Medio Ambiente

Las posibilidades que tendría la 'economía azul' en Colombia

El ingeniero ambiental, Fernando Sánchez, sobre el modelo de desarrollo que debería promover el país

En aguas de Nuquí

En aguas de Nuquí sobrevive la tradición de los nativos que practican la pesca artesanal, armados de un nailon y un anzuelo.

Foto:

Simón Sánchez

05 de octubre 2017 , 04:20 p.m.

El economista Gunter Pauli ha dedicado los últimos años de su vida a recorrer el mundo dictando charlas a grandes empresas, pequeños productores y gobiernos de todos los continentes con el objetivo de promover un modelo económico que no riña con la conservación del medio ambiente. Él lo bautizó con el nombre de “economía azul”.

Pauli propone concentrarse en aquellos elementos de la naturaleza que siempre han estado presentes pero a los que nunca se les ha dado un valor significativo. En otras palabras, sugiere que las comunidades aprovechen recursos localmente disponibles para producir bienes útiles, generar empleo y mejorar la calidad de vida de las personas mientras se conservan los recursos.

La idea de este modelo consiste en dejar atrás la idea de que los productos que son buenos para la naturaleza son, necesariamente, los más costosos; mientras que la producción en masa, a bajo costo para los consumidores, sigue teniendo un impacto alto en el medio ambiente.

Por eso creó el programa Zero Emission Research Initiative (Zeri), apoyado por las Naciones Unidas, para promover innovaciones y proyectos productivos “cero emisiones” y “cero desechos”. En todo el mundo tiene marchando más de 100 innovaciones.

En Colombia, el pupilo de Pauli es Fernando Sánchez, director de la línea de Ambiente, inversión y desarrollo sostenible de la Universidad Gran Colombia, quien ha estudiado el potencial de la economía azul en el país y los retos que trae por delante. El experto habló con EL TIEMPO sobre algunos ejemplos internacionales que podrían funcionar aquí.

Fernando Sánchez- Economía azul

El ingeniero ambiental, Fernando Sánchez, pupilo del holandés Gunter Pauli, quien acuñó el concepto de Economía azul, habla sobre el modelo de desarrollo al que debería apostarle el país

Foto:

Mauricio León

¿Cuál cree que es el potencial de Colombia para competir en el mercado internacional?

En el último estudio nacional de suelos se revela que pasamos de tener 50 millones de hectáreas productivas a tener 115 millones, lo que nos brinda ilimitadas posibilidades para convertirnos en proveedores del mundo. Sin embargo, solo estamos utilizando 7,5 millones, lo que significa que no estamos poniendo a producir ni si quiera el 10 por ciento del potencial que tiene el país.

El futuro de Colombia tiene que estar centrado en la explotación agroindustrial y no en el extractivismo. De esta manera Colombia podrá sacarle provecho a su tierra y volverse a convertir en un país exportador que garantiza la seguridad alimentaria. Respetando nuestros valores ecosistémicos y utilizando la tecnología apropiada podremos entrar al mercado internacional.

¿Es posible hacer minería sostenible, tal como alguna vez dijo Gunter?

No existe la minería sostenible. Esta actividad genera los mayores daños ambientales que podamos encontrar en cualquier ecosistema pero, es necesaria. Lo que hay que buscar es fortalecer la política ambiental para que el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible tenga dientes a la hora de diseñar todos sus modelos productivos.

Es necesario reestructurar todo el Sistema Nacional Ambiental (Sina) para que sean entidades que tengan legitimidad política y técnica, con el objetivo de que puedan cumplir las leyes y normas del país. Las Corporaciones Autónomas Regionales (CARs) también deben convertirse en entidades mucho más técnicas, dirigidas a conservar, preservar, vigilar y controlar la utilización de los recursos naturales del sector.

Entonces, más allá de la misma actividad ¿cuál es el problema de fondo?


El problema es que aquí una licencia ambiental se convirtió más en una licencia de forma y no de fondo, que en muchos casos no exige los suficientes estudios para proteger los ecosistemas. La política ambiental durante los últimos 20 años se ha venido debilitando, optando por potenciar una economía extractivista, por encima de una que privilegia la biodiversidad.

Mientras sigamos teniendo la estructura que actualmente manejamos no vamos a lograr cumplir ninguno de los compromisos internacionales que hemos adquirido. Hay que organizar la casa por dentro para proteger los ecosistemas y después sí quedar bien en las reuniones con otros gobiernos en el exterior. Aquí hay que reestructurar la política ambiental y definir el modelo económico de desarrollo que realmente queremos.

¿Es necesario replantear el sistema económico mundial? ¿De qué manera?

No me atrevo a decir cuál es el modelo económico más indicado pero, yo diría, que la luz en el camino es el desarrollo sostenible, pues genera equidad, disminución de la pobreza, seguridad alimentaria, procesos de innovación amigables con el ambiente y nuevas alternativas productivas.

Sin embargo, hay que partir del hecho de que no hay ningún proceso productivo que no genere algún tipo de presión sobre la naturaleza. Pero lo que sí podemos empezar a hacer es buscar otros mecanismos, reconvertir procesos y mejorar los costos de producción. Si protegemos el medio ambiente siempre habrá optimización de costos.

Deme algunos ejemplos exitosos …

Hoy en día podríamos usar los residuos del café para producir hongos comestibles, pues durante su producción el 99,8 por ciento se descarta y sólo el 0,2 por ciento se consume; también es posible rescatar el polvillo que se desprende de la extracción en una mina y aprovecharlo como un insumo para hacer papel sin talar un solo árbol. Podemos utilizar las algas para generar alimentos proteicos; hacer experimentos con insectos para potenciar proteínas y encimas; extraer de los bosques algunas encimas para emplear en la industria electrónica; explorar el potencial geológico y marítimo de Colombia, y aprovechar los residuos orgánicos que generamos cada día.

Por ejemplo, el 38 por ciento de los desechos solidos que llegan a Bogotá podrían ser recuperables, pero nos estamos dando el lujo de enterrar el dinero. Si pudiéramos recuperar alrededor de 3.000 toneladas y convertirlas en energía de material orgánico, estaríamos ayudando al planeta y al mismo tiempo generando una actividad económica, nuevos empleos.

¿En qué zona del país está el mayor potencial para desarrollar la economía azul?

Colombia creció a partir de la cuenca del río Magdalena y Cauca pero las ciudades están mal diseñadas: tienen riego sísmico, de remoción de masa y de inundaciones; por lo que esa zona ya la hemos deteriorado y los costos de reconversión ambiental son muy elevados. Por su parte, el Pacífico, es una de las regiones más ricas del país pero tiene la mayor concentración de pobreza, producto de un extractivismo desenfrenado sin la respectiva regulación. Así que yo destaco el potencial de la Orinoamazonia, ahí creo que está el desarrollo cualificado y cuantificado con respecto a los componentes ambientales, sociales y económicos.

Si logramos montar procesos en la agroindustria que nos permita sentirnos orgullosos de la protección de los recursos naturales y el mejoramiento de la calidad de vida de nuestros conciudadanos, regresando a nuestra ancestralidad y potencializándola, seguro podremos competir mucho mejor en el mercado global.

REDACCIÓN MEDIO AMBIENTE
@ElTiempoVerde

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