Medio Ambiente

La nueva especie de tortuga icotea que migró hace 8,6 millones de años

Investigadores colombianos y alemanes describieron a la tortuga endémica que habita el bajo Atrato.

Nueva tortuga icotea

La nueva especie de tortuga icotea migró hace 8,6 millones de años.

Foto:

Carlos del Valle

23 de noviembre 2017 , 06:35 p.m.

Investigadores del Instituto de Genética de la Universidad Nacional, el Museo de Historia Natural de Seckenberg en Alemania y la Universidad de Antioquia describieron una especie de tortuga icotea nueva para la ciencia y cuyo ancestro llegó a Suramérica hace 8,6 millones de años.

Se trata de la icotea del Atrato (Trachemys medemi), una especie visualmente atractiva –con manchas de color amarillo, naranja y rojo en todo su cuerpo- que ahora hace parte de las cuatro especies endémicas de tortugas para Colombia, junto a la del Magdalena, la Carranchina y la de Ciénaga de Dunn.

Según explica Mario Vargas-Ramírez, del Grupo de Biodiversidad y Conservación Genética de la UNAL y autor principal de esta investigación, Sudamérica fue invadida por tortugas icoteas en dos ocasiones: una primera oleada de inmigración ocurrió hace cerca de 9 millones de años atrás (que corresponde a las Trachemys dorbigni que habitan en Brasil y en el río de la Plata en Argentina y Uruguay) y una segunda oleada hace 2,5 millones de años (de las que hacen parte las subespecies de Trachemys venusta que viven en Colombia y Brasil).

Sin embargo, la icotea del Atrato sería el primer representante de la ola de inmigración más antigua en esta zona del continente, que habita en los departamentos de Antioquia y Chocó, en la cuenca del Atrato.

Para determinar que, en efecto, se habla de una nueva especie, los investigadores basaron sus estudios en doce muestras de sangre, análisis filogenéticos y siete muestras de capturas silvestres de individuos en tres lugares: la ciénaga de Marriaga (Unguía, Chocó), La Honda (Ríosucio, Chocó) y Turbo (Antioquia), más un ejemplar completo, conservado desde 1977, de la colección de reptiles del Instituto Alexander von Humboldt, cuando fue colectada en el Parque Nacional Natural Los Katíos.

“La huella evolutiva de los organismos están marcados en el ADN, así podemos hacer una correspondencia entre el tiempo que ha pasado entre dos especies y la cantidad de mutaciones que ha tenido. Con la técnica del “reloj molecular” se pueden saber muchas cosas, entre ellas, las olas de inmigración de estas tortugas, que son norteamericanas”, le dice a EL TIEMPO, Vargas.

Para inferir el rango de distribución potencial de la icotea del Atrato se identificaron regiones con clima y condiciones topográficas semejantes a aquellas áreas en las cuales existen registros verificados de la tortuga: el noroeste colombiano, la cuenca hidrográfica del río Atrato y alrededores del golfo de Urabá, con pequeñas áreas en zonas de los ríos Sinú y Juradó.

Nueva tortuga icotea 2

La investigación se publicó en el Journal of Zoological Systematics and Evolutionary Research

Foto:

Claudia Ceballos

El interés de los investigadores por esta tortuga en particular nace de una publicación hecha por Federico Medem en 1956, en la que el científico alemán describió la fauna del Chocó biogeográfico. Así que gran parte de esa descripción morfológica que se hizo se basa en las observaciones del reconocido investigador.

Se sabe, por ejemplo, que el caparazón de una hembra mide aproximadamente 22,7 centímetros de largo y 17,7 de ancho; que los machos parecen ser generalmente más pequeños que las hembras, con una cola más larga y una concha más angosta; que las garras son largas en ambos sexos y que la cabeza del macho es estrecha con una nariz puntiaguda, mientras que la de la hembra es ancha con una nariz más corta.

Ahora, el siguiente paso es hacer un estudio de genética de poblaciones para determinar cómo será el potencial evolutivo de la tortuga y si se va a extinguir o no durante los próximos años.

“En Colombia hay 27 especies de tortugas continentales y 7 especies de tortugas marinas. La icotea del Atrato hace parte de la fauna endémica colombiana, por lo que queremos llamar la atención del Gobierno nacional dado que tenemos la responsabilidad de conservar esos linajes evolutivos tan antiguos, que además se encuentran en estado vulnerable como consecuencia de la transformación de sus hábitats”, remató Vargas.

La investigación, que fue publicada el pasado mes de octubre en el Journal of Zoological Systematics and Evolutionary Research, contó con la participación de Carlos del Valle (Universidad Nacional), Claudia P. Ceballos (Universidad de Antioquia) y Uwe Fritz (Museo de Zoología, Alemania).

REDACCIÓN MEDIO AMBIENTE@ElTiempoVerde

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