Medio Ambiente

'Tengo el mejor perro del mundo, pero lo han discriminado por su raza'

¿Por qué los perros beagle están siendo abandonados? Algunas verdades y mentiras sobre esta raza.

La historia de mi mascota

Joel es raza beagle y lleva 12 años viviendo feliz con su familia.

Foto:

Diana Ravelo / EL TIEMPO

27 de junio 2018 , 04:06 a.m.

Si me preguntan, mi perro es la mejor mascota del mundo. Imagino que todos los que somos amantes de los animales pensamos eso de nuestro canino, lo que hace aún más difícil entender por qué alguien decide de la nada abandonar a su compañero de cuatro patas.

Cada vez es más recurrente ver la imagen de perros beagle deambulando en la calle y probablemente esto se deba a una ola de desinformación que se ha despertado sobre su comportamiento, crecimiento y cuidados. Por eso, en esta ocasión quiero compartir con los lectores de #LaHistoriaDeMiMascota mi experiencia con mi perro de esta raza. 

Su nombre es Joel, llegó a nuestra familia porque durante varios meses mi hermano menor, que en ese entonces tenía nueve años, llamaba todos los días a mi papá para decirle una y otra vez: "papi, quiero un beagle".

La específica petición fue tan insistente que a nuestros padres no les quedó otra salida que darse a la búsqueda de un perrito con esta raza que, según algunos estudiosos, proviene del Harrier y los pequeños sabuesos ingleses que en la antigüedad acompañaban a los cazadores. 

En ese momento el tema de la adopción canina no era tan difundida, así que fuimos a lugares comerciales para averiguar precios y condiciones.

Inicialmente nos enamoramos de un beagle con un pelaje que es conocido como 'limón', pasamos por varias semanas por el establecimiento para mirarlo, pero al final desistimos porque conocidos nos contaron que en la zona enfermaban a los cachorritos para que los compradores terminaran gastando más plata.

Por consejo de terceros, llegamos a un lugar confiable donde nos garantizaban la salud de nuestro animalito con todas las licencias y optamos por un beagle tricolor, nombre con el que se conoce al que tiene su pelaje con una mezcla entre café, negro y blanco. 

La primera vez que vimos a Joel fue el 15 de enero del 2006, ese día el veterinario llevó tres cachorros de un mes a nuestra casa para que mi hermano eligiera a su mascota.  Uno era dormilón, otro simplemente se sentó y el tercero era tan hiperactivo que no paraba de morder a sus hermanos. 

"Queremos el cansón, el que no se queda quieto", fue la decisión comunal, lo irónico de la historia es que pese a que lo elegimos por ser bastante activo, nunca ha sido dañino o desobediente.

En esa ocasión, el encargado le hizo una pequeña señal con un marcador para diferenciarlo y se lo llevó, pues aún era demasiado pequeño para separarlo de su mamá. 

No es dañino, ama correr, tiene una paciencia infinita y ha demostrado ser un excelente amigo para los niños.

Lo recibimos de tres meses, cuando aún era del tamaño de una mano. Inspiraba tanta ternura que salir a la calle con él era hacer una parada en cada esquina, hasta terminó siendo la portada de una revista de mascotas.

Joel ha sido para nosotros un miembro más de la familia, puede que piensen que es una exageración, pero cómo más se podría llamar a ese que siempre te extraña y que es el primero en ponerse feliz cuando sabe que estás detrás de la puerta. 

Ha sido el compañero perfecto de apartamento, al ser una raza pequeña puede movilizarse con facilidad por cada rincón de nuestro hogar. Es muy respetuoso con los espacios, no es dañino, ama correr, tiene una paciencia infinita y ha demostrado ser un excelente amigo para los niños.

Su fidelidad es tal, que puede pasar horas mirando por la ventana esperando a que todos regresen bien a casa y, eso sí, jamás se cansa de comer. Las palabras pan, agua, comida, galletas, vamos y parque son sus favoritas.

Cuando nos preguntan por él es inevitable recordar el día que nos asustó porque se comió una caja entera de chocolates que nos habían regalado de amor y amistad, las veces que llegaba verde de la finca porque, haciendo honor a su estilo cazador, disfrutaba revolcarse en el excremento de la vaca o las tardes enteras que pasa intentando cazar una mosca. 

Ha sido y es el mejor de los perros, pero no por eso ha sido fácil la tarea de desmentir esos conceptos errados y preconcebidos que tienen muchos de su raza. Buscar una guardería o un lugar para que lo bañen ha sido una tarea complicada, varias veces nos han colgado el teléfono diciendo: "aquí no cuidamos beagles", "son perros difíciles, no podemos prestarle ese servicio" o " es mejor que llamen a otro lugar, o una guardería fuera de la ciudad". 

Al explicar que mi perro es realmente juicioso y pedir una justificación por el no préstamo del servicio, jamás se logra obtener un argumento sólido. Y aunque suene a algo irrelevante, para quienes tenemos un peludito de esta raza el tema se puede convertir en todo un dolor de cabeza. 

El asunto se agrava cuando estos argumentos terminan llevando a que muchos decidan abandonar a sus mascotas de forma irresponsable y bajo excusas que en algunas ocasiones lo único que demuestran es una incapacidad para comprender que cada mascota demanda de cuidados que deben ser valorados y estudiados antes de adquirirla o adoptarla. 

Lo que dice un especialista sobre esta raza...
La historia de mi mascota

Angélica Ruales Martínez, médica veterinaria invitada por EL TIEMPO a #LaHistoriaDeMiMascota.

Foto:

Angélica Ruales Martínez

Según la médica veterinaria Angélica Ruales Martínez, especialista en medicina interna de pequeños animales, debido a tantos mitos que no son ciertos existe un alto índice de abandono de estos perritos. Esto se suma al mal asesoramiento de algunos médicos veterinarios a las familias al momento de buscar la raza ideal para sus necesidades.

Ruales respondió a EL TIEMPO algunos de los interrogantes más comunes sobre este tipo de mascotas. Si tiene o piensa tener un beagle, tenga en cuenta la siguiente información. 

¿Es verdad que ladran por todo?
Mito, no todos los perros de esta raza viven ladrando, pero su sonido es único, es casi un aúllo, lo que hace que sea considerado escandaloso y molesto para los vecinos. Sin embargo, hay que aclarar que muchos de estos comportamientos son incentivados por el mal manejo o crianza de la raza cuando cachorros. Conozco muchos Beagle que no son así.

¿Son destructores?
Mito, son perros con alta necesidad de energía y trabajos que mantengan entretenida su mente cuando están en etapa de desarrollo y crecimiento. Después, al lograr la madurez (5 años), son muy tranquilos, tienden a dormir mucho y en consecuencia a sufrir de sobrepeso. Si usted no le presta atención a un cachorro y no le pone actividades constantes, usará lo que se encuentre para jugar o  llevárselo a la boca, pero no es un comportamiento exclusivo de esta raza.

¿Es cierto que por su terquedad no aprenden?
Falso, son perros muy inteligentes, tanto que los usan para la detección de narcóticos, búsqueda y rescate. De hecho, necesitan aprender para mantener su mente ocupada.

¿Pueden enfermarse con facilidad?

No, son de las razas que menos enfermedades congénitas tienen. Es más, es la raza que más se utiliza para investigación animal. Pueden sufrir de hipotiroidismo, de problemas de sobrepeso, hernias discales, epilepsia y ojo de cereza, pero son enfermedades tratables médicamente. Son muy longevos.

Son perros muy populares, tanto que el beagle más popular del mundo se llama Snoopy y era el mejor amigo de un niño

¿Pueden llegar a ser agresivos?
Muchas personas se sienten amenazadas por su tipo de ladrido, pero son de las razas más dóciles y tiernas qué hay, se la llevan bien con los niños y adultos, siempre y cuando lo mantengan en actividad constante. Los comportamientos pueden variar, pero esto es por el tipo de crianza que se les da. Estaban diseñados para la búsqueda de zorros en la caza de los reyes ingleses, por tanto no podían atacar a los animales, solo informar donde estaba su madriguera. Su punta blanca en la cola era  como una banderilla que usaban para decir “acá está”.

¿Qué se sabe de su origen?
Se sabe muy poco del origen de su nombre, posiblemente debido a que no existe traducción literal de la palabra. Se cree que proviene de su forma de ladrido especial, que ayudaba a que a grandes distancias los cazadores pudieran encontrarlos. Es una raza descrita desde hace más de 2000 años, pero su crianza empezó realmente en el Reino Unido cerca de 1830. Su pelaje es muy suave, sus colores son muy variados, aunque el más popular es el tricolor y el limón. Son perros muy populares, tanto que el beagle más popular del mundo se llama Snoopy y era el mejor amigo de un niño. Así son ellos, amigos fieles. Tienen un gran olfato, incluso está clasificado junto a la raza bloodhound como los perros con mejor olfato de todos. Sus largas orejas parecen ser el truco para ello. Son muy dóciles, fáciles de criar y muy inteligentes, siempre estarán atentos a aprender lo que les enseñes. Son perros afectuosos, muy alegres, hacen amigos muy rápido. No son buenos como perros guardianes, pero si como vigilantes, pues avisan fácilmente que llegó un desconocido gracias a su aúllo o ladrido. Pueden sufrir de “ansiedad por separación”.

¿Algunos consejos de cuidado?
No son perros que requieran mucho ejercicio, pero sí actividad mental. Por eso, es importante mantenerlos activos hasta que estén agotados, así también se mantendrán bien de peso. La crianza es fácil, pero de paciencia. Aprenden rápido, aunque se desconcentran seguido por olores. Son de ejercicios de repeticiones constantes y afecto como recompensa. Finalmente, si sus vecinos no son de tener perros, es mejor hacer actividades que les ayuden a controlar su ladrido y que no pasen mucho tiempo aburridos en casa.

¿Le gustó esta raza? Esta vez lo invitamos a ayudar a un beagle

Él es Woody, fue rescatado en Ciudad Bolívar por la Fundación Alma Perruna el 25 de abril del 2018 en horas de la noche tras un reporte ciudadano.

Llegó a la fundación con una conjuntivitis severa con infección. Fue diagnosticado con atrofia en las patas traseras, hongos, sarna y otras heridas en la piel. 

Aún está en proceso de recuperación y no tiene un hogar, si le gustaría apoyar a esta causa puede hacer clic aquí

La historia de mi mascota

Este es el antes y después del proceso de recuperación de Woody.

Foto:

Fundación Alma Perruna

DIANA MILENA RAVELO MÉNDEZ
Twitter: @DianaRavelo
ELTIEMPO.COM

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