Salud

Piojos en la era de las selfis, una plaga dura de matar

Estos parásitos, que no distinguen estrato, han evolucionado y es más difícil erradicarlos.

¿Sabía que las selfis pueden pegarle los piojos?¿Sabía que las selfis pueden pegarle los piojos?
Piojos

Alejandro Giraldo

06 de febrero 2018 , 08:19 a.m.

Los piojos, esas diminutas pero visibles y vergonzantes criaturas que no distinguen estrato a la hora de alojarse en una cabeza. Los mismos que en Cartagena, y en otras regiones donde predominan los mototaxis, han obligado a sus usuarios a llevar una bolsa de plástico a la mano para ponérsela debajo del casco para que no se les peguen. Sí. Ha habido epidemias de piojos por el uso e intercambio de cascos y gorras de quienes los padecen.

En fin: los piojos de toda la vida, que sobreviven en estas épocas –y que ahora saltan de cabeza en cabeza cuando nos juntamos para una selfi– y que nos convocan a escribir sobre ellos.

Para comenzar, vale explicar que son parásitos que en la cabeza producen una enfermedad conocida como pediculósis capitis, que –valga decir– desde los comienzos de la historia de la humanidad ha estado presente en la vida del hombre.
En la Biblia, exactamente en el Antiguo Testamento, los piojos fueron registrados como una de las plagas que azotaron a Egipto, y, como si fuera poco, han sido hallados en buen estado de conservación en el cabello de momias de esas regiones. Pero también se han documentado en momias de príncipes incas (andes peruanos), lo que demuestra que su presencia ha sido global. Desde muchos años atrás y por sus condiciones de vida y capacidad de adaptación, se presume –entonces– que seguirán existiendo en la raza humana.

Esta enfermedad, de acuerdo con la pediatra Claudia Alexandra Díaz, experta e investigadora del tema y directora médica de la ‘Organización Colombia contra la Pediculosis Cabellos Sanos’, se transmite por el contacto cercano con alguien que tenga piojos o por compartir elementos tales como peines, moñas, gorras, bufandas, cascos, y en fin, cualquier objeto que se use en la cabeza.

En nuestras épocas, dice Díaz, también se contagian por la cercanía durante la toma de fotos para las redes sociales, abrazos u otro tipo de manifestaciones de afecto que impliquen el contacto directo cabeza–cabeza.

Muy prolíficos

Los piojos de la cabeza solo viven en los seres humanos, se alimentan de su sangre y son de muy difícil erradicación, ya que las hembras siempre están buscando un buen sitio para poner sus huevos: los liendres. Y da un dato que produce rasquiña y escozor:

“Una hembra puede poner durante su vida hasta 300 liendres, de los cuales el 90 por ciento (270) se convertirán en piojos hembra y 10 por ciento (30) serán macho”, advierte la pediatra Díaz. Adicionalmente, al poner los huevos, las hembras producen una sustancia que se comporta como un pegamento que adhiere el liendre al cabello y dificulta su extracción.

De hecho, los estudios demuestran que cada huevo permanece adherido al cabello durante aproximadamente 7 a 10 días, luego de lo cual se rompe y sale el piojo, que, una vez maduro, se reproduce. Y si es hembra, está en la capacidad de poner de nuevo huevos.

Estigma y resistencia

El síntoma principal de infección por piojos es la rasquiña del cuero cabelludo, asociado a la falta de concentración, ausencia escolar, matoneo y aislamiento social. “Este último aspecto es desconocido o subvalorado a la hora de tratar a los afectados, algo que empeora de manera significativa el problema”, sigue la pediatra Díaz, quien se ha dedicado a desarrollar campañas en este campo a nivel escolar.

Los piojos y sus huevos son cada vez más resistentes a los champús de venta libre

Algunas investigaciones señalan que los piojos y sus huevos son cada vez más resistentes a los champús de venta libre. Un estudio que aparece en un número de The Archives of Dermatology agrega que la resistencia a los tratamientos para matar los piojos está alcanzando niveles crónicos en muchas partes del mundo.

En Estados Unidos, señala la investigación, se estima que entre el 20 y 35 por ciento de la población entre 5 y 15 años ha tenido piojos en algún momento de la vida.
Se presentan aproximadamente entre 6 y 12 millones de casos de infestación al año en este país, cifras que seguramente son mayores debido a que la mayoría de las personas con piojos no consultan al médico, y por esta razón se genera un subregistro.

Los piojos se contagian por trasmisión directa, no vuelan, no saltan ni infectan a las mascotas. Solamente viven en el cabello de la cabeza de los humanos. “Su transmisión no tiene nada que ver con el estrato socioeconómico ni la pobreza, tampoco está relacionada con suciedad o falta de higiene, lo que derrumba, de paso, una falsa creencia que incrementa el rechazo a los infectados”, manifiesta la experta.
El tratamiento tradicional se basa en el uso de sustancias insecticidas a bajas concentraciones tales como piretrinas, piretroides y permetrinas.

Desafortunadamente, por la evolución de las especies, los piojos han hecho cambios en su componente genético. En ese sentido, un estudio publicado en Journal of Medical Entomology en 2016 demostró resistencia a estas sustancias de hasta el 98 por ciento, siendo la causa de que sea tan difícil combatirlos.

Existen también medicamentos tomados, como la Ivermectina, que tiene limitantes como el no poder usarse en niños pequeños ni en mujeres en estado de embarazo,
además de que solo sirve para matar piojos; no elimina los liendres.

Nuevos tratamientos

Frente a esta situación, según los investigadores de la Organización Colombia contra la Pediculosis, se han desarrollado productos no son tóxicos y que matan los piojos y liendres por asfixia mecánica. Para eso se aplican sustancias oleosas específicas que encapsulan el parásito y lo desprenden del pelo; en poco tiempo, el piojo se deshidrata y muere, sin generar resistencia. Esta técnica ha demostrado una efectividad que se aumenta “si se acompaña de tecnologías para deshidratar previamente a los parásitos, como las que usan las clínicas para la eliminación de piojos”, dicen sus creadores.

Adicional a esto se debe realizar un peinado con peines especiales, idealmente metálicos, que garanticen la extracción de piojos y liendres. En Colombia, con base en estos adelantos se han generado campañas con menos modelos de intervención para erradicar los piojos.

“Adelantamos estas iniciativas basados en estos esquemas de tratamiento y en un enfoque integral de soporte a las comunidades escolares y a las familias, porque este es un problema silencioso que exige enfocarse de manera más eficiente y digna”, dice la experta Claudia Díaz, bajo la premisa de que el país ya tiene resultados para mostrar a partir de tecnologías y estrategias propias que empiezan a compartirse en toda la región.

La base es la educación a todo nivel. “Así, los piojos empiezan a ceder terreno”, insiste el dermatólogo Campo Elías Páez.

¿Qué más hacer?

En caso de comprobarse la presencia de piojos, la dermatóloga Gladys Melgarejo hace las siguientes recomendaciones:

1. Consultar y no utilizar productos que no sean recomendados por expertos.
2. Iniciar tratamiento de manera inmediata.
3. Las niñas deben recogerse el pelo.
4. Los niños con piojos no deben acostarse en la misma cama con sus hermanos.
5. No se deben usar los mismos utensilios ni cepillos en la cabeza de varios niños.
6. Es preciso alejarse de las personas que tienen piojos.
7. Hay que mantener una buena higiene en los sombreros, gorros y bufandas, lavándolos en agua caliente.
8. Se debe avisar al colegio para que pueda poner en alerta al resto de los niños.

CARLOS FRANCISCO FERNÁNDEZ R.
Asesor Médico DE El Tiempo
@SaludET
Ilustración: Alejandro Giraldo

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