Medio Ambiente

La Tierra y su síndrome de Sjörgen / Columnista invitado

Lo que viene sucediendo en Sudáfrica no es un hecho aislado, es una señal de alerta del planeta.

Reservas hídricas

El agotamiento de las reservas hídricas es una alarma tangible y angustiante del cambio climático y de la intervención humana directa.

Foto:

Mauricio Moreno / Archivo EL TIEMPO

25 de febrero 2018 , 11:10 p.m.

La anunciada llegada, el 22 de abril, de la hora cero a Ciudad del Cabo (Sudáfrica) inquieta: su población dejaría de recibir suministros de agua y solo podría acceder a 25 litros al día, en puntos de abastecimiento. Se agotan sus reservas hídricas debido a una fuerte sequía, al elevado crecimiento de la población en el casco urbano y a la ausencia de fuentes alternativas y de campañas sobre la importancia de los recursos básicos para la vida humana. Se trata de una alarma tangible y angustiante del cambio climático.

Preocupa el hecho de que Colombia ya viva los mismos síntomas, con una ligera diferencia en la intensidad de la enfermedad, que aún no es tan drástica como para sensibilizar las frías y egoístas conciencias ambientales de los colombianos. Bogotá, por ejemplo, enfrenta problemáticas similares a la ciudad africana: el incremento de la población con invasiones a cerros y afectación directa de su vegetación nativa, la progresiva disminución de las fuentes de agua y su contaminación, la profundización de los niveles freáticos y la alteración o invasión de plagas que atacan a los frailejones (ecosistema base para la generación de agua), todo esto acompañado por la dura coraza de sus pobladores frente a los compromisos ambientales.

Una muestra de eso lo constituye el hecho de que muy poca gente recicle en su casa y haga uso responsable de los recursos. Claramente, son escenarios que se repiten en distinto grado en ciudades del Caribe y en otras regiones del país. Lo que viene sucediendo en Sudáfrica no es un hecho aislado: es la expresión, en la Tierra, del síndrome de Sjörgen; en efecto, las “glándulas” de la humedad del planeta se vienen destruyendo, causando una resequedad en las entrañas del mundo y en su piel, que empieza a cuartearse y extenderse como una dermatitis en diferentes puntos. Irónico es el agotamiento del recurso hídrico apto para el consumo humano, en un planeta donde el agua de mar abunda y que no hemos logrado aprovechar y que también estamos contaminando.

ANDRÉS FRANCO HERRERA
Director del Departamento de Ciencias Biológicas y Ambientales de Utadeo

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