Salud

Los secretos de los probióticos, bacterias que ayudan

Estos microorganismos son vitales para una digestión más saludable y para el equilibro del cuerpo.

Probióticos

Los probióticos se encuentran en el yogur, las aceitunas, los encurtidos y en el queso crudo.

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123rf

07 de noviembre 2017 , 10:09 p.m.

El cuerpo humano es un gran contenedor de microorganismos, y se calcula que la flora intestinal que tapiza el aparato digestivo de un adulto, cuyo peso aproximado es de un kilo, contiene más de 400 especies. Entre ellas predominan las llamadas bacterias ‘buenas’ o probióticos, encargadas de efectuar el proceso de digestión y de proteger el sistema inmune del cuerpo.

Hace un siglo, Elie Metchnikoff (científico ruso galardonado con el premio Nobel y profesor del Instituto Pasteur, de París) señaló que las bacterias del ácido láctico conferían beneficios a la salud, pues eran capaces de promover la longevidad. Sugería que la autointoxicación intestinal y el envejecimiento resultante podrían suprimirse modificando la flora intestinal y reemplazando los microbios proteolíticos como el Clostridium (que producen sustancias tóxicas, entre las que están fenoles, indoles y amoníaco, a partir de la digestión de proteína) por microbios útiles.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) dice, por su parte, que los probióticos son microorganismos vivos que, ingeridos en cantidades adecuadas, producen efectos beneficiosos para la salud.

Se trata de microbios que no se ven a simple vista (bacterias o levaduras), se pueden ingerir por vía oral como ingredientes de alimentos (yogures, quesos) o en preparaciones farmacéuticas (cápsulas, sobres).

No obstante, la propia OMS señala que también hay bacterias ‘malas’ o patógenas, responsables de enfermedades infecciosas, procesos autoinmunes y trastornos funcionales. Estas constituyen menos del uno por ciento de las especies microbianas que habitan en el cuerpo.

Un mundo de beneficios

La investigación científica ha demostrado que algunos probióticos producen efectos beneficiosos en el tracto gastrointestinal. Por ejemplo, son útiles para la prevención de diarrea inducida por antibióticos, en el tratamiento de la intolerancia a la lactosa o para mitigar los síntomas del síndrome del intestino irritable, según afirma la Organización Mundial de Gastroenterología.

Los probióticos apoyan el equilibrio sano de la flora en el sistema gastrointestinal, suprimen el crecimiento de bacterias dañinas y contribuyen a una digestión saludable, mejorando la movilidad intestinal. Estas acciones facilitan, además de la digestión, la absorción de nutrientes.

De igual manera, estos alimentos mejoran la función del sistema inmunológico, estimulando la secreción de las células T reguladoras, mediante la síntesis de enzimas que destruyen las bacterias y toxinas perjudiciales.

Pero, así como su presencia contribuye, su ausencia puede repercutir en problemas. Cuando estas bacterias ‘buenas’ no están en cantidades suficientes en el organismo, aparecen molestias digestivas, dolores de cabeza, letargo, irritabilidad y candidiasis, un crecimiento excesivo del hongo Candida albicans, el cual se encuentra en la cavidad oral, en el trato gastrointestinal y en la vagina.

El consumo

El consumo permanente de probióticos contribuye al equilibrio del cuerpo y al fortalecimiento del sistema inmune. Los probióticos se encuentran en el yogur, en las aceitunas y encurtidos y en el queso crudo, entre otros productos.

Asimismo, estos microorganismos pueden agregarse a la fórmula de diferentes productos, incluyendo alimentos y suplementos dietarios. Por eso, lo importante es revisar en el empaque si necesitan o no cadena de frío, pues, al tratarse de microorganismos vivos, si no se ha respetado su preservación, no tendrán ninguna efectividad.

En algunos casos, es necesario consumirlos a través de suplementos, ya que el estrés, los estilos de vida poco saludables, las dietas no balanceadas, el cambio alimentario de los viajes, los tratamientos con antibióticos y los alimentos ultraprocesados, entre otros factores, destruyen cantidades naturales de microorganismos probióticos.

Luis Guillermo Jiménez, médico cirujano, especialista y máster en epidemiología, sostiene que “el interés por los probióticos ha crecido en el mundo y no solo forma parte de la tendencia de estilos de vida saludables, sino que responde a la prevención de enfermedades. Es así como incorporarlos en el consumo diario, a mediano y largo plazo contribuye a disminuir enfermedades comunes, crónicas y de alto costo”.

Estudios adversos

Sin embargo, hay que decir que algunas investigaciones han documentado los efectos de los probióticos en una serie de trastornos gastrointestinales y extraintestinales, entre los que se incluyen la enfermedad intestinal inflamatoria (EII), el síndrome de intestino irritable (SII), las infecciones vaginales, y también como refuerzo inmunológico.

Los probióticos también han sido investigados en relación con el eczema atópico y las complicaciones de la cirrosis hepática. Si bien hay alguna evidencia clínica en cuanto al papel de los probióticos para reducir el colesterol, los resultados son contradictorios.

En general, la mayor evidencia clínica para los probióticos está vinculada a su uso en el mejoramiento de la salud intestinal y la estimulación de la función inmunitaria.

En muchos países no hay regulaciones para los suplementos dietéticos, o si las hay son menos estrictas que las aplicadas para medicamentos de receta. A la fecha, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), de Estados Unidos, no ha recibido solicitud para su expedición (y por lo tanto no ha dictaminado) sobre ninguna declaración para probióticos que los relacione con una reducción del riesgo de enfermedad.

En un estudio publicado en la revista Pediatrics, con el fin de examinar el efecto de los probióticos sobre las alergias y el asma en los niños, investigadores norteamericanos demostraron que el uso temprano de esos productos tuvo efecto beneficioso sobre las alergias de la piel (eczema), pero no tuvo efecto alguno sobre el control del asma.

Lo importante, en cualquier caso, según recomiendan los especialistas, es elegir un buen producto, cuyo contenido sea beneficioso para la salud y el cual se pueda consumir sin riesgo alguno.

Algunos usos recomendados

La Organización Mundial de Gastroenterología recomienda los probióticos en los siguientes casos:

Diarrea: las diferentes cepas de probióticos son útiles para reducir la severidad y duración de la diarrea infecciosa aguda infantil. Los probióticos reducen la duración de la enfermedad diarreica aguda en niños.

Diarrea asociada a antibióticos:
para esta afección, existe evidencia de que la administración de ‘Sacharomyces boulardii’ (probióticos) brinda efectos benéficos tanto en prevención como en el manejo, en adultos o niños que están recibiendo antibióticos.

CARLOS F. FERNÁNDEZ
Asesor médido de EL TIEMPO
Twitter: @SaludET

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