Medio Ambiente

Qué hacer cuando el perro muerde a alguien de la familia

Hay factores internos y externos que pueden ocasionar la agresión. Aprenda a identificarlos.

Ángela Gómez y su perro Joropo

Ángela Gómez y su perro Joropo, un ‘golden retriever’ que la mordió en la cara.

Foto:

Archivo particular

09 de marzo 2018 , 09:45 p.m.

La posibilidad de que Joropo, su adorado y noble golden retriever de 2 años y 4 meses la mordiera, jamás pasó por la cabeza de Ángela Gómez, una mujer de 35 años acostumbrada a vivir con animales desde que era una niña.

Pero sucedió. Era la mañana del primero de marzo del 2017 y Ángela, como cada vez que se quedaba a dormir en la casa de su mamá en Tabio (Cundinamarca), se levantó temprano y fue a la perrera donde Joropo y otra perrita tenían su casa.

“Le abrí la puerta, lo saludé, saqué su balde de comida y el de agua, y le serví. Mientras él comenzaba a comer, yo empecé a saludarlo y a decirle: “hola, Joropo” y le cogí su cabeza, como siempre lo hacía”, recuerda.

Ese día, sin embargo, la reacción fue otra: “Se volteó y rápidamente me mordió la cara. Su mordisco me agarró todo el cachete por dentro, me rompió varios conductos y me abrió un poco del cachete para arriba de la boca, dejándome varias heridas internas”, recuerda.

Como consecuencia de ese accidente y después de recibir los primeros auxilios en casa, Ángela tuvo que ser llevada de inmediato a la Clínica del Country, donde le hicieron una cirugía plástica que duró dos horas y media y en la que le reconstruyeron una parte importante del interior de la boca. “Estuve 15 días incapacitada sin poder hablar. Y todavía tengo una cicatriz, cada vez más chiquita, pero aún está ahí”, dice.

El caso de Ángela no es único ni ocasional. Según estudios realizados en Asia y Europa Occidental, el 2,5 por ciento de los dueños de mascotas son mordidos por sus propios perros, lo que equivale a 25 personas por cada 1.000.

“Es más frecuente en los perros de viviendas urbanas que rurales. De igual manera, los estudios advierten que los niños de 2 a 5 años son las principales víctimas, con consecuencias generalmente estéticas”, explica Santiago Henao Villegas, jefe de posgrados de la facultad de medicina veterinaria y zootecnia de la Universidad CES.

Estadísticas presentadas por el sitio The Whole Dog Journal indican que en Estados Unidos “el 61 por ciento de los casos de ataque de un perro se presentan en la casa en la que vive, y que el 77 por ciento de las víctimas de la mordedura de un perro pertenecen a la familia en la que vive el animal”.

¿Por qué un perro muerde a su cuidador?

Si bien todas las personas saben que los perros muerden y de hecho desde que son cachorros los ven hacerlo con sus muebles, paredes y zapatos, difícilmente se imaginan que puedan hacerlo con una persona y mucho menos con alguien de la familia.

Por eso, al presentarse una situación de este tipo, se genera una serie de sentimientos encontrados en las familias que han decidido integrar al animal como uno más del ‘combo’ y no logran entender por qué algo así puede pasar ni mucho menos cómo deben reaccionar.

Para el doctor Henao Villegas, “son muchos factores los que desencadenan la agresión, y entre ellos se encuentran los de tipo competitivo, maternal, territorial, por miedo, por dolor y hasta por factores patológicos”.

Explica que hay factores internos y externos. Los primeros están relacionados con la alteración del comportamiento (traumas, temor o estrés); con trastornos metabólicos (tumores en el cerebro o infecciosos como la rabia, por ejemplo); o con niveles hormonales elevados que en los machos pueden desencadenar en acciones agonísticas (agresividad).

Los factores externos, entre tanto, tienen que ver con lo que en un determinado momento el animal puede considerar la invasión de su territorio o el quitarle un objeto que el canino considera suyo, incluso si es su humano más cercano el que lo hace.

“Es claro que algunos perros, al ser interrumpidos en el momento de su cena, tratan de agredir”, advierte.

El dolor físico no detectado por los humanos y que afecta a un perro en un momento determinado puede también ser el desencadenante de un ataque de este tipo, de acuerdo con un artículo publicado por BBC Mundo. Si, por ejemplo, su perro tiene una infección en el oído y usted no lo sabe y lo toca allí, es probable que el animal reaccione de manera agresiva.

TATIANA MUNÉVAR B.
Para EL TIEMPO
@Tatimun

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