Salud

Que el pescado sea fresco y bien tratado

Sepa dónde comprar, cómo almacenar y las señales para evitar intoxicaciones o dolores de cabeza.

Que el pescado sea fresco y bien tratado

La primera recomendación que hacen las autoridades es que ante la presencia de síntomas como náuseas, vómito y dolor de cabeza después de comer pescado y mariscos, hay que consultar al médico.

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11 de abril 2017 , 05:16 p.m.

El consumo de pescado en la época de Semana Santa se incrementa en 30 por ciento frente al resto del año, según cifras de la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (Aunap). La entidad calcula que hoy cada colombiano come 6,7 kilos al año de esta carne, casi el doble de hace 30 años, cuando el promedio estaba en 3,7 kilos por persona al año.Sin embargo, los consumidores deben saber que pescados y mariscos, como alimentos perecederos, tienen características que exigen cuidados especiales para preservarse en buen estado, y es perentorio evitar enfermedades propias de la descomposición de estos elementos biológicos.

El principal factor, en ese sentido, es la presencia de bacterias que se multiplican sobre materiales descompuestos, como la E. coli, algunas enterobacterias e incluso el cólera, que fácilmente pueden ser transmitidos. Estos son patógenos y de ahí que las intoxicaciones por pescado descompuesto tengan como órganos blancos las vías gastrointestinales, alterando su funcionamiento de forma severa y disminuyendo la absorción de líquidos y alimentos sólidos.

Las consecuencias son variadas. Desde la diarrea intensa que lleva a desequilibrios hidroelectrolíticos hasta deshidratación e incluso la muerte por descompensación severa.

Estos gérmenes pueden pasar a la sangre, multiplicarse de forma peligrosa y colonizar sistemas como el respiratorio y el tejido nervioso, como en el caso de algunos clostridium productores de neurotoxinas.

Estas manifestaciones son proporcionales a la cantidad de la ingesta, al nivel de contaminación y a las características de los individuos, entre los que se destacan por vulnerabilidad enfermos, niños y ancianos.

Por tanto, la primera recomendación que hacen las autoridades es que ante la presencia de síntomas como náuseas, vómito y dolor de cabeza después de comer pescado y mariscos, hay que consultar al médico. Pero hay más consejos orientados a la prevención para tener en cuenta a la hora de comprar productos de mar, en aras, por supuesto, de evitar intoxicaciones o males que puedan empañar los días de descanso.

Cómo almacenar y congelar

Mantener el estado de congelamiento es fundamental para evitar complicaciones. Por eso, el Invima recomienda que pescados y mariscos estén el mayor tiempo posible en el congelador y pasen al refrigerador solo para descongelarlos antes de su consumo. En caso de que necesite este proceso de forma urgente, se aconseja ponerlos en una bolsa plástica sellada e introducirlos en agua fría o, en últimas, en el horno microondas.

Dónde comprar

El Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) recalca que lo primero que debe tener en cuenta el comprador es que el sitio de venta muestre condiciones higiénicas; por ejemplo, los productos deben estar en contenedores con hielo suficiente para mantenerlos frescos y diferenciados de carnes rojas y blancas.

Otro consejo, en ese sentido, es contar con lugares de confianza y reconocidos, con las exigencias sanitarias al día.

Un truco del Invima en el caso de que la compra del pescado y los mariscos sean parte de un mercado más grande es escoger esta carne al final del recorrido, para no exponerla a bacterias de otros productos y extender la cadena de frío.

Lo que debe observar

En el músculo: la carne debe ser firme y elástica y no debe desprenderse al ejercer presión con los dedos. La superficie debe ser de corte brillante.

En los ojos: desista si los ojos son opacos, hundidos y la pupila está gris. Estos deben ocupar toda la cavidad ocular y ser transparentes, brillantes y salientes.

En las escamas: deben estar unidas, adheridas a la piel, con brillo metálico y sin viscosidad. Para el caso de crustáceos, la piel no debe presentar manchas negras.

En las branquias: deben ser húmedas y brillantes. Su olor debe ser suave a mar o río.

No puede haber viscosidad y el color debe ir de rosado a rojo. Si es café, absténgase.

En la cavidad abdominal: no debe tener vísceras ni superficies con desgarres. Fíjese que las espinas no estén separadas del tejido.

Además, evite comprar pescados con escarcha o cristales de hielo, ya que estos podrían haber estado almacenados durante mucho tiempo o haber sido congelados varias veces.

Si compra pescado seco
, este debe ser de color amarillo uniforme sin olor a amoniaco. Si su elección son los camarones enteros (gambas), las cabezas deben estar bien adheridas y sin rupturas.

REDACCIÓN SALUD

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