Salud

Wabi-Sabi, el secreto japonés de la felicidad

Así se conoce la filosofía nipona de la imperfección de la belleza y la fugacidad de la existencia.

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Wabi-Sabi es el concepto que busca la belleza dentro de las imperfecciones de la vida.

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123RF

05 de mayo 2018 , 11:25 p.m.

El Wabi-Sabi es descrito como una visión estética y una forma de comprensión del mundo inspirada en el budismo y basada en la belleza de la imperfección, en la fugacidad y la no permanencia de la existencia que podría sintetizarse como “nada en la vida dura para siempre, nada es completo y nada es perfecto”.

Este punto de vista intimista y filosófico está presente en Japón desde antes del siglo XIV en objetos cotidianos, elementos arquitectónicos y diseños artísticos de aspecto natural o rústico. Se caracterizan por su asimetría, aspereza o sencillez, y por estar a veces desgastados o agrietados. Se trata de un concepto que también puede aplicarse a la forma en la que el ser humano vive y entiende su cotidianidad.

“Wabi-Sabi es el concepto que busca la belleza dentro de las imperfecciones de la vida y que acepta pacíficamente el ciclo natural de crecimiento y decadencia de todo ser viviente u objeto. Es un tipo de estética japonesa que se podría resumir como sencillez y tranquilidad”, informan desde la escuela y espacio de difusión de la cultura japonesa, Espai Wabi-Sabi.

Wabi-Sabi es el concepto que busca la belleza dentro de las imperfecciones de la vida y que acepta pacíficamente el ciclo natural de crecimiento y decadencia de todo ser viviente u objeto

La ilustradora española Amaia Arrazola descubrió esta forma de concebir la belleza que combina la composición minimalista con la calidez de los objetos provenientes de la naturaleza durante un viaje a Japón para disfrutar de una beca para artistas. Durante esta experiencia fue recogiendo la visión del Wabi-Sabi en sus dibujos.

En este diario de viaje visual lleno de anécdotas, observaciones y asombros, que originó un libro titulado ‘Wabi Sabi’ (sin guion entre ambas palabras), Arrazola describe la cultura japonesa desde su gastronomía, tradiciones y creencias, hasta el urbanismo, el carácter de la gente, la soledad colectiva, la visión del sexo, las palabras peculiares y las artes. Para su elaboración se inspiró en la novela del mismo nombre (pero con guion) escrita por el autor estadounidense Leonard Koren en 1994.

“Wabi-Sabi hace referencia a lo imperfecto, lo incompleto y lo mudable de las cosas modestas y humildes, de las cosas no convencionales, y su filosofía consiste en disfrutar del presente y en encontrar la paz y la armonía en la naturaleza y las pequeñas cosas”, señala Arrazola.

Experiencia directa

Consultada sobre cómo vivió y experimentó el Wabi-Sabi en la cuna de esta corriente y en primera persona, Arrazola señala que “encontrar que aquello que no es perfecto también es válido, fue para mí un respiro”.

Para los japoneses este concepto ocupa la misma posición que en Occidente los ideales griegos de belleza y perfección. La palabra ‘wabi’ hace referencia a la quietud y la frescura de lo simple, mientras que ‘sabi’ habla de la serenidad que aparece con la edad. Según la perspectiva budista Mahayana se trata de características positivas porque representan la liberación del mundo material.

“Acostumbrarse a tener una ‘vida de diez’, donde todo tiene que salir bien, brillar y ser perfecto y, además, tener que demostrar a los demás (¡gracias, redes sociales!) lo bien que te va todo, lo feliz que eres, es una angustia, una especie de cárcel”, explica la joven. Por eso, “encontrarme con esta filosofía, caracterizada por el amor a la grieta, a lo usado, al objeto lamido por el tiempo me enamoró”.

A la pregunta sobre qué efectos positivos implica para el bienestar aplicar esta forma de pensar, la ilustradora comenta: “si todos tuviéramos más en cuenta cosas como el vivir ahora o el ir más tranquilamente por la vida seríamos más felices”, y aconseja: “Me di cuenta en un momento de mi vida que casi no saboreaba los alimentos porque comía a toda prisa. Hay que parar, saber usar los cinco sentidos que para algo los tenemos. Aprender a respirar. Ser más conscientes”.

Si tuviéramos más en cuenta cosas como el vivir ahora o el ir más tranquilamente por la vida, seríamos más felices. Hay que parar, saber usar los cinco sentidos, aprender a respirar

Sin ánimo de incursionar en el terreno del asesoramiento psicológico profesional, Arrazola señala que para aplicar esta filosofía en nuestra vida cotidiana hay que “comenzar por aspectos muy sencillos, pero que pueden tener un gran impacto en nuestro bienestar y en la forma en la que nos relacionamos con nuestro entorno”.

Tres consejos

1. ¡Párese a sentir!

“Usar los cinco sentidos que tenemos y detenerse a pensar qué sonidos escuchamos, a qué sabe la comida que comemos, a qué huele, puede parecer poca cosa; sin embargo, nos hace sentir más conscientes de dónde estamos y de quiénes somos”, señala.

2. ¡Respire con atención!

“Aprender a introducir el aire por la boca, que llegue al estómago, espirar, sentir que el oxígeno llegue a todo tu cuerpo... Si el oxígeno llega, no nos ponemos nerviosos. No perdemos el control, somos dueños de nosotros mismos y no tenemos miedo a los ataques de ansiedad”, apunta.

3. ¡Vea el lado positivo!

“Esto puede sonar hippie, pero hay que intentar enfocarse en las facetas positivas de las cosas, no caer en victimismos, y no perder de vista la idea de que vida hay una y es mejor disfrutarla. Además, rodearse de gente que nos quiera y valore hará que nosotros también valoremos lo que tenemos”, finaliza Arrazola.

RICARDO SEGURA
EFE Reportajes
En Twitter: @EFEnoticias

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