Salud

Señores: las bolas se pueden ajustar / Sexo con Esther

Cuando la zona inferior no pasa el examen estético, la solución puede ser el 'lifting' escrotal.

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Foto:

123rf

23 de junio 2018 , 09:45 p.m.

Cuando el departamento inferior de los señores no pasa el examen estético, la solución puede estar en el llamado 'lifting' escrotal. Aclaro, no se trata de tamaños de las astas (a lo que la mayoría presta atención) sino a ese exceso de tejido del empaque, que en palabras de algunos afea la augusta presencia de los inefables testículos.

Y ya entrados en gastos, hay que decir que el escroto es la bolsa que almacena con sus seis capas -además de los testículos- importantes vasos sanguíneos, el cordón espermático y otras estructuras relevantes para la reproducción, además de garantizarle a este hábitat la temperatura adecuada para que los espermatozoides no corran peligro.

En otras palabras, es el talego más amigable para los señores. Y, como es natural, este saco tiene la capacidad de adaptar su tamaño a las exigentes condiciones del equipaje masculino. Pero todo tiene sus límites.

Lo cierto es que, en algunos, la piel de la dichosa bolsa puede estirarse tanto al punto de llegar a causar molestias al caminar o al cruzar las piernas, produce dolor y una presencia poco agradable, por lo que se hace necesaria una intervención para poner las cosas en su sitio y ajustar los tejidos. Esto, valga decirlo, se conoce eufemísticamente como ‘lifting’ escrotal o en el argot médico como escrotoplastia.

Pues se trata, ni más ni menos, de un procedimiento que consiste en retirar lo que sobra de la bolsa y acondicionar el tamaño de la misma a las necesidades del usuario, además de fijar los tejidos para proporcionar mayor firmeza y una apariencia más grata, lo que a muchos les sirve para retomar la autoestima y atenuar, de paso, el malestar que les genera cruzar la pierna.

Lo mejor es que las cicatrices son mínimas e imperceptibles, y por si fuera poco, las complicaciones son raras, condiciones que le permiten al individuo incorporarse rápidamente a sus actividades laborales y sociales, además de no representar ninguna merma en las funciones sobre el catre.

Por todo lo anterior, no hay ninguna razón para que algunos señores sigan enredando sus racimos genitales en la planta baja, cuando la solución está disponible para todos desde hace mucho tiempo, pero hoy más visible y sin ningún tipo de recato.

En lo personal me parece buena cosa, porque el continente debe ajustarse con rigor al contenido y más en estas estructuras que en cuestiones de elasticidad se toman exageradas licencias con formas que de tajo cortan las ganas. Bienvenido el 'lifting' escrotal.

Hasta luego.

ESTHER BALAC
Para EL TIEMPO
En Twitter: @SaludET

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