Salud

Haga polvo sus dificultades en la cama / Sexo con Esther

La mayoría de los obstáculos que afectan el desempeño sexual se superan hablándolos en pareja.

Sexo

Un catre firme no solo debe resistir orgasmos de esos de gemidos y gritos, también los malos ratos.

Foto:

123RF

07 de julio 2018 , 10:00 p.m.

La cama, una compañía, sentimiento, respeto mutuo, pero de aquello nada. Esto, que a algunos les puede parecer extraño, es más común de lo que parece, tan solo que las parejas no lo manifiestan y van cayendo en un sopor que llega a parecerles normal. Y no crean que esto ocurre solo en personas mayores o que llevan mucho tiempo con la misma compañía. Se ha demostrado que la calma en el departamento inferior puede invadir el catre en cualquier momento y a cualquier edad.

Bajo la premisa de que cada relación impone su ritmo sexual, no se trata de que cada acostada en compañía tenga que rematarse con un polvo consuetudinario, que solo se aplaza motivo viaje o por las molestias regulares del cónyuge, sino de velar porque cada acercamiento esté marcado por ganas genuinas.

Y es aquí donde los acuerdos y las señales claras entran en juego para no caer en suposiciones que pueden resultar dañinas. Por ejemplo, algunos señores no llevan la iniciativa porque ellas se acuestan con pijamas de pies a cabeza, cual bomberos de guardia, lo que interpretan como un “no quiero que me moleste”, al punto que prefieren darse la vuelta y ponerse a roncar.

El problema es que esto no queda impune y genera la típica reacción femenina en la que se pone de presente “la falta de interés” de ellos, con lo que se empieza a cargar un círculo vicioso en el que ambos interpretan las señales de manera equivocada y en el que el único damnificado es el aquello. Igual pasa cuando algunos cambios fisiológicos hacen presencia y, por falso recato, no se tratan en compañía sino que se aplazan los polvos para cuando las cosas estén mejor. Hago referencia a reglas prolongadas, infecciones diversas, dolores tanto en hombres como en mujeres y los consecuentes efectos en la planta baja de los cambios hormonales de la menopausia, que se asumen en silencio y muchas veces entre disculpas incongruentes, que se aceptan sin chistar.

Todo en un escenario en el que se deja de lado el diálogo indispensable que merecen dichos asuntos en procura de soluciones, bajo la premisa de que esto afecta por igual a quienes comparten sábanas. Está demostrado que la mayoría de los obstáculos que impiden un buen desempeño en la cama se remontan con solo abordarlos en pareja. Así que manos a la obra y a enfrentar las cosas sin mojigatería.

Un catre firme no solo debe resistir orgasmos de esos de gemidos y gritos, también los malos ratos.


Hasta luego.

ESTHER BALAC
Para EL TIEMPO
En Twitter: @SaludET

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