Salud

La tristeza que espanta los polvos / Sexo con Esther

Ciertos antidepresivos devuelven algo de alegría a cambio de disfunción eréctil y anorgasmias.

Depresión

La depresión arrebata la capacidad para disfrutar de las fantasías eróticas.

Foto:

123RF

01 de abril 2017 , 11:14 p.m.

La depresión –en palabras de la Organización Mundial de la Salud (OMS)– es una de las enfermedades que más le maltrata la existencia a la gente, en el planeta. De hecho, se dice que –mal contados– unos 350 millones de personas padecen este trastorno, que a diario se incrementa. El asunto es tan serio que la misma OMS consideró que la depresión debe ser el tema central del Día Mundial de la Salud –por celebrarse en los próximos días–, para que entre todos miremos a ver cómo abordamos esta tragedia que no le da tregua a nadie.

Como era de esperarse, mucho se ha hablado y se hablará de la depresión por estos días. Sin embargo, poco se resalta que esta patología representa un atentado aleve contra la actividad sobre el catre y aledaños. Para empezar, hay que decir que esta tristeza extrema saca en estampida el deseo sexual y arrebata la capacidad para disfrutar de las fantasías eróticas, tanto en hombres como en mujeres.

Pero si algo de ganas deja, pues… ¿quién dijo miedo? La abusiva depresión se encarga de mermárselas, a los señores, con una penosa flacidez en sus astas. Y a nosotras nos arrebata los orgasmos y se manifiesta también con dolores intensos durante el aquello, lo que hace que las encamadas sean una tortura.

Ahora, por si no fuera suficiente este ensañamiento que la depresión despliega contra las funciones del departamento inferior, resulta que algunos medicamentos que se utilizan para combatirla terminan por sumarse a esta murga antipolvos. Para la muestra, ciertos antidepresivos que, en un injusto trueque, devuelven algo de alegría a cambio de disfunción eréctil y anorgasmias.

La intención con esta perorata no es otra que aprovechar la coyuntura y llamar la atención sobre un problema que afecta a muchas personas de manera silenciosa e invocar para que, a la hora de tratar a los deprimidos, no se deje su sexualidad como algo marginal, sino que sea intervenida de manera urgente, simultánea e integral. Todo porque muchos desenlaces fatales en este tipo de cuadros se deben al deterioro de sus tareas en la cama. Punto.

Aunque soy consciente de que el tema les puede parecer aburrido, espero que piensen en aquellos que, además de aburridos, ni siquiera pueden acudir a sus polvos para levantarse el ánimo. Hasta luego.

ESTHER BALAC
Para EL TIEMPO

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