Salud

La pobre de la fila que resultó ser la más rica de Toca

No es tan pobre como aparenta. Puntaje de 20,36 que le fue otorgado contradice la realidad.

Beneficiarios del Sisbén

María Antonia (izq.) y Fidelia Supelano viven en una casa de adobe a punto de desplomarse, en la vereda Cunucá de Toca.

Foto:

Luis Lizarazo / EL TIEMPO

09 de mayo 2017 , 03:52 p.m.

Cada dos meses, como es costumbre, Eugenia*, una mujer de 68 años del municipio de Toca (Boyacá), hace la fila de rigor para recibir los 80.000 que entrega el programa Colombia Mayor a las personas desamparadas o en extrema pobreza de la tercera edad.

Es una fila muy codiciada en el pueblo, de las pocas que da gusto hacer en Colombia. Allí, de a uno, van pasando los de más de 60 años a reclamar el que podría ser su único ingreso para subsistir durante dos meses. Y como todos en la fila, se encuentra Eugenia, madre de cinco hijos, viuda y, para el Sisbén, una mujer con muchas necesidades, como muchos en el pueblo.

Lo que el sistema no sabe, pero sí es evidente para la mayoría de los vecinos de Eugenia, es que ella no es tan pobre como aparenta, y que el puntaje de 20,36 que le fue otorgado contradice la realidad.

Vive sola en una cómoda y amplia casa de dos pisos cerca del coliseo de esa población y adicionalmente tiene un apartamento en Bogotá, una finca en Toca y una más en Siachoque.

La de Siachoque la tiene arrendada y en la otra cultiva papa y cebolla, que luego comercializa en la Central de Abastos de Bogotá; una parcela de esa finca la destinó para la crianza de varias cabezas de ganado que ninguno en el pueblo se ha detenido a contar.

“En Toca hay familias propietarias de industrias, negocios de comercio y los vemos reclamando el subsidio de Adulto Mayor, no entendemos por qué sucede esto, cuando sabemos que hay familias que no tienen nada”, señala Alberto Aldana, líder de la Junta de Acción Comunal del barrio Santa Ana de Toca.

Una de esas familias es la Supelano, de la vereda Cunucá de Toca. Paredes en adobe, piso en tierra, un solo cuarto, estufa de leña y sin techo en lo que fuera el granero, dan la bienvenida a la humilde morada de Fidelia, de 92 años de edad. “Este rancho lo levantó mi esposo hace casi 30 años, pero como ve, la culata se cayó y ya casi se va la casa entera”, asegura la anciana.

Esa también es la casa de María Antonia, su hija de 63 años, madre de María Fidelia, de 30, y abuela de Karen, de apenas cinco meses de nacida.

En esa precaria vivienda, bisabuela, abuela, nieta y bisnieta subsisten con los 80.000 pesos que Fidelia, la dueña de casa, recibe cada dos meses luego de hacer la fila en la que se topa con la propietaria de las fincas.

Ninguna de las cuatro trabaja. “Por eso María Antonia solicitó el subsidio de Colombia Mayor, pero está en el puesto 137 de una lista de 215 priorizados”, dice Carolina Guío, administradora del Sisbén en Toca.

Esta mujer deberá esperar, entonces, a que una ‘Eugenia’ renuncie al subsidio, o que fallezca uno de los beneficiarios para que alguno de la lista de priorizados tenga chance.

*Nombre cambiado

CATALINA MORENO
Corresponsal EL TIEMPO
Toca (Boyacá).

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