Salud

Condón afuera, ‘violación adyacente’ / Sexo con Esther

'Stealthing' se llama esta tonta práctica que podría convertirse en un delito.

Sexo con Esther

Exponer a sus parejas a enfermedades y al riesgo de un embarazo no consentido son, de por sí, imperdonables agresiones.

Foto:

123RF

06 de mayo 2017 , 09:01 p.m.

La cama es el escenario más propicio para plantear acuerdos y cumplirlos. De hecho, el sexo es, sin duda, la más deliciosa actividad en la que la complicidad se manifiesta en toda su extensión.

El carácter íntimo de los polvos se sostiene en una serie de convenios tácitos que, por su esencia, son inviolables; tanto que lo que ocurre bajo las sábanas se queda bajo las sábanas y pertenece al fuero exclusivo de los encamados y de nadie más. Condición que, valga decir, empieza por el respeto que ellos mismos tienen por sus avenencias.

De ahí que no tengo más que descalificar en los términos más enérgicos la peligrosa tendencia que se difunde por las redes sociales en la que los señores se zafan el condón sin avisarle a su pareja con la intención, según ellos, de aumentar el gusto en las postrimerías del aquello.

‘Stealthing’. Así se llama el tonto juego que fue descrito en la revista ‘Columbia Journal of Gender and Law’, después de que la investigadora Alexandra Brodsky entrevistara a un grupo de mujeres damnificadas por este torpe comportamiento.

Y es que exponer a sus parejas a enfermedades y al riesgo de un embarazo no consentido son, de por sí, imperdonables agresiones que palidecen ante los efectos emocionales que produce el saberse víctima de un engaño que a los varones les parece una travesura.

Pues no hay tal. Brodsky, jurista de la Universidad de Yale, considera que esto configura una franca “violación adyacente” que afecta la dignidad y la autonomía de las mujeres, por lo que debe ser tratado y castigado como un delito en el ámbito de lo penal y no solo de la censura al borde del catre.

Es claro que aquí el sexo consensuado da paso al no permitido y, de paso, a la configuración de un delito que, dadas las reglas impuestas por el mundillo de las redes sociales, debería tipificarse como ‘stealthing’.

Aunque he dicho que en la cama todo se vale, reitero que esto tiene sentido en la medida en que no se burlen los acuerdos. Así que condones en sus astas. Hasta luego.

ESTHER BALAC
Especial para EL TIEMPO

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