Medio Ambiente

Un tercio de la tierra protegida está bajo intensa presión humana

En África, Asia y Europa están las zonas más impactadas. La infraestructura vial, una de las causas.

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Antioquia es uno de los territorios colombianos que tiene áreas protegidas, especificamente:  640.439 hectáreas.

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Guillermo Ossa / EL TIEMPO

19 de mayo 2018 , 07:34 a.m.

En una era donde se evidencia una pérdida masiva de biodiversidad, la manera más exitosa de conservación ha sido la creación de áreas protegidas a nivel mundial. Aunque estas porciones de tierra, resguardadas por la ley, tienen efectos positivos en la defensa de la riqueza natural, la actividad humana dentro de sus fronteras está acorralándolas.

Un estudio internacional dirigido por la Universidad de Queensland, en Australia, y publicado en la prestigiosa revista Science muestra que un tercio de las áreas protegidas en el mundo, 6’000.000 de kilómetros cuadrados, se encuentra severamente modificado por actividades humanas, lo que significa que ya no tienen la misma capacidad para conservar especies en peligro o para mantener la conectividad de los ecosistemas y las funciones ecológicas necesarias a largo plazo.
“Más del 90 por ciento de las áreas protegidas, como parques nacionales y reservas naturales, mostraron alguna señal de actividad humana dañina”, asegura Kendall Jones, autor de la investigación.

“Si bien se esperan algunas actividades humanas dentro de ellas, encontramos importante infraestructura vial como autopistas, agricultura industrial e incluso ciudades enteras que se ubican dentro de los límites de lugares que, se supone, están destinados a la conservación de la naturaleza”.

Los expertos usaron el mapa global más completo que existe sobre la presión del hombre sobre el medio ambiente (huella humana) en 50.000 áreas protegidas para así cuantificar el alcance y la intensidad que han tenido las diversas actividades del ser humano dentro de estas, y cómo esto ha cambiado desde la ratificación del Convenio sobre la Diversidad Biológica en 1992.

Al combinar esa información con datos sobre ciudades, agricultura intensiva, tierras de pastoreo, crecimiento demográfico, luces nocturnas, carreteras, ferrocarriles y vías navegables, se evidencia que “están directamente relacionadas con las limitaciones y la disminución de la biodiversidad”. Para las áreas protegidas designadas antes de que se ratificara el Convenio sobre la Diversidad Biológica en 1992, el 55 por ciento ha experimentado aumentos de la presión humana.

Las áreas protegidas más impactadas se encontraron en Asia, Europa y África, lugares con una gran población humana. También descubrieron que las áreas protegidas más estrictas y las más grandes se encuentran bajo mucha menos presión que las áreas protegidas más pequeñas y las que permiten rangos más amplios de actividades humanas dentro de ellas.

“Necesitamos que todas las naciones sean honestas al contabilizar la cantidad de tierra que han reservado para la conservación de la biodiversidad. Es hora de que la comunidad conservacionista mundial se levante y haga que los gobiernos tomen en serio la conservación de sus áreas protegidas y rindan cuentas de la protección real dentro de las mismas”, advierte Jones.

Desde la Cumbre de la Tierra de 1992, en Río de Janeiro (Brasil), la extensión global de tierra protegida se ha duplicado en tamaño, con más de 202.000 áreas protegidas cubriendo el 14,7 por ciento del área terrestre del mundo. Esa expansión está relacionada con la Meta 11 de Aichi para la Diversidad Biológica, que exige, para el año 2020, que al menos el 17 por ciento de las zonas terrestres y de aguas continentales estén protegidas.

El profesor James Watson –miembro de la Sociedad de la Conservación de la Vida Silvestre, WCS por sus siglas en inglés– es otro de los autores del artículo. Para él, el estudio muestra claramente que estamos sobreestimando el espacio disponible para la naturaleza dentro de las áreas protegidas. “Los gobiernos afirman que estos lugares están protegidos por el bien de la naturaleza cuando en realidad no lo están. Es una de las principales razones por las que la biodiversidad aún está en un declive catastrófico, a pesar de que cada vez se protegen más tierras”.

A pesar de los resultados negativos, Watson hace hincapié en la gran importancia de las áreas protegidas para salvaguardar la biodiversidad en peligro. “Sabemos que las áreas protegidas funcionan: cuando están bien financiadas, administradas y bien ubicadas son extremadamente efectivas para detener las amenazas que causan la pérdida de biodiversidad y para garantizar que las especies regresen del borde de la extinción. Hay muchas áreas protegidas que todavía están en buenas condiciones y protegen los últimos refugios de especies en peligro de extinción en todo el mundo. El desafío es mejorar la gestión de las áreas protegidas más valiosas para la conservación de la naturaleza para garantizar su protección”.

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Twitter: @ElTiempoVerde

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