Salud

Un juego que ayuda a sanar

Experiencias confirman que las lúdicas promueven la salud física y mental de niños y adultos.

Juegos en hospital

El juego es clave en la vida diaria de niños y adultos.

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Foto: Funipri

12 de abril 2017 , 11:22 a.m.

Cuando hacía sus prácticas de la universidad, el director del programa de Psicología de la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad del Rosario, Miguel Gutiérrez Peláez, tuvo una experiencia que marcó su carrera.Un niño de 13 años, proveniente de una zona rural del país, internado en la Unidad de Cuidados Intensivos por una parálisis total de sus funciones motoras ocasionada por el síndrome de Guillain-Barré, le demostró que a través del juego tenía una manera de ‘salir’ de su cuerpo y transformar la realidad. De mejorar su estado de salud.

Gutiérrez Peláez recuerda que el niño “solo podía mover los ojos, debía estar todo el día inmóvil y conectado a un respirador. Él tenía un parqués y un ajedrez que había llevado, pero no los usaba. Por mi afición a esos juegos, comenzamos a idear maneras para que con los ojos me mostrara cómo mover las fichas. Era muy bueno, así que cuando me ganaba, se esforzaba por contraer los músculos, lo que disparaba las alarmas del respirador y hacía correr a las enfermeras. Era su grito de triunfo. Su celebración”.

El juego fue el medio que el niño encontró para comunicarse, para sentir que lo entendían y que podía interactuar. También fue el impulsor de una serie de eventos cognitivos que sucedieron en su cerebro y le dieron una forma de estar activo.
“El tema del juego es fascinante y se ha escrito literatura psicoanalítica sobre él –asegura Gutiérrez Peláez–. Freud, con su método de asociación libre, dijo que en el juego se despliegan preocupaciones, intereses y dilemas. Los escenifican y por eso es susceptible de ser interpretado”.

“Aunque el pediatra, psiquiatra y psicoanalista inglés Donald Woods Winnicott concluyó que el juego no necesariamente tiene que ser interpretado, por sí solo es terapéutico y sanador”.

Gutiérrez Peláez constató eso con el pequeño y lo ha comprobado durante 12 años de labores con los profesionales de la Fundación La Niñez Primero (Funipri) de El Salvador. A través del programa Ludotecas Naves Hospitalarias, llevan terapia de juego al centro pediátrico del Hospital Nacional de Niños Benjamín Bloom.

Sara Franco, coordinadora del programa, cuenta que “partimos de un diagnóstico para definir una guía de intervención con terapias lúdicas, las cuales preparamos en las ludotecas con profesionales de 12 disciplinas”.

Las intervenciones dependen de las necesidades de los niños y sus familias (que son acompañadas en el proceso). Talleres de arte, música, pintura, lectura, globoflexia o juegos tradicionales hacen parte de las alternativas.

Entre 2008 y 2009, las universidades Centro José Simeón Cañas y José Matías Delgado, de El Salvador, realizaron estudios para conocer el impacto de estas intervenciones. Participaron niños que reciben la terapia de juego y de otros hospitales que no cuentan con ella. Estos últimos “tienen dificultades de sueño, se resisten al tratamiento, mantienen tristes y sus familias están incómodas. Los que participan en la ludoteca están abiertos a recibir el tratamiento, no tienen temor a la figura del médico o de la enfermera y sienten ánimo”, asegura Franco.

Lograr estos talleres en el hospital no fue fácil. Edgardo Flores, director ejecutivo de la fundación, cuenta que al comienzo el personal médico no creía en la capacidad sanadora del juego, pues culturalmente en El Salvador es considerado pérdida de tiempo.

“Hoy, los médicos han comprobado que la recuperación de los niños en ludotecas es más rápida, su permanencia en el hospital es más corta y así el sistema de salud público tiene un gran ahorro”, señala.

El psicólogo Gutiérrez Peláez asegura que el juego es importante no solo en los hospitales, sino en la vida diaria de niños y adultos, pues contrarresta el estrés, fortalece vínculos y desarrolla la creatividad.

“A nivel clínico es inquietante un niño que no juega –dice Gutiérrez Peláez–, porque con el juego se despliega una zona intermedia del ser humano que permite el desarrollo de la creatividad, y que después se traduce en ciencia, arte o en cualquier otra disciplina. Un niño sabe que el celular es un teléfono, pero puede jugar a que es un carro. Así desarrolla la innovación, la creatividad y múltiples capacidades”.

En otros países

Impulsar el juego en el ámbito de la salud y en otros más es un objetivo que se han propuesto diferentes organizaciones a lo largo y ancho del planeta. “Es un eje movilizador de procesos como la convivencia familiar y el respeto de los derechos de la niñez. Los procesos con el juego aprovechan la movilidad del cerebro que da la lúdica para promover competencias ciudadanas y desarrollar la creatividad que permite alcanzar el éxito”, explica Ruth Camelo, directora ejecutiva de la Corporación Juego y Niñez.

En Colombia se ha avanzado en los últimos años en una mesa de técnicos en la que están representantes de la gobernación de Antioquia, las alcaldías de Bogotá y Medellín, cajas de compensación familiar, como Colsubsidio, y ONG, como Mission Enfance y la corporación, en la que se están diseñando lineamientos nacionales para los programa de ludotecas en diferentes espacios como hospitales y colegios.

“En Francia desde la década de los 70 existe un interesante modelo promovido por la Asociación de Ludotecas de Francia (AFL) que depende del Ministerio de la Juventud y que se encarga de velar por la calidad de las ludotecas”, señala Camelo.

En España, desde 1996 y sus regulaciones posteriores del 2008, también se ha impulsado el juego a través de las ludotecas. En Brasil existe la Ley nº 11.104 de 2005 que promueve el juego en diferentes ámbitos, especialmente en los centros de salud con atención pediátrica. Estos deben proveer salas de juegos con programas especiales dirigidos a los niños pacientes.

Vital para el cuerpo y la mente

La Corporación Juego y Niñez promueve el juego como elemento vital en el desarrollo integral de los niños. Y en abril, mes de la celebración del Día de la Niñez, lo destaca como herramienta clave para fortalecer vínculos entre niños y adultos. Carolina Orjuela, nutricionista dietista, coordinadora del programa Ludonutrición de la corporación, enumera otras bondades:

Permite a los niños reconocer su cuerpo y aprender a cuidarlo.

Los ayuda a desarrollar estilos de vida saludable, puesto que motiva a realizar actividad física que combate el sedentarismo.

Permiten a adultos y niños liberar tensiones y sentirse tranquilos.

Fortalece vínculos entre niños y adultos. Por eso es clave promover el juego en familia.

ÁNGELA CONSTANZA JEREZ
Especial para EL TIEMPO

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