Salud

Todo sobre el sarampión, un viejo mal que reaparece

El retorno de esta enfermedad, altamente infecciosa y contagiosa, obliga a familiarizarse con ella.

Síntomas del sarampión

El sarampión se presenta entre diez y doce días después de la exposición al virus, con fiebre alta que puede durar entre cuatro y siete días.

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123RF

28 de marzo 2018 , 09:19 p.m.

Con un suvenir invisible, que fácilmente se transmitía entre las personas, regresaron las tropas romanas de la expedición contra el Imperio seléucida, por allá en la segunda mitad del siglo II. Eso hizo que, entre los años 165 y el 180, se desatara una mortífera pandemia que arrasó con más de 5 millones de personas (con emperador incluido). Y el protagonista, según los historiadores, pudo haber sido el virus del sarampión.

Aunque este reporte es uno de los más antiguos sobre este mal, se cree que el sarampión acompaña a los humanos desde hace más de 5.000 años y que rodó por África y Europa hasta que Abu Beckr, un médico persa del siglo X, se refirió a él como un ‘hasbah’ (erupción, en árabe). Lo describió como una enfermedad muy mortal a la cual había que temerle.

Lo que parece lógico es que estas historias son consistentes, en razón a que el sarampión no tiene, como otros virus, un reservorio animal, por lo que necesita poblaciones que contengan más de 100.000 habitantes para que al circular entre ellas mantengan su presencia; esto debido a que poblaciones de ese tamaño solo aparecieron con el desarrollo de los grandes imperios antiguos. Por supuesto, con el crecimiento del comercio entre Europa, China, India y el Medio Oriente se abrieron vías para que el agente infeccioso se expandiera en estos lugares, desatando verdaderas epidemias que los expertos se han encargado de calificar como devastadoras.

Lo cierto es que con las mismas dinámicas, el Nuevo Mundo se enfrentó entre los años 1530 y 1531 a una nueva enfermedad traída al continente por los españoles en la conquista y que alcanzó a llevarse por delante, en algunos lugares, a una buena parte de los indígenas. Y aunque la mortalidad no fue tan alta como la de la viruela, el sarampión sí causó verdaderos estragos, principalmente entre niños. ‘Tepitonzahuatl’ (pequeña lepra). Así llamaron los aztecas a esta enfermedad, que terminó diseminándose en todo el continente, diezmando poblaciones enteras, incluidas las del Imperio inca, en los Andes suramericanos.

Mortal y compleja

Hasta este momento, lo único que se relataba eran numerosas muertes; sin embargo, el sarampión se hizo notable gracias al médico danés Peter Panum, quien fue enviado en 1846 para estudiar una epidemia en las islas Feroe y definió por primera vez que se transmitía de persona a persona, además de describir el período de incubación de 14 días, desde el momento de la exposición hasta la erupción. Pero insinuó que no repetía en la misma persona; es decir, que dejaba inmunidad.

Con esos datos, August Hirsch, patólogo alemán, describió la muerte de más del 20 por ciento de los nativos en las islas Fiyi, con los síntomas descritos.

Hasta entonces y desde 1757, gracias al médico escocés Hogar de Francisco, se sabía que el sarampión era causado por un agente infeccioso presente en la sangre de los pacientes. Pero fue en 1954 cuando Juan Enders y Thomas C. Peebles aislaron el virus en Boston, Massachusetts. Vale aclarar que el nombre ‘sarampión’ se deriva del vocablo latino ‘sirimpio’, que significa brote de la piel.

Vacuna salvadora

Al finalizar la década del cincuenta, el premio nobel John Franklin Enders, en Harvard, desarrolló métodos para cultivar virus y comprobó que el del sarampión podía atenuarse, al punto de volverlo inofensivo y de actuar como vacuna.

En 1961, Enders anunció que se podía prevenir la infección de manera biológica. Más tarde, esta vacuna fue reemplazada por otras dos cepas del virus, proporcionándoles mayor protección y menos efectos colaterales. Desde entonces se empezó la vacunación masiva contra el sarampión, a tal grado que la enfermedad y sus consecuencias mortales se redujeron de manera dramática, y así se frenó una historia que cuenta por el orden de los centenares de millones los decesos por esta causa.

Gracias a las campañas de vigilancia y las jornadas de vacunación, América se convirtió en la primera región del mundo en erradicar la enfermedad, y el 28 de septiembre del 2016 la OPS anunció que la región quedaba declarada libre de este mal, sin dejar de calificar dicha fecha como histórica.

En esencia, las campañas permiten prevenir en el continente al menos 3,2 millones de casos y 16.000 muertes en la región cada año; sin embargo, se anunció que, a pesar de que el virus siguiera circulando en otras partes del mundo, era necesario estar preparados para responder ante casos importados. Una buena noticia si se tiene en cuenta que en América el sarampión fue responsable de cerca de 102.000 fallecimientos entre 1971 y 1979.

El renacer en Colombia

Colombia se declaró libre de sarampión a principios del 2014, después de un riguroso análisis de la Organización Mundial de la Salud. Se calcula que el último caso de sarampión autóctono se registró hace 17 años. Pero esta condición duró poco porque, en mayo de 2017, se registraron brotes en Venezuela con 720 casos, dos de ellos mortales; 120 en Estados Unidos, 45 en Canadá y 3 en Argentina, lo que alertó a las autoridades sanitarias bajo la premisa de que la situación podía empeorar si no se tomaban medidas específicas.

La presunción no fue exagerada porque, en lo que va corrido del 2018, el sarampión ha hecho presencia en nueve países del área. Venezuela encabeza el listado con 159 casos, seguido de Brasil con 14, Estados Unidos con 13, Canadá y México con 4, Colombia con 4, Perú con 2 y Antigua, Bermudas y Guatemala, cada uno con un caso. La mayoría de casos tienen su origen en Venezuela.

Europa, por la misma senda

Aunque el año pasado se reportó el mínimo de muertos por sarampión a nivel mundial, con algo menos de 90.000 fallecidos en todo el planeta, esto ha sido empañado por los brotes que se han presentado en varios países de Europa. Es así como el reporte más grave lo ha tenido Rumania, con más de 9.000 casos y más de 33 fallecidos, seguido por el de Italia, que ha registrado 4.500 casos, tres de los cuales terminaron en muertes, con el agravante de que más del 90 por ciento de los afectados no habían recibido la vacuna.

Signos de alarma

Los siguientes signos obligan a consultar:

- Fiebre alta
- Fiebre alta por más de tres días
- Secreción nasal
- Tos
- Conjuntivitis
- Manchas en la boca
- Erupción o brote
- Ganglios inflamados

Así ataca la enfermedad

El sarampión se presenta entre diez y doce días después de la exposición al virus, con fiebre alta que puede durar entre cuatro y siete días, acompañada de tos, conjuntivitis y unas pequeñas manchas blancas en la cara interna de las mejillas.

Al cabo de varios días aparece un brote en la cara y la parte superior del cuello, que se mantiene por cinco o seis días, acaba afectando las manos y los pies y luego se desvanece.

La muerte se presenta por complicaciones más comunes en menores de 5 años, y en adultos mayores de 30 se pueden presentar edema cerebral, encefalitis, ceguera, neumonías y fallas respiratorias graves.

La población en riesgo está conformada por las personas no vacunadas; niños pequeños y adultos mayores inmunodeprimidos que no han completado los esquemas de vacunación.

Además de la vacunación (la cual es la mejor forma de prevención), es necesario evitar el contacto con personas que tengan los síntomas. Es muy importante lavarse las manos y usar tapabocas.

Urge vacunar

Debido a que el sarampión es tan contagioso, se requieren coberturas de vacunación por encima del 95 por ciento para obtener lo que se conoce como inmunidad de grupo. Y aquí está el problema, porque se ha demostrado que algunos países han bajado la guardia a tal punto que, en Europa, solo siete Estados de los 27 que conforman la Unión cumplen con este requisito.

Colombia ha demostrado disciplina y rigor en esta tarea y tiene lo que se evidencia con coberturas útiles, además de contar con productos biológicos suficientes, incluso para vacunar a los foráneos.

En niños

Todos los niños y niñas que cumplan un año de edad deben recibir una dosis de triple viral (sarampión, rubeola y paperas).

Todos los niños y niñas de 5 años deben recibir un refuerzo de triple viral.

Un refuerzo a los 10 años con triple viral.

Los mayores de 11 años deben recibir vacuna bivalente (sarampión y rubeola).

Fuentes: Organización Mundial de la Salud, Organización Panamericana de la Salud, Ministerio de Salud y Protección Social, ‘Historia de la medicina en Colombia’, Asociación Colombiana de Sociedades Científicas.

CARLOS FRANCISCO FERNÁNDEZ
Asesor médico de EL TIEMPO
En Twitter: @SaludET

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