Salud

La transición demográfica y epidemiológica: una realidad en salud

Las principales causas de muerte entre los colombianos son las enfermedades cardiovasculares. 

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19 de abril 2017 , 04:04 p.m.

Es importante entender los retos que enfrenta el sistema de salud en Colombia y en general los sistemas en América Latina debido a la transición demográfica y epidemiológica que estamos pasando y especialmente estos días en los cuales entro en vigencia la ley estatutaria de salud, la cual en el papel se ve muy bien, pero que todavía no es muy claro cómo se va a implementar, debido principalmente a los altos costos.

Para comenzar hay que reconocer que el Siglo XX fue exitoso en el avance científico y médico. Esto permitió adquirir un gran conocimiento para abordar las principales patologías y fenómenos que amenazaban el bienestar de las personas, pero también creó una realidad paradójica, pues inició procesos de los cuales hoy se están viendo las consecuencias para la salud, como que las personas vivan mucho mas tiempo o la disminución de la actividad física.

En el siglo pasado la tasa de mortalidad cayó en toda América Latina y creció la esperanza de vida, pasando de promedios alrededor de los 30 años hasta promedios que superan los 60 años. Y en Colombia no ha sido la excepción.

Según datos de la ultima Encuesta Nacional de Demografía y Salud (Ends) desde los años 50 la esperanza de vida ha aumentado en más de 20 años y la mortalidad infantil se ha disminuido a la mitad, pasando de 28 a 14 por cada 1000 nacidos vivos.

Esto significa que la expectativa de vida se ha aumentado y las personas están viviendo mucho más tiempo. Así mismo, la natalidad y el índice de fecundidad que determinan la tasa de crecimiento de la población han vendo cambiando en Colombia y en el Valle del Cauca, con una tendencia a la baja. Hoy en día el 26% de la población total en Colombia es menor de 15 años, el 66% está entre 15 a 64 años y un 7.4% tiene 65 años o más. Esto quiere decir que cada vez hay menos menores y más adultos mayores.

En relación a las enfermedades, actualmente a nivel mundial el 80% de las muertes no son causadas por las enfermedades infecciosas. Y ese mismo patrón sucede en Colombia.

Las principales causas de muerte entre los colombianos son, de lejos, las enfermedades cardiovasculares, seguidas de las lesiones de causa externa. Es decir que la gente más bien se muere por ejemplo de diabetes o por enfermedades del corazón. Incluso hoy en día raramente escuchamos que la gente se muere por sida o cáncer, sino que más bien vive con esto. La gente es diabética, y además es sobreviviente del cáncer. Es decir que la enfermedad se ha convertido en una condición de vida, no necesariamente un evento agudo y dramático.

Estos cambios demográficos y en el patrón de las enfermedades se han producido de manera rápida y principalmente debido a mejores condiciones de vida de las personas, al conocimiento de la ciencia y la transmisión de ese conocimiento, por la prosperidad económica, los cambios tecnológicos, y a la aplicación de políticas públicas basadas en evidencia. Sin embargo, los sistemas de salud y especialmente los hospitales y clínicas, como centros de interacción entre la población y los sistemas, no han evolucionado con la misma rapidez.

Con este nuevo panorama los hospitales en la red tendrán un nuevo papel en el sistema. Habrá más demanda de atención en los hospitales de tercer nivel con suficiente escala y dimensión para asegurar la calidad y costos óptimos en los procesos de alta complejidad. Los hospitales intermedios estarán obligados a pensar en procesos ambulatorios y no en camas, y en sistemas de apoyo a la red integrada de servicios de salud y no viceversa y los hospitales de primer nivel tendrán que fortalecerse para que realmente sean la puerta de entrada al sistema. Como siempre debió haber sido.


A nivel de la atención, esta deberá articularse en torno a las necesidades específicas de los pacientes, bien caracterizados y agrupados, y no en base a la oferta de servicios de cada institución o nivel asistencial, como se hace clásicamente. Ello exige diseñar planes específicos con objetivos clínicos y financieros definidos para cada uno que integra la atención a lo largo de todo el continuo asistencial, muy orientados al cuidado y mantenimiento de la salud y no sólo a su recuperación, y con un papel muy activo de los propios pacientes.

Finalmente, es importante continuar fortaleciendo la atención primaria en salud y el trabajo de las redes integradas en salud. La recién aprobada Política de Atención Integral en Salud (PAIS) y el Modelo de Atención Integral en Salud (MAIS) dan buenas señales, en un modelo donde la prioridad serán las personas y se le dará énfasis a la prevención.

Alejandro De La Torre, MD MS

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