Salud

Violencia, política, drogas: la mente de Colombia está enferma

Según expertos, 2 de cada 10 colombianos sufren de algún tipo de enfermedad mental.

Salud mental

La mente de los colombianos ‘está enferma desde hace rato’. La prioridad es sanarla, dice el psiquiatra Miguel Sabogal.

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Mauricio Moreno / EL TIEMPO

04 de septiembre 2017 , 09:50 p.m.

“Desgraciada la generación que merece que sus jueces sean sometidos a juicio”.
(Talmud, libro de la ley de los judíos).

A la gente se le hinchan las venas del cuello. La cólera que sienten los colombianos es tan grande que ya no hablan entre ellos: ahora gritan. Les tiembla el pulso. También la barbilla. Se les pone colorada la vista. Se les encrespa la nuca. Viven iracundos.

La violencia y la inseguridad, la polarización política, la manipulación de las redes sociales, las peloteras de sus propios líderes y los escándalos diarios de la corrupción tienen al país alterado. Mantiene los nervios de punta. Cuando el implicado no es un congresista, entonces es un magistrado de las supremas cortes. O, como mínimo, un empresario de campanillas.

“La corrupción de los mejores es la peor”, decía un proverbio en tiempos del Imperio romano.

Por todos esos motivos me hice una pregunta lógica: ¿cómo afecta esta situación la salud mental de los colombianos? ¿Se nos está nublando la razón? Salí en busca de respuestas y encontré, por pura suerte, que dentro de mes y medio, en octubre, va a reunirse en Cartagena el congreso de la Asociación Colombiana para la Salud Mental, una organización que reúne a más de mil quinientos profesionales que luchan por educar psicológicamente a la población a través de seminarios, artículos en la prensa, programas de internet y de televisión.

Su presidente es el psiquiatra cartagenero Miguel Ángel Sabogal García. Es él quien me cuenta, en una conversación detenida, que en Colombia nos hemos ocupado tan poquito de los problemas que aquejan a nuestra sociedad que solo en el año 2003 se hizo el primer estudio nacional de salud mental.

–En Colombia –empieza el doctor Sabogal– la propia población, las autoridades e incluso el mismo gremio médico desconocen cuáles son nuestras enfermedades mentales, las ignoran, las minimizan e incluso las niegan.

El 20 por ciento

En este momento se estima, según las investigaciones más recientes, que el 20 por ciento de los habitantes tiene algún tipo de enfermedad mental. Veinte de cada cien colombianos, imagínese usted. Uno de cada cinco, nada menos.

Las principales causas son el abuso de sustancias narcóticas y el alcohol, más los traumatismos que provoca la guerra o la violencia. “Sus secuelas son muy diversas: depresión, trastornos de la personalidad, intentos de suicidio, perturbaciones mentales de los niños”.

Los estudiosos coinciden en que ya no hay, como ocurría antiguamente, unas regiones más afectadas que las otras. “Todo el país está viviendo estos problemas por igual –añade el doctor Sabogal–. Es una verdadera emergencia de salud pública nacional y nadie quiere hablar de ello ni asumir responsabilidades”.

A propósito de regiones, se ha confirmado en diferentes estudios que el Caribe es la zona donde se presentan menos casos de depresión y esquizofrenia.

Lo más doloroso de esta situación, en el sistema de salud que tenemos, es que la atención a los pacientes mentales es tan precaria y deficiente como la que necesita el resto de los enfermos colombianos. Ustedes saben de qué estoy hablando porque hay denuncias y protestas diariamente.

La verdad, según pude comprobarlo mientras hacía este trabajo, es que no hay suficientes psiquiatras ni psicólogos capacitados para atender a los pacientes. “Como si fuera poco”, agrega Sabogal, “para conseguir una cita se requiere un examen previo del médico general, que no tiene ni idea de lo que es una enfermedad mental, médico al que, además, las EPS le imponen un número limitado de remisiones mensuales al especialista, so pena de despedirlo”.

Los narcóticos

¿Cuáles son, entonces, los orígenes de esas alteraciones mentales entre los colombianos? Los expertos coinciden al afirmar que, en primer lugar, están los narcóticos con todas sus consecuencias.

–El consumo de drogas está disparado –dice Sabogal–. Y este es un factor que no solo afecta la estabilidad mental del consumidor, sino a su entorno social y familiar: violencia, delitos, suicidios, deserción escolar, disminución de la productividad.

Según me cuentan varios médicos, el 70 por ciento de los pacientes recluidos en clínicas psiquiátricas está allí por consumo de drogas. Y el 90 por ciento de los menores que aparecen implicados en diversos delitos lo conforman, también, consumidores.


¿Pero el consumo de estupefacientes es el único causante o se le suma, además, la violencia propia del narcotráfico?

–El narcotráfico, como un ejemplo de negocio ilícito, nos enferma a todos por igual. Es entonces cuando se produce la ‘mentalidad de mafioso’, del que se comporta como más astuto, más tramposo, más guapo que los demás, y ese comportamiento ya hizo metástasis en todos los estratos y profesiones del país.

somos casi 10 millones de colombianos los que padecemos, en este momento, alguna enfermedad mental de mayor o menor magnitud

Polarización y violencia

Le pregunto al psiquiatra de qué manera la polarización actual, las alteraciones políticas, el proceso de paz, las disputas electorales contribuyen a ese panorama de disturbios mentales.

–La polarización y la agresividad –me responde– son un ejemplo claro de nuestra enfermedad. Somos un pueblo predispuesto a provocar conflictos, pero no a concertar ni a ponernos de acuerdo.

¿Y la violencia? ¿La inseguridad? ¿Tantos años de atentados, agresiones, combates, voladura de poblaciones enteras, atracos callejeros, robo del celular, miedo, inseguridad? ¿Cómo se refleja esa triste historia en nuestras perturbaciones?

–Es una situación de doble vía –explica Sabogal–: la violencia produce trastornos mentales y esos trastornos se reflejan en más violencia. Es una rueda sin fin. Un terrible círculo vicioso.

La encuesta de salud mental más seria y más reciente es del 2015. La hicieron en todo el país el Ministerio de Salud, Colciencias y la Universidad Javeriana, en alianza con la firma investigadora DPT. Fue un trabajo tan grande que visitaron casi 20.000 hogares. Encontraron que el 13,7 por ciento de los niños entre 7 y 11 años, compuesto por desplazados del conflicto interno, tiene problemas mentales.

–Tantos años de guerra y violencia –concluye el médico Sabogal– han dejado secuelas graves y duraderas en la población. Lo peor es que esas secuelas no se diagnostican, ni se tratan y menos aún se rehabilitan. Esto aumenta las enfermedades mentales. Vuelvo y le digo: el círculo vicioso.

‘Estamos enfermos’

Después de oír tantas voces autorizadas y de recoger tanta información, empiezo a sospechar que es el país el que está enfermo. Ya es casi una epidemia.

–Sí –responde de manera rotunda el doctor Sabogal–. Nuestra mente de colombianos está enferma desde hace rato. Nuestra prioridad debería ser un trabajo intenso para cambiar y sanar esa mentalidad.

Le pido que me diga cuáles son las razones para que hayamos llegado a esta situación tan crítica. Me enumera las más graves:

Difícil acceso a los servicios de salud mental. No hay psiquiatría ni psicología en el primer nivel del sistema de salud. Por eso se multiplican tanto esas enfermedades.

La corrupción. A pesar de que existen directrices del Ministerio de Salud para la prevención de enfermedades mentales, estas quedan bajo el control de gobernaciones y alcaldías, y ya sabemos lo que pasa con esos dineros. El escándalo de la hemofilia, por ejemplo. El tema mental es tan grave que debería ser un programa estándar en todo el país.

La falta de prevención temprana. La mayoría de enfermedades mentales se insinúan en la infancia y brotan en la adolescencia. Aquí no se detectan en ninguna de las dos etapas.


El abuso del alcohol y de las sustancias psicoactivas. Sabogal, con acento sombrío, me dice: “Ese consumo está empezando, actualmente, alrededor de los 12 años de edad. En pocos años tendremos una generación de adictos con bajo coeficiente intelectual y con personalidad antisocial”.

Todos estos temas serán tratados en el III Congreso de Salud Mental, que, como ya dije, se reúne en Cartagena desde el 19 de octubre. Profesores, psiquiatras, psicólogos, sociólogos, expertos en salud pública de Colombia y Canadá participarán en ese evento. Ojalá que gobernantes, políticos y candidatos les presten atención y les hagan caso. Aunque sea por esta vez.

Epílogo

No saben ustedes lo que me ha dolido escribir esta crónica. En cada párrafo tuve un sufrimiento nuevo. Pero alguien tiene que decirle al país la verdad de lo que está pasando. Esa es mi obligación.

De manera, pues, que somos casi 10 millones de colombianos los que padecemos, en este momento, alguna enfermedad mental de mayor o menor magnitud. Las peores víctimas son los niños. Ahora el que está con los pelos de punta soy yo, ante esta espeluznante realidad.

Nos pasamos la vida preguntándonos, con más retórica que sinceridad, qué clase de país les vamos a dejar a nuestros hijos. Creo que ha llegado la hora de hacernos la pregunta correcta, que es al revés: qué clase de hijos le vamos a dejar a nuestro país.

JUAN GOSSAÍN
​Especial para EL TIEMPO

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