Salud

Degeneración macular, una enfermedad que destruye la agudeza visual

Conozca esta patología, cada vez más habitual, y sus dos manifestaciones más frecuentes.

Judi Dench

Judi Dench es una célebre actriz británica que padece de degeneración macular, una enfermedad cada vez más común en mayores de 60 años.

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Juan Soriano / AFP

09 de enero 2018 , 11:11 p.m.

El Expreso de Oriente acaba de partir de la estación de Estambul con destino a Belgrado, Trieste, París y Calais, y con correspondencia a Dover y Londres. A bordo viaja la princesa Dragomiroff, interpretada por Judi Dench.

Pero esta obra, basada en la novela de Agatha Christie y que acaba de ser llevada al cine, no es la única película de éxito en la cual ha participado últimamente la actriz británica Dench. La reina Victoria y Abdul, en la que da vida a la monarca del Reino Unido, fue otro de sus títulos estrella del año pasado.

A sus casi 83 años, la artista continúa trabajando a pesar de que cada vez ve peor debido a la degeneración macular. De hecho, ya no puede leer sus guiones y recurre a la ayuda de sus amigos para que se los lean, o bien los estudia mediante grabaciones de audio.

Especialistas de la Clínica Universidad de Navarra, de España, definen la degeneración macular como una alteración de la parte central de la retina, conocida como mácula. En este sentido, la Sociedad Española de Oftalmología aclara que la retina es una fina capa de tejido sensible a la luz que recubre la parte interna del ojo.

“Los rayos de luz se enfocan sobre la retina, y esta los transforma en información que viaja al cerebro a través del nervio óptico, para que la interprete como las imágenes que vemos. La mácula es una pequeña área en el centro de la retina. Es la responsable de nuestra visión central y de los detalles, de modo que nos permite leer, coser o reconocer una cara”, precisa esta institución.

La Academia Americana de Oftalmología apunta que el buen funcionamiento de la mácula permite realizar actividades como enhebrar una aguja, leer la letra pequeña o identificar señales de tránsito.

Por su parte, la retina periférica permite tener una visión lateral. Por ejemplo, “si alguien está de pie a un lado de su visión, la retina periférica le ayuda a reconocer la forma genérica de esa persona”, añade.

Sus tipos y sus fases

El médico oftalmólogo colombiano Orlando Ustáriz, especialista en retina y vítreo, explica que existen dos formas de este mal: una seca y otra húmeda.

“La seca se caracteriza por ser una atrofia de la retina. Es mucho más lenta en sus manifestaciones, pues su progreso es lento pero constante. Es difícil de identificar y, aun detectándose de forma temprana, no hay tratamiento”, le explicó el especialista a EL TIEMPO.

Mientras tanto, la forma húmeda se caracteriza por presentar una membrana neovascular coroidea que produce una distorsión al ver los objetos y una pequeña sombra en la parte central. Esa sombra puede aumentar con el tiempo si no se tiene un tratamiento rápido, afirma. “Es más agresiva y se presenta de forma súbita. Hay ciertas manifestaciones previas, pero no se puede saber exactamente cuándo se va a presentar”, agrega Ustáriz.

Los expertos de la Academia Americana de Oftalmología explican asimismo que en las fases iniciales de la degeneración macular, la visión se vuelve borrosa y las líneas rectas se perciben onduladas o torcidas. Pero, a medida que va pasando el tiempo, en el centro de la visión se va creando una mancha negra que impide ver con claridad.

Aclaran además que, por lo general, la degeneración macular no afecta la visión lateral o periférica. Así, comentan que una persona con este padecimiento en estado avanzado puede ver la silueta de un reloj, pero es posible que no vea las manecillas que indican la hora.

Y subrayan que muchas personas mayores desarrollan degeneración macular como parte del proceso natural de envejecimiento. “Hay diferentes tipos de problemas maculares, pero el más común es la degeneración macular relacionada con la edad”, precisan.

En este sentido, el Instituto Nacional del Ojo de Estados Unidos expone que “la degeneración macular es una de las causas principales de pérdida de visión en los norteamericanos mayores de 60 años”.

“Se prevé que hacia el año 2020, hasta 7,5 millones de personas de más de 65 años en todo el mundo podrían sufrir una pérdida de visión como consecuencia de la degeneración macular asociada a la edad”, sostiene Francisco Gómez-Ulla, director médico del Instituto Oftalmológico Gómez-Ulla, ubicado en Santiago de Compostela.

Es vital la detección precoz

Según explican los especialistas de este centro sanitario, los motivos se hallan en el progresivo envejecimiento de la población y en el desconocimiento generalizado de esta enfermedad, el cual hace que los pacientes asocien la pérdida de visión con la aparición de cataratas o presbicia.

"La detección precoz de esta patología ocular, a través de revisiones periódicas del fondo del ojo, es de vital importancia para evitar la ceguera del paciente, en especial en aquellos colectivos de mayor riesgo: personas de más de 60 años con antecedentes familiares, con el iris de color claro, con hipertensión o hipercolesterolemia, fumadores o que, por su trabajo, están expuestos a la luz solar de manera excesiva”, describe el doctor Gómez-Ulla.

Si bien todavía no hay ninguna terapia capaz de curar la degeneración macular, el oftalmólogo Ustáriz afirma que existen varios tratamientos para frenar la progresión de la enfermedad en su versión húmeda. Y uno de los más eficaces es una terapia antiangiogénica que busca inhibir el crecimiento de vasos malos, permitiendo estabilidad de la enfermedad.

Sin embargo, cuando la enfermedad ya no tiene tratamiento, por estar en etapas muy avanzadas, los afectados pueden recurrir a las ayudas de baja visión.

“Con ellas se busca potenciar la visión residual para mejorar la calidad de vida de los pacientes. Hay ayudas de baja visión ópticas o electrónicas para trabajos de cerca, como microscopios, lupas de soporte y lupas portátiles que aumentan el tamaño de objetos próximos, lo cual permite realizar actividades como leer, escribir o coser. También existen ayudas para ver de lejos, como los telescopios manuales fijos o móviles que permiten aumentar el tamaño de los objetos lejanos para realizar actividades como ver la televisión y otras tareas a diferentes distancias”, concluye el doctor Gómez-Ulla.

Una buena alimentación es clave

El oftalmólogo Orlando Ustáriz destaca que una adecuada alimentación es importante tanto para prevenir la aparición de este mal como para controlar su avance. Por eso recomienda una dieta rica en vegetales verdes como espinaca, brócoli y coliflor, sumados al salmón y a la yema del huevo, los cuales son ricos en luteína y zeaxentina, pigmentos presentes en gran cantidad en la fóvea, y cuando disminuyen en densidad se es propenso a sufrir esa enfermedad. De igual manera, se aconseja el consumo de alimentos que aporten omega 3.

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EFE

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