de salir del hospital para regresar a su casa a ver a su abuelita, a su nuevo hermano y a jugar con sus juguetes favoritos. Tiene todas las ganas de salir y retomar su vida. Su madre dice que es un niño que a pesar de todas las dificultades que se le han presentado en el camino, ha logrado salir adelante y, tras toda esta travesía, hoy afirma que quiere ser médico para poder ayudar a salvar la vida de niños enfermos. Le agradece a su tío, su héroe, la segunda oportunidad de vida que le ha dado y espera poder recuperarse pronto para volver al colegio.

¿En qué consiste el trasplante?

Del hígado de un donante vivo se lleva una porción a un receptor cuyo órgano ya no funciona. La parte restante del hígado del donante se regenera y recupera su volumen y capacidad en un par de meses. Mientras, la parte trasplantada crece y restaura la función hepática normal en el receptor. Las personas que reciben el hígado de un donante vivo frecuentemente tienen mejores tasas de supervivencia a corto plazo que aquellas que reciben el hígado de un donante fallecido.
Generalmente se trata de familiares, para generar compatibilidad y evitar disfunciones.* Con información de la Fundación Cardioinfantil. Envíe sus #ExperienciasSaludables a los correos ronsua@eltiempo.com y josmoj@eltiempo.com.

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