Vida

Nada de cangrejear / De tu lado con Alex

No nos dejemos arrastrar para atrás, como a los cangrejos. Seamos lo suficientemente valientes. 

Sentimiento de envidia

"No nos dejemos arrastrar para atrás, como a los cangrejos. Seamos lo suficientemente valientes que no lo hagamos ni siquiera para coger impulso", Alexandra Pumarejo. ​

Foto:

123RF

31 de julio 2018 , 10:29 p.m.

Aprendí algo recientemente sobre los cangrejos que me pareció muy interesante. Si se ponen una cantidad en un recipiente hondo, la mayoría se quedan moviéndose de un lado a otro, pero sin tratar de salirse. Si alguno trata de fugarse subiéndose por los costados, los otros cangrejos lo jalan para abajo para que se quede con el resto, en vez de ayudarlo o, incluso, acompañarlo a salir.

Curiosamente, así funcionamos muchos de los seres humanos. Cuando vemos a un ser querido o hasta a un desconocido soñando en grande con una idea novedosa, queriendo superarse cambiando de trabajo, independizándose o buscando una mejor relación, lo jalamos para atrás con palabras desmotivantes y limitantes.

En vez de incentivarlo a creer en su potencial y arriesgarse a mejorar su condición actual, les alimentamos las inseguridades
con frases como ‘¿a ti quién te dijo que eras capaz de hacer eso?’ o ‘si nadie lo ha hecho antes, seguramente es porque no se puede’. O la más famosa: ‘quédate como estás. Es mejor bueno conocido que malo por conocer’. Si no tenemos convicciones muy claras, amor propio y fe en nosotros mismos, nos dejamos convencer de que nunca lograremos nada diferente a lo que ya tenemos ni ser nadie mejor a lo que ya somos.

A estos detractores hay que ponerles el oído sordo y entender que nos están tratando de transferir sus propios miedos e inseguridades. Es preferible decir que algo no es posible, en vez de admitir que da pánico intentar. Es más cómodo quedarse con la manada que arriesgarse a caminar solo. Es mejor consuelo pensar que nadie puede lograrlo y no ser el único que no es capaz.

Cuando niños, tener anhelos y sueños estrambóticos es considerado creatividad y buena imaginación. Nos incentivan a hacerlo con juguetes, cuentos y películas, pero, apenas vamos avanzado en la adultez, nos hacen creer que soñar es algo que solo hacen los ilusos. Las personas serias debemos ser racionales, calculadoras y ‘aterrizadas’.No nos dejemos arrastrar para atrás, como a los cangrejos. Seamos lo suficientemente valientes que no lo hagamos ni siquiera para coger impulso.

ALEXANDRA PUMAREJO@Detuladoconalex

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