Religión

Monseñor Octavio Ruiz, el colombiano que pisa fuerte en el Vaticano

Hace diez años pasó de Villavicencio a Roma. Esto contó de la visita del papa Francisco a Colombia.

Monseñor Octavio Ruiz

Monseñor Octavio Ruiz es secretario del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, en el Vaticano.

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Archivo / EL TIEMPO

05 de septiembre 2017 , 08:45 p.m.

Monseñor Octavio Ruiz Arenas es el hombre fuerte de Colombia en el Vaticano. De hecho, es el único obispo del país con un cargo de gran relevancia aquí. Su gran amigo, Benedicto XVI, lo trajo a Roma desde Villavicencio, donde era arzobispo, y lo nombró vicepresidente de la Pontificia Comisión para América Latina. Eso fue en el 2007. Más adelante fue nombrado secretario del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, un cargo de vital importancia, en épocas en que la Iglesia busca nuevas maneras de llevar el mensaje de Cristo. 

Ruiz Arenas, bogotano de 72 años, hará parte de la comitiva oficial que acompañará al Papa en su recorrido por Colombia. En su despacho, en el Vaticano, recibió a EL TIEMPO.

¿De qué se trata su papel en el Vaticano?

El Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización fue creado por el papa Benedicto XVI para impulsar lo que se llama la nueva evangelización: dar un nuevo impulso a la acción evangelizadora de la Iglesia, animar a la gente a que haya un cambio en el lenguaje, en las costumbres; darle centralidad a Cristo, animar a los jóvenes para que acepten su vida de fe, darles protagonismo a los laicos en la acción de la Iglesia.

Cuando hablamos de nueva evangelización, uno podría imaginarse que la Iglesia busca formas distintas o revolucionarias para llevar la palabra de Dios. ¿Se trata también de eso?

No es lo fundamental, porque no podemos quedarnos solo en buscar estrategias de comunicación. Lo importante es el espíritu con el cual se va a comunicar, es decir, que sea de testimonio, que seamos personas convencidas, que tengamos tal entusiasmo de haber encontrado a Cristo que queramos comunicarlo a los demás. De lo contrario, se nos quedaría en una estrategia comunicativa que puede pasar de un momento a otro. En cambio, lo otro es que seamos cristianos convencidos, sigamos al señor, conozcámoslo bien y que ese amor que le tenemos lo transmitamos con nuestra vida.

En la práctica, ¿cómo funciona el despacho a su cargo?

No hay fórmulas de nueva evangelización. Tenemos que endulzar a los obispos y sacerdotes para que tomen consciencia de la necesidad de un cambio en las lecturas, de un nuevo estilo evangelizador, de una espiritualidad que lleve a que su mensaje pueda llegar al corazón de los fieles. Esto va a depender fundamentalmente de cada obispo, de cada parroquia que, conociendo la situación propia de la gente, pueda responder a los desafíos que se presentan en esas comunidades.

¿Cómo interpreta la visita del Papa a Colombia?

Para mí es una visita supremamente importante desde el punto de vista de las necesidades de nuestra patria, pero igualmente, desde el punto de vista del Vaticano. El Papa dará un mensaje de reconciliación, de cómo animar el anhelo profundo de paz que tenemos todos, independientemente de esa polarización que existe en torno a la firma de los tratados con las Farc.

¿Cuál cree que va a ser el mensaje del Papa sobre el proceso de paz?

Este es un elemento que se tendrá en cuenta, pero que no es fundamental en cuanto no podemos simplemente pensar que la paz se logra con un documento que se firmó. Hay muchas cosas que hay que superar y sobre todo, erradicar las causas: la mala distribución de la riqueza, la injusticia, la impunidad, la corrupción tan grande, el problema del narcotráfico… mientras no acabemos con todo esto, seguirá la violencia. De manera que eso es muy importante para Colombia, que se escuche muy bien lo que el Papa nos va a decir y tratemos de ponerlo en práctica.

Hay quienes opinan que el Papa va a Colombia a respaldar al presidente Santos y a el proceso de paz con las Farc. ¿Qué opina?

No hay lugar. El Papa no va a ratificar el tratado de paz del presidente Santos. Él va por encima de todo eso. Como le decía, no podemos pensar que la paz se logra solamente firmando un tratado que ha sido tan polémico. Creo que él va a animar el deseo y la necesidad urgente de reconciliación del pueblo colombiano.

¿Cómo pueden aprovechar esta visita los católicos colombianos?

Hay que tener en cuenta que Colombia es un país bastante convencido de su fe cristiana, la gran mayoría, y que es un país que siempre tiene un profundo respeto y amor a la figura del santo padre. De tal manera que, sobre todo, la visita del papa Francisco –que todo el mundo lo ve como si fuera de los nuestros por ser latinoamericano, por su sencillez, por lo directo de su palabra– creo que ayudará a que sea muy escuchado. Pablo VI y Juan Pablo II, cuando hicieron sus visitas, también tuvieron mensajes profundos, muy grandes, pero dadas las circunstancias que se veían en ese momento se olvidaron.

Se critican los gastos de dineros públicos para la visita…

En relación con los supuestos gastos, sí, hay algunos, pero la mayor parte son subvencionados por las colectas públicas que ha hecho la misma Iglesia. Esos gastos no han sido solo por el Papa. Ha sido la oportunidad del mejoramiento de algunas vías, de las comunicaciones. Habrá una cantidad de entradas por parte del turismo y por el comercio. Es mucho más lo que va a recibir el país económicamente con la visita que con los gastos que genere.

¿Usted tuvo que ver con el hecho de que escogieran a Villavicencio?

No. Para mí fue una sorpresa muy grata. Todos pensábamos que el Papa iba al Chocó, pero sabemos que por circunstancias meteorológicas, fundamentalmente, y el peligro de que se quedara encerrado allá (porque el aeropuerto es la única manera de salir), tuvieron que buscar otra ciudad. Villavicencio cumplía todo lo que estaban buscando. Por un lado, poder hablar sobre el respeto a la naturaleza, de la creación, como puerta de la Amazonia. Y por otra parte, Meta fue uno de los departamentos que más sufrió a consecuencia de la violencia, hubo tantos secuestros, muertes, explosiones, tanta gente que tuvo que abandonar sus tierras... De tal manera que ha sido un pueblo muy sufrido. Es un lugar que puede mostrar lo que fue la guerra en el país y es allí en donde el Papa puede dar su mensaje de consuelo.

¿Qué puede esperar la gente del acto de reconciliación que está programado en Villavicencio?

Es un mensaje simbólico: víctimas y victimarios reunidos escuchando la palabra del Papa es decirle a la gente ‘abramos el corazón, sepamos perdonar’. Es necesario decir la verdad, es necesario reparar y que podamos encontrarnos como hermanos. Unos y otros tendrán que poner mucho de su parte y eso será un ejemplo para todo el pueblo colombiano. Creo que una de las cosas bellas que ha vivido este proceso de paz, que se ha venido haciendo a lo largo de los últimos años, es que muchas víctimas han sido capaces de perdonar y de decir ‘es el perdón lo que ha dado sentido a mi vida y lo que me ha permitido quitarme el karma de dolor y destrucción’.

JOSÉ ALBERTO MOJICA
Enviado especial de EL TIEMPO
Roma, Italia

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