Salud

En materia de salud, ¿qué país recibe el nuevo gobierno?

Jaime Arias, presidente de Acemi, dice que Iván Duque tomará un sistema de salud insostenible.

Jaime Arias, presidente de Acemi

“En las encuestas del Ministerio de Salud el 85 % responde que está contento con su EPS y pide que no se la quiten”, dice Arias.

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Néstor López

24 de junio 2018 , 11:05 p.m.

Es una realidad que no todas las EPS funcionan ni son pulcras. ¿Cuántas y cuáles están en capilla de desaparecer?

Hay 40 EPS, más o menos. Irremediablemente nos vamos a quedar con entre 10 y 15 EPS importantes, grandes, serias.

¿O sea que, inevitablemente, muchas de las actuales tendrán que reagruparse para llegar solamente a diez?

A más o menos diez. No creo que deba haber una EPS de más de 5 millones de personas. Ese debería ser el máximo. Ahora, aquí hay otro problema, y es que la regionalización de las EPS no es muy buena. Hay EPS muy concentradas en unos sitios, hay otras que están operando en todo el territorio, y a eso hay que echarle una mirada. Nos hemos concentrado en la salud urbana, que funciona, pero nos hemos olvidado de la salud en más de 600 municipios donde los servicios de salud son muy malos.

En este momento hay una en la mira, Medimás. ¿Qué va a pasar?

Yo creo que a Medimás hay que dejarla a prueba como está, con la vigilancia especial que tiene de la Superintendencia de Salud, por un tiempo más.

¿A ver si es capaz de madurar?

Sí. Intervenirla sería un error terrible.

Eso le voy a preguntar. Intervenir llega a veces a ser inevitable, ¿pero la intervención del Estado ha salvado a una sola EPS? Más parecería la manera más rápida de quebrarlas para liquidarlas…

Hasta ahora no. La Supersalud ha salvado hospitales, pero EPS ninguna, y menos las más grandes. Ahora, aquí hay un problema adicional. La venta de Medimás se hizo porque se ofreció por ella 1 billón 450.000, una plata muy significativa, para pagar la deuda a hospitales; si se liquida, ¿qué va a pasar con esa deuda? ¿Lo que ha pasado con otras? Me parecería muy delicado.

El presidente entrante propuso desde su campaña que a las EPS no debe pagárseles solamente por número de afiliados sino por la calidad del servicio, calificada por los usuarios. ¿Le parece viable este planteamiento?

Pagar adicionalmente por resultados es estimular la buena calidad y por lo tanto es bueno. Sin embargo, es difícil y tomará un tiempo.

¿Por qué las aseguradoras, las EPS, son como el agua y el aceite con las prestadoras del servicio, las IPS?

Comenzando por la deuda, que es uno de los factores de tensión entre los dos. El Estado no le paga a las EPS lo que se llaman los recobros del No Pos. Cuando el Estado deja de pagar cada año entre el 20 y 25 por ciento de lo que las EPS ya gastaron está creando un detrimento patrimonial, que dicho por el propio Ministro de Salud, es más o menos de 8 billones de pesos, que corresponde a lo que las EPS les deben a los hospitales. Este es uno de los factores de tensión entre prestadores y aseguradores.

¿Esa tensión es un fenómeno único en Colombia?

Ocurre en todo el mundo. Inclusive puede ser interesante que haya tensiones en un sector. Pero ante el problema, hay una solución. El problema es la forma de contratación. La solución está clara, es conocida en el mundo, pero en Colombia no la hemos adoptado: tener lo que se llama grupos de diagnóstico. Hace 50 años funcionan en Estados Unidos y hace unos 30, en Europa. Se preestablecen unas condiciones, y ganan todos o pierden todos. En Colombia lamentablemente tenemos una modalidad que se llama pago por servicio o pago por actividad. Eso es muy complicado, porque el hospital trata de tener muchas actividades y la EPS trata de no pagar sino lo que sea necesario, y ahí se va creando una tensión.

Duque critica también la integración vertical, porque dice que muchas EPS abusan de ellas…

La integración vertical ahorra dineros al sistema y permite una mejor gestión integral del riesgo en salud. Pero debe ser justa y evitar abusos por la posición dominante de las EPS sobre las IPS.

¿Las EPS pierden plata?

En la operación de salud todas pierden, pero hay unas que tienen otros recursos. Por ejemplo, unas reservas técnicas grandes, suficientes, que les producen unos rendimientos. En las pérdidas y ganancias de las EPS tenemos 5 que tienen utilidades, pero no provienen de la actividad de salud. De cada 100 pesos que recibe una EPS, en el mismo mes aplica entre 94 y 95 pesos a pago de servicios de salud. Entonces quedan 5 pesos para administrar, para constituir reservas, etc.

¿Cómo está considerada Colombia en el escalafón de prestación de salud en América Latina?

Tenemos 25 de los 50 mejores hospitales de A. Latina, y también unas EPS que serían las mejores del continente, pero el sistema como tal todavía está en una etapa de construcción. Hay unas diferencias enormes entre lo que es una buena EPS y una mala EPS, entre lo que es la atención en Bogotá y lo que puede ser en Quibdó o en La Guajira; aquí hay todavía muchas desigualdades y muchas inequidades.

¿Por qué hay tan fuertes argumentos contra las EPS, como que son intermediarias que encarecen los costos, disminuyen los beneficios al paciente y limitan la autonomía del médico? ¡Acabarlas fue hasta la propuesta de salud de uno de los candidatos!

Hay dos grandes encuestas que se hacen en Colombia. Una, la de calidad de vida, que hace el Dane, y otra que hace el Ministerio de Salud. En esas encuestas el 85 % responde que está contento con su EPS, que no se la quiten y que la recomendaría a otras personas.

¿Entonces, por qué cree que existe ese descrédito?

Por desconocimiento de cómo funciona el sistema. Las EPS son las articuladoras del sistema, son como el engranaje central, pero en la mitad están los hospitales, los médicos, los pacientes, la industria farmacéutica. Son muchos actores. En el momento en que falla el engranaje central, falla todo el sistema.

Nos hemos concentrado en la salud urbana, que funciona, pero nos hemos olvidado de la salud en más de 600 municipios donde los servicios de salud son muy malos 

Concretamente, ¿de qué son responsables las EPS para que el sistema funcione?

Hacen una cantidad de cosas que la gente no se imagina. Pero básicamente, no es el hospital ni es el médico, las EPS son las responsables ante el paciente por todo lo que le ocurra. Cumplen lo que se llama la función de agencia. Eso significa que tienen que constituir unas redes de prestación integrales para sus afiliados. Deben vigilar la calidad de la prestación de las IPS y los médicos. Son las gestoras de riesgo de las personas a lo largo de la vida. Pero también tienen una gestión de riesgo económico que les delega el Estado, consistente en vigilar que el sistema no se reviente financieramente.

¿Por qué entonces tienen las EPS a veces una imagen antipática?

Porque están situadas ahí precisamente para controlar que el sistema no se desborde.

Pero si eso se hace con ineficiencia o corrupción, genera mala imagen...

Desde luego. Las EPS tienen 25 años de existencia, son mucho mejores hoy que hace 10 años. El sistema de salud de Colombia tiene muchas ineficiencias a pesar de que, por otro lado, es uno de los más eficientes del mundo. Con 250 dólares por persona al año, entrega a 48 millones de colombianos todo.

Comparto la impresión de que este ministro de Salud, Alejandro Gaviria, ha sido uno de los más consagrados, de los más organizados, de los más disciplinados, a pesar de los problemas de salud que ha enfrentado con una valentía infinita, pero veo que mi opinión no es unánime...

A algunos no les gusta porque ha tenido que pisar muchos callos. Buscar un buen ministro de Salud es más difícil que buscar un ministro de Hacienda. Pero el legado que deja Alejandro Gaviria es muy importante. Por ejemplo, en lo que se llama el modelo de atención primaria en salud. En la tesorería única, Adres, que era el antiguo Fosyga, en la política farmacéutica. Pero todas esas cosas terminan molestando o a los hospitales o a los médicos, o a la industria farmacéutica o a las EPS, o a los pacientes.

Usted, que fue ministro de Salud, tiene autoridad para sugerir cuál debe ser el perfil del sucesor del ministro Gaviria...

Eran tiempos más fáciles… Pero creo que hay dos condiciones. La primera, desde luego, la idoneidad. El Ministerio de Salud es complejo porque reúne muchas cosas a la vez: necesita saber de salud, obviamente, pero no tiene que ser necesariamente un médico. Necesita saber mucho de finanzas y de economía, porque vivimos en un mundo económico. Necesita saber de política, porque es un sistema muy político. Y también tiene que conocer todo el engranaje jurídico de un sector que es extremadamente complejo. Y lo segundo, que sea ecuánime.

¿Y en este caso, qué significa ecuánime?

Si es un ministro cercano a las EPS, malísimo. Y si es un ministro de las IPS, pues tampoco. No va a ser fácil escoger ese ministro. Ojalá encuentren una mujer de menos de 45 años… (Risas).

¿Qué realidad va a encontrar el nuevo presidente Duque en materia del sistema de salud?

Sorpresas muy desagradables. La primera, es que este es un sector que se volvió insostenible, como lo dicen todos los diagnósticos. Un sector que gasta más de lo que le llega.

¿De cuánto puede ser esa insostenibilidad?

Más o menos de entre uno y dos billones de pesos al año. Más aun, nosotros le hemos dicho al presidente electo que se requiere aumentar un punto del PIB en salud, para estar más o menos cerca de los otros países de América Latina. Es decir, estamos gastando 7 y Colombia debería estar gastando 8 puntos del PIB.

¿Qué ha dicho el presidente electo?

Él nos oyó pero todavía no ha dicho nada y estamos esperando.

El presidente electo también ha cuestionado que el Invima le ha dado muy duro a la empresa farmacéutica nacional, lo cual obviamente limita la competencia y encarece el precio de los medicamentos porque toca importarlos.

Es importante que haya una industria farmacéutica nacional, que esté cercana por lo menos a la internacional. Lo que pasa es que hay una gran cantidad de nuevos medicamentos que no tienen competencia, son monopólicos, y mientras se vencen las patentes, el país está gastando una suma muy alta en medicamentos.

¿Tareas incumplidas en materia de salud del actual gobierno?

De este y de los gobiernos anteriores. Una es que este sistema es opaco y por consiguiente puede haber corrupción.

¿A qué se refiere con que es opaco?

A que en 25 años no hemos sido capaces de construir un sistema de información, ni de contabilidad. Se necesita uno interoperable, que se comunique. Es decir, que de la EPS pase a la IPS, que de Bogotá pase a Barranquilla. Totalmente trasparente, montado sobre historia clínica electrónica propia, que le pertenece al paciente, pero que de un médico a otro se pueda leer. Que no tenga que volver a pedir el mismo examen. Eso es absolutamente clave, y no se ha hecho esa tarea.

¿Qué otra deuda heredará el nuevo gobierno?

La relación EPS-IPS tiene que ser justa y técnica. No sé si este gobierno se le mida a lo que no hizo el gobierno Santos: sincerarse y eliminar el No Pos. Vale 5 billones y medio al año, y está destruyendo el sistema.

MARÍA ISABEL RUEDA
Especial para EL TIEMPO

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