Salud

La automutilación, un método de dopaje ante Juegos Paralímpicos

El 16,7 por ciento de los deportistas recurrieron a esta práctica para mejorar su rendimiento.

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El 'boosting' o automutilación es una forma de dopaje que prende las alarmas en los Juegos Paralímpicos de Río 2016.

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EFE

07 de septiembre 2016 , 11:54 a.m.

La automutilación o 'boosting' es una forma de dopaje específica de los discapacitados que pone los pelos de punta y que será especialmente vigilada en los Juegos Paralímpicos de Río 2016. Es una práctica que concierne a aquellos deportistas con lesiones de médula espinal.

Además de la parálisis y de la pérdida de sensaciones de sus miembros inferiores, estas personas sufren a menudo problemas de tensión y de ritmo cardíaco. En consecuencia, durante un esfuerzo violento, las personas en silla de ruedas no ven aumentada su frecuencia cardíaca, por lo que su rendimiento es menor y la fatiga crece, así como su capacidad a realizar esfuerzos prolongados.

Por eso, algunos de ellos tratan de compensar esta desventaja automutilándose los miembros insensibilizados, en los que no sienten ningún tipo de dolor, para aumentar la presión sanguínea, mejorar el aporte de sangre a los músculos y, al final, obtener un mejor rendimiento deportivo.

La Agencia Mundial Antidopaje (AMA) y el Comité Paralímpico Internacional (CPI) ya llevaron a cabo una investigación que concluyó, con datos de 2008 y 2009, que "pese a ser conscientes de los riesgos para su salud, el 16,7 por ciento de los participantes en el estudio admitieron haber recurrido al 'boosting' para mejorar su rendimiento durante el entrenamiento o la competición".

Riesgo para la salud

El problema es que el 'boosting' no es solo una trampa deportiva, sino que puede desencadenar un problema de salud grave, ya que los deportistas que recurren a esta práctica pueden sufrir hiperreflexia autónoma, una urgencia médica bien conocida de las personas paralizadas y que les puede afectar en su vida cotidiana tras una simple lesión, herida o inflamación.

Esta afección provoca un brusco aumento de la presión arterial que puede desencadenar, en los casos más graves, un ataque cerebral o cardíaco mortal. "Este método es excesivamente peligroso puesto que no es controlable", aseguró Jean-Claude Druvert, doctor y jefe médico de la delegación francesa en Río.

Por ello, el CPI prohíbe esta práctica desde el 2004. "Competir en un estado de hiperreflexia autónoma, sea intencionado o no, pone en peligro la salud de los atletas. Pero es también una manera de mejorar el rendimiento", manifiestó Peter Van de Vliet, director del servicio médico y científico del CPI.

En los Juegos Paralímpicos de Pekín 2008 se realizaron 37 controles y en Londres 2012, otros 41, sin que se registrase ningún caso. Pero en Rio, tras el análisis en profundidad de datos de 160 atletas en los últimos años, el CPI decidió aumentar los controles en el mes de abril y desde entonces se prohíbe participar a cualquier atleta con una tensión superior a 160 mmHg, por los 180 mmHg de antes (presión arterial sistólica).

Exagerar la discapacidad

El "boosting" no será el único problema al que se debe enfrentar los Juegos Paralímpicos de Río. Las estadísticas también revelan un número de deportistas que exageran su discapacidad, en una frontera siempre complicada por descubrir.

El diario británico Sunday Times informó la pasada semana de la renuncia a Río de Bethany Wood, una multimedallista en atletismo que sufre parálisis cerebral, al considerar que se está autorizando a otros atletas a participar en su categoría con más ventaja que ella.

La natación es uno de los deportes en el punto de mira, ya que algunos participantes nadan deliberadamente más lento de lo que son capaces durante los torneo de clasificación. Allí se evalúa su discapacidad, tanto dentro como fuera del agua, y solo rinden a su nivel durante la competencia.

El caso más llamativo se produjo en Sídney 2000 cuando al equipo español de básquet le fue retirada la medalla de oro tras descubrirse que 10 de su 12 integrantes habían exagerado su discapacidad mental por petición de las autoridades federativas.

El caso salió a la luz pública después de que uno de los miembros del equipo, Carlos Ribagorda, reveló el engaño. "Existe una preocupación importante por los intentos de atletas de eludir el sistema (de controles), pero la frontera para demostrar estos casos más allá de las dudas razonables, es muy fina", agregó Van de Vliet ante la dificultad que existe para clasificar a estos atletas según si nivel de discapacidad.

AFP (París)

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