Religión

Cuatro miradas para ver de cerca al papa Francisco

Distintos sectores coinciden en exaltar al máximo líder de la Iglesia Católica como un pastor. 

Escándalos que han indignado a la Iglesia Católica

En el 2015, la artista italiana Cristina Guggeri realizó fotomontajes de políticos y líderes religiosos sentados en el inodoro. Entre ellos figura el papa Francisco y el Dalai Lama.

Foto:

Maurizio Brambatti / EFE

05 de septiembre 2017 , 10:35 p.m.

Francisco, el primer papa de América en casi dos milenios en la historia del cristianismo y de la entronización del papado, llega esta semana a Colombia y su agenda de cinco días tendrá como parada final a Cartagena de Indias, nuestra histórica ciudad de leyendas y pasado colonial.

En el avión del pontífice llegarán 80 periodistas de medios internacionales y miles de viajeros están arribando al país para coincidir con la agenda de Papa, sea en Bogotá o Villavicencio, en Medellín o en La Heroica. Se trata de un acontecimiento único en muchas décadas, pero sobre todo, de un personaje que moviliza la opinión mundial.

Uno de sus biógrafos espontáneos, Austen Ivereigh, lo ha definido como “un introvertido jesuita carismático, pero sobre todo un pastor verdadero, de espiritualidad muy arraigada y con amplia visión del mundo”.

Lo más cierto y esencial es que se trata de un “hombre del pueblo”, con un respeto profundo por la cultura y los valores populares, que él cultiva de la manera más sencilla y espontánea. En tres años de papado, ha ido con su mensaje misionero y pastoral a muchas partes del globo, pero en especial a lugares y gentes de necesidad y urgencias mayores, los menos rutilantes y mediáticos. “No puedo evitar improvisar mientras miro a los ojos a las personas” –confiesa él. “Es más humano que santo”, se ha dicho de él.

Es, en todo caso, este carismático jesuita argentino, un Papa que conoce la realidad de América Latina y de Colombia. ¿El mensaje que nos trae, en medio de las peripecias del proceso de paz? “Demos el primer paso” –será su lema esta vez: “el primer paso por el perdón, la reconciliación, por la paz”. Por construir “el mejor futuro deseable”.

Así, el Papa Francisco será, él mismo, mensaje y mensajero. Fue elegido Papa en 2013 y hace dos años exactos vino a La Habana, Cuba, “hermana ciudad” de la Cartagena histórica que lo recibirá y despedirá, todo intensamente y apenas en el lapso de un día. Parece tener, Francisco, su afinidad secreta con nuestro Caribe Grande…
Quisiéramos nosotros, también, conocerlo bien. Algo de eso, intentémoslo aquí…

Para Wall Street, un líder de los nuevos tiempos

En 2013, luego que fuera elegido, el papa Francisco fue para la revista Time “la personalidad del año” en el mundo. Estas fueron sus razones: "rara vez se ve cómo una nueva figura global captura tan aceleradamente la atención del público. Tanto los jóvenes como mayores, los seguidores igual que los escépticos".

"En tan pocos meses que él lleva como pontífice, ha logrado posicionarse en estos temas centrales de nuestro tiempo: riqueza, pobreza, justicia, igualdad, transparencia, modernidad y globalización, el rol de la mujer, los matrimonios y las tentaciones del poder".

Desde su acceso al solio pontificio, esa, y otras prestigiosas publicaciones que movilizan la opinión del mundo financiero y de las economías de estado, como Forbes y Wall Street Journal, y hasta –por órbitas más o menos vecinas– la muy iconoclasta Rolling Stones, lo han distinguido como “el personaje más influyente del mundo” y “líder de los nuevos tiempos”, en camino a convertirse en “la personalidad más admirada de la década”.

Destacan, como virtudes de su liderazgo, su humildad y carisma, su serenidad y optimismo: “esa cercanía suya con el otro, no importa qué tan poderoso o adinerado sea; y sus ideas sencillas pero claras y entendibles para todos, que apelan al sentido común y, lo más importante, a la acción”.

El Papa Francisco es, coinciden todos, un hombre de acción. Y la sustancia de su liderazgo –al decir del exsacerdote (también, igual que el Pontífice, formado en la Compañía de Jesús) Chris Lowney, ahora en su rol de ejecutivo del banco JP Morgan– “le viene de la vieja escuela de los Jesuitas y sus valores: el conocimiento de sí mismo, ingenio, amor, heroísmo”.

“Esa combinación de carisma y optimismo, con mensajes bien claros y de sentido común”, ya de por sí conforman “una buena lección para los más altos responsables de cualquier organización empresarial” –opina otro experto y académico, Gabriel Aramouni.

Su amigo, el párroco: "este papa se arremanga y actúa"

En otro extremo de esta convocatoria –desde variadas y quizá inusuales perspectivas, en el intento de acercarnos a esa personalidad menos conocida pero igualmente atrayente del Papa Francisco –he aquí la voz coloquial de un viejo amigo suyo, el párroco de barriada “Padre Pepe” Luque, quien fuera, de joven, compañero de Jorge Mario Bergoglio en sus tiempos de seminarista:

(Entrevistado para un medio comunal en su parroquia del barrio Las Playas, provincia de Buenos Aires, en 2015, entresacamos tres opiniones suyas sobre el Papa Francisco): “Lo veo tranquilo, gobernando la Iglesia con sabiduría, sin espectacularidad, y con gestos, el Papa es un hombre de gestos (…) Me alegré los otros días cuando me enteré que llamó por teléfono a Carlitos Balá (otro antiguo amigo de ambos) porque cumplió años”.

“Lo que vemos del Papa es su total personalidad. Es su forma de ser, cuando estuvo “gobernando” acá nunca dejó de concurrir a las barriadas, a ejercer su sacerdocio en los lugares más bases; este papa se arremanga y actúa. Era cardenal de Buenos Aires e iba a una “villa miseria”. Es un Papa de gestos. He convivido con él como seminarista, lo vi ordenarse, lo he visto ejercer el sacerdocio… Y siempre ha sido un hombre muy sencillo”.

El padre Luque destacó también “su capacidad y voluntad para resolver problemas” de alcance mundial, aludiendo a su doble gestión de acercamiento entre el gobierno cubano y el entonces presidente Barack Obama: “Este lío de Estados Unidos con Cuba lo arregló él. El Papa estuvo al medio, ahí. Cuando haya que arreglar un despelote, el Papa se va a arremangar y va a actuar”.

El papado y el poder... Y un estilo personal

Días atrás, en la revista Semana, se preguntaba el vaticanista Marco Tosatti, a propósito de un tema como “el papa y el poder”:

Es una de las figuras más antiguas y poderosas de la Tierra. Su soberanía e influencia a nivel mundial parecen resistentes al paso de los siglos. ¿Cuáles son los alcances del poder que representa el sumo pontífice?

Unas cuantas de sus reflexiones subsiguientes, son estas:

“El tema del poder de los papas fue desde un principio algo complicado y controversial. Siempre estuvo más ligado a una esfera espiritual, que a una puramente política y física; incluso cuando existían los Estados Pontificios, que ocuparon gran parte de la península itálica. (No obstante) El poder del papa ha sido tal que, en su momento, reyes y emperadores buscaron formas de elegir por sus propios medios a un pontífice que los favoreciera, fue una práctica que se llevó a cabo durante casi todo el segundo milenio.

“En la actualidad, el papa continúa siendo la ley de la Iglesia, como vicario de Cristo en la Tierra, es un monarca absoluto. En realidad, es el último monarca absoluto que queda en toda la faz de la Tierra.

“El estilo de gobierno de Francisco es menos institucional y mucho más personal. Algunos podrían llamarlo autócrata, pero lo que ha mostrado el papa argentino durante estos años de pontificado es una profunda autonomía en sus decisiones como jefe de Estado”.

Hombre nuevo, espíritu libre

El Papa Francisco fue elegido como el 266° sucesor de San Pedro. Cuando, en 1870, la unificación italiana disolvió los Estados pontificios se creyó que sería el fin del papado, pero “luego se vio que el poder del Papa cambió para hacerse más espiritual y testimonial” –dijo en su blog la vaticanista Rebeca Reynaud.

Y agrega: “Este Papa es una figura en la que convergen personas (atraídas) de todas las ideologías. Podemos mencionar lo que él dice de sí mismo: que es hijo de la Iglesia, él cree en lo que la Iglesia enseña, está formado en la espiritualidad ignaciana clásica” (de San Ignacio de Loyola, quien fundó en 1540 la Compañía de Jesús, la comunidad misionera de los jesuitas).

Otra clave poco conocida de su pontificado es que “él es un hombre de la nueva evangelización” como él mismo lo mencionó en 2007, antes de acceder al papado: “No podemos ser católicos por ósmosis (…) Sueño con que seamos una Iglesia en misión permanente”.

Una característica más: este hombre es “un verdadero pastor”, con sensibilidad y serio empeño “por ayudar a los que se han roto”. Cuando fue elegido Papa, su diócesis era tenida por una de las mejores del mundo. Le gustaba ser detenido en la calle por parejas jóvenes que le pedían que los casara.

Papa Francisco “habla más con el corazón que con la cabeza. Él es realmente único, en el sentido de la libertad; es un hombre libre frente a la curia” –afirma Reynaud. Y aunque de broma consigo mismo diga que “él no va a durar mucho”, lo que el Papa confesamente quisiera es “ser, siempre, un peregrino”.
Epílogo (sólo un hasta luego):

Epílogo (solo un hasta luego): Su invocación literaria contra la corrupción

Ahora que el Sumo Pontífice se despedirá de su visita a Colombia en la vecina Cartagena de Indias –sumida hoy en aguda crisis institucional, también esta con su escandaloso y cínico trasfondo de corrupción oficial al más alto nivel–, es la hora de mencionar que el Papa Francisco suele hacer a menudo certeras y oportunas invocaciones literarias:

“En sus homilías –nos dice Rebeca Reynaud– él se ha referido varias veces a una novela: El Señor del mundo, de Benson. Este autor fue hijo de un pastor anglicano, se convirtió al catolicismo y se hizo sacerdote (…) El Papa se refiere a menudo a esa novela y ello da una pauta de su percepción: él trata de conocer los signos de los tiempos. La novela hace una crítica profunda de la corrupción social, lo cual nos dice mucho más del Papa”.

(Y, no por casualidad) “El Papa ve que la transparencia en las finanzas es absolutamente necesaria en la Santa Sede para el futuro próximo y para la vitalidad de la Iglesia”. Tanto a creyentes como a descreídos nos caerá “al dedo” tomar “de anillo” un apunte como ese, y asumirlo de una vez por todas como la máxima rectora en nuestro manejo y vigilancia de la cosa pública

SIGIFREDO EUSSE MARINO
Especial para EL TIEMPO

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