Religión

La vida de José Galat, el conservador que habla contra el Papa

El poder de sus convicciones lo tiene ahora por fuera de los ‘amores’ de la Iglesia.

José Galat

En repetidas ocasiones, en su programa Un Café con Galat, se ha referido de manera despectiva y en términos de grueso calibre en contra del papa Francisco.

Foto:

Diego Santacruz / Archivo EL TIEMPO

26 de julio 2017 , 10:42 p.m.

Un conservador de 89 años, nacido en Sogamoso (Boyacá) cuando el país cerraba el periodo conocido como hegemonía conservadora –iniciado en el siglo XIX con ‘La Regeneración’–, ha puesto a hablar por igual a tuiteros y católicos de todas las edades esta semana a propósito de sus declaraciones en contra del papa Francisco y del consecuente rechazo de la Conferencia Episcopal.

Se llama José Galat, y su historia atraviesa casi por completo el último siglo colombiano. Cuando se graduó de la Universidad Nacional de Colombia como doctor en derecho y ciencias políticas –como se le llamaba entonces a lo que hoy es simplemente un abogado–, el país entraba en un recrudecimiento de La Violencia bipartidista. Fue en 1953.

En los años siguientes, de transición para el país, Galat cursó estudios en ciencia política, sociología y filosofía en París y Barcelona. En esas ciudades, de tradición más liberal, Galat se formó en cuestiones que no socavaron sus principios conservadores y católicos.

Una década después ya servía como consejero presidencial para mandatarios de los que se alternaban el poder durante el Frente Nacional. Tanto el liberal Carlos Lleras Restrepo (1966-1970) como el conservador Misael Pastrana Borrero (1970-1974) contaron con los servicios de Galat.

Por esos años, y durante las décadas siguientes, su trabajo estuvo enfocado en el fortalecimiento de organizaciones de carácter comunitario, un tema en efervescencia en aquellos años en que, por ejemplo, nacieron las Juntas de Acción Comunal y otras formas de organización desde las bases sociales.

No obstante, el puesto más permanente y por el que ha sido conocido Galat los últimos 35 años es el de rector de la Universidad Gran Colombia, institución privada fundada en 1953 y que actualmente tiene sedes en Bogotá y Armenia. Desde allí ha protagonizado otras polémicas que no se alejan de la actual. Por ejemplo, la salida del sacerdote Juan Guillermo García, quien ejercía como asesor espiritual, pero quien difería profundamente de sus críticas hacia el papa Francisco.

Como García, quien fue despedido, no son pocos los funcionarios que han denunciado decisiones en su contra por no seguir la dura línea de pensamiento de Galat. No obstante, sus líos no han sido solamente de convicciones religiosas ni de, como han dicho también estudiantes, utilizar la universidad como plataforma para campañas contra el aborto o contra el plebiscito para refrendar los acuerdos de paz, realizado en el 2016.

En 2012, estudiantes de La Gran Colombia solicitaron su renuncia por presunta corrupción. Entre otros aspectos, cuestionaban que para la precandidatura presidencial de 2009, hubiesen salido presuntamente recursos de la universidad.

Esa fue, de hecho, una de las últimas grandes figuraciones públicas de José Galat, como precandidato por el Partido Conservador, bajo el lema de campaña “Estamos con Dios”. Entre cinco candidatos, Galat fue cuarto. La candidata presidencial de 2010 fue Noemí Sanín.

Además, Galat ha integrado juntas directivas del Banco Agrario e Inravisión, y puestos diplomáticos como cónsul general de Colombia en París, en los años setenta. Pero en 2001 creó la que hoy es su principal plataforma de comunicación y que le permite seguir vigente, ‘ad portas’ de sus 90 años: el canal Teleamiga, el mismo que ahora la Conferencia Episcopal de Colombia dice que no representa la enseñanza de la Iglesia Católica y al cual le pidió no seguir transmitiendo la eucaristía.

El también escritor de un par de decenas de libros fue blanco de críticas tan fuertes como que “el Dr. José Galat se ha colocado a sí mismo fuera de la comunión de la Iglesia Católica. No debe ser admitido a los sacramentos hasta dar muestras claras de arrepentimiento”, con lo que una vida consagrada a sus creencias podría tener un paradójico desenlace.

Pese a todo lo anterior, Galat no agacha la cabeza y sugiere que quien está por fuera de la Iglesia es el propio papa Francisco. Él –dice– no se va a salir ni lo pueden sacar. “Por estar defendiendo la fe de la Iglesia frente a las insensateces del que figura como pontífice, algunos quieren señalar como canal no católico al que defiende la fe católica”, afirma.

ELTIEMPO.COM

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