Salud

El hombre que desafía al ‘terrorismo alimentario’

El 80 % de la oferta de cualquier almacén es alta en azúcar, dice el doctor Mark Hyman,

Alimentación saludable

‘Esta es mi regla: si la naturaleza lo hizo, cómelo. Si lo hizo el hombre, déjalo’, dice Hyman.

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123RF

07 de julio 2018 , 10:00 p.m.

Denunciar lo que llama “terrorismo alimentario” fue el principal motor del mediático doctor Mark Hyman, pionero en medicina funcional, a la hora de escribir ‘Comida: ¿qué diablos debiera comer?’, su sexto libro, lanzado el 27 de febrero pasado.

Sus anteriores publicaciones, algunas de las cuales fueron número uno en la lista de ‘best-sellers’ del diario ‘The New York Times’, habían girado siempre en torno a la idea de dar a las personas pautas para una mejor salud: escribió sobre el metabolismo, sobre desintoxicación, sobre cómo regular mejor los niveles de azúcar en la sangre. Pero, esta vez, hace algo más: mostrar abiertamente su enojo con la industria de la alimentación.

“¿Qué es el terrorismo alimentario? Es el sistemático asalto a nuestra salud, nuestra química cerebral, nuestros hogares y billeteras, por parte de la industria… y tenemos que cocinar nuestra salida de esto”, dice desde el Cleveland Center for Functional Medicine, donde es director.

El doctor ganó fama internacional luego de denunciar, hace un par de años en el popular programa de televisión de Oprah Winfrey, que el azúcar podía generar tanta o más adicción que la cocaína. Hoy dice estar en una nueva cruzada: quiere iniciar, con su nuevo libro, un movimiento que busca demostrarle a la industria de alimentos –según sus propias palabras– “quién es el jefe”.

Los 160 millones de estadounidenses obesos, dice, no son producto de una gente “glotona y perezosa”, y la epidemia global de enfermedades crónicas “no es un accidente”: estos problemas surgen, asegura, de una industria que produce alimentos baratos y de alto potencial adictivo, debido al exceso de azúcar y de sal. Una situación que se gesta con la complicidad de gobiernos, que muchas veces dan subvenciones y rebajas de impuestos a empresas de alimentación, con la excusa de hacer que la comida sea más accesible.

Según la información que ha recopilado el doctor, hay más de 600.000 productos “biológicamente adictivos” en el mercado; alimentos altos en azúcares y grasas que alteran nuestro organismo y potencian el surgimiento de muchos problemas de salud, principalmente diabetes, riesgo cardiovascular, obesidad.

El 80 por ciento de la oferta de cualquier almacén está compuesto por productos altos en azúcar y hoy los alimentos procesados conforman el 60 por ciento de la ingesta calórica de un estadounidense promedio, asegura. Y el problema, agrega, es que esta tendencia se expande peligrosamente por todo el planeta.

“La industria alimentaria pretende ser parte de la solución, cuando en realidad nos está haciendo más gordos y más enfermos”, denuncia.

La industria alimentaria pretende ser parte de la solución, cuando en realidad nos está haciendo más gordos y más enfermos

‘No saben cuidarse’

Algo que le molesta mucho al doctor Hyman es que, cuando las personas deciden hacer algo para contrarrestar la oferta alimentaria poco saludable y preocuparse por mantener un peso adecuado, suelen caer en lo que describe como “la gran falacia de estos tiempos”: la idea errada, pero ampliamente difundida, de que para estar bien hay que comer menos calorías y hacer más ejercicio.

“Esto suena lógico –dice Hyman–, pero está científicamente equivocado: implica que una dieta de 1.800 calorías obtenidas únicamente de bebidas gaseosas es equivalente a sacar las mismas calorías de brócoli y almendras. Hasta un niño de 5 años entiende que esto simplemente no tiene sentido, y sin embargo es la base de prácticamente todas los programas para perder peso. Las calorías son todas iguales cuando las quemas, pero no cuando las comes. Lo que de verdad importa es la composición de lo que se come, la información que la comida entrega al cuerpo, y no la cantidad ingerida. La salud y la mantención de un peso corporal adecuado dependen mucho más de qué se come que de cuánto”.

La gran cantidad de información contradictoria disponible sobre alimentación fue otra de las razones que motivaron al Dr. Hyman a escribir este libro. “Un día se dice que el aceite de coco es excelente, luego que es malo. Los huevos son malos y después son buenos. Un estudio dice que la dieta vegana prolonga la vida, y luego aparece otro que dice que los cereales y los granos (fundamentales en ese tipo de dieta) se asocian con riesgos cardiovasculares. ¿Cómo no va a estar la gente confundida con respecto a la alimentación? Y no ayuda en nada que cada ‘experto’ posible, desde los entrenadores personales de bienestar hasta los blogueros, tengan una opinión al respecto”.

La clave está en escuchar el propio cuerpo: nadie como él sabe qué le hace bien y qué no; en entender bien cómo la comida afecta nuestra biología y en aplicar un poco de sentido común

“La clave –dice– está en escuchar el propio cuerpo: nadie como él sabe qué le hace bien y qué no; en entender bien cómo la comida afecta nuestra biología (algo que él ha estudiado por más de 40 años) y en aplicar un poco de sentido común”.

Lo único claro –continúa–, es que toda dieta realmente saludable se basa en el mismo fundamento: rescatar la comida real. Enfocarse en alimentos de verdad, en esos que no suben los niveles de azúcar en la sangre, es fundamental para cuidar el organismo. Esto significa, básicamente, comer muchas frutas y verduras, proteínas y grasas saludables y “nada de porquerías”.

“Esta es mi regla: si la naturaleza lo hizo, cómelo. Si fue hecho por el hombre, déjalo de lado. Antes de meterse cualquier cosa a la boca hay que preguntarse: ¿es esto comida? ¿O es una sustancia parecida a la comida?”. Y evitar los aditivos químicos disponibles hoy en los alimentos, que ya suman más de tres mil.

Un defensor de la carne

Uno de los aspectos que más llama la atención del nuevo libro del doctor Mark Hyman es su defensa de la carne, en especial si es orgánica y sustentable. Un alimento que le parece vital porque provee proteínas y aminoácidos que son difíciles de obtener de otras fuentes. “A medida que envejecemos -asegura- su aporte se va haciendo más importante debido a la pérdida de masa muscular (…) y alcanzar el requerimiento proteico diario (60 a 90 gramos para un adulto) con otro tipo de alimentos requiere de una enorme planificación y esfuerzo, más del que la mayoría de la gente es capaz de hacer”.

SOFÍA BEUCHAT
EL MERCURIO (Chile) – GDA
En Twitter: @ElMercurio_cl

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