Medio Ambiente

La agonía de la Sierra Nevada y su amenaza sobre el Caribe

En menos de 30 años desaparecería el glaciar. La sierra colombiana solo tiene 6,7 km2 de nevado. 

Sierra Nevada de Santa Marta

En siglo y medio, la Sierra Nevada de Santa Marta ha perdido 92 por ciento de su área glaciar.

Foto:

Cortesía Ideam

05 de abril 2017 , 12:30 p.m.

Mientras esta semana líderes mundiales como el presidente Trump de Estados Unidos o Putin, de Rusia, hicieron pronunciamientos desmintiendo la realidad del cambio climático, en Colombia se dio a conocer la muestra más visible de que este fenómeno de calentamiento de la atmósfera está ocurriendo ante nuestros ojos: al país solo le quedan 37 kilómetros cuadrados de nieve en sus montañas y el deshielo de los seis glaciares tropicales es inminente. Cada año se pierde el 4 por ciento de estos mantos blancos.

Su imperiosa desaparición le está pisando los talones especialmente al glaciar tropical más al norte del continente: la Sierra Nevada de Santa Marta, el sitio sagrado de cuatro comunidades indígenas, la madre de 36 ríos, la montaña litoral más elevada del mundo y uno de los sitios que la comunidad científica internacional catalogó como ‘irremplazables’ por su biodiversidad.

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Los glaciares son la alarma de lo que está pasando en el resto del país con el cambio climático.

Foto:

NASA

De sierra y nevada le queda poco a este gran ecosistema que perdió en el último siglo y medio el 92 por ciento de sus nieves. Ese ocho por ciento restante -solo 6,7 kilómetros de capa de hielo – se reparte en ínfimos 38 fragmentos, que se van desapareciendo con rapidez entre los vientos calientes que le arrastra el mar Caribe, el aumento de las temperaturas y la llegada de eventos extremos de menos nieve sólidas como ocurre durante los fenómenos de El Niño.

Estas tres razones del deshielo son hipótesis del Ideam, que esta semana hizo la advertencia sobre el estado de los glaciares, a propósito de los resultados de un proyecto del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que fortaleció la capacidad técnica para monitorear a los nevados en Bolivia, Ecuador, Perú y nuestro país. Sin embargo, aún es incipiente el conocimiento que se tiene por la falta de investigación e, incluso, porque no hay estaciones meteorológicas en esta alta montaña en el norte del país.

Sierra Nevada de Santa Marta

En áreas de la Sierra Nevada de Santa Marta ya no se observan fragmentos de hielo.

Foto:

Cortesía - Ideam

Los cálculos que se tienen indican que el deshielo se agudizó en los últimos años cuando se perdió el 5,5 por ciento del área glaciar. “Es irreversible. El daño ya está hecho, porque ya hay un desequilibro. Las temperaturas son muy altas para que sobrevivan los glaciares”, explica Jorge Luis Ceballos, glaciólogo y funcionario del Ideam.

Y aunque el país no se abastece de agua de origen glaciar -los estudios que se tienen indican que aportan entre el 4 y 8 por ciento mientras los páramos brindan el 70 por ciento– lo cierto es que la pérdida de los picos nevados, además de su enorme valor paisajístico, representan un alarma temprana de cómo puede cambiar la regulación climática de departamentos como Cesar, Magdalena y La Guajira.

Reguladora del clima

Afluentes como el Aracataca, el Palomino y el Guatapurí son de origen glaciar, y a pesar de que no se ha estudiado en los últimos años cuánto ha disminuido su caudal en relación al deshielo, en las últimas sequías extremas han demostrado lo frágiles que son.

“Los afluentes de la sierra tienen la característica de ser cuencas cortas y bajan por altas pendientes. Si no hay una regulación de la sierra, se pueden presentar crecientes súbitas. No se mantiene el nivel hídrico en el tiempo”, explica Tito Rodríguez Torres, jefe del Parque Nacional Natural Sierra Nevada de Santa Marta.

Sierra Nevada de Santa Marta

En Colombia hay seis glaciares: cuatro volcanes y dos sierras.

Foto:

Cortesía - Ideam

Rodríguez explica que no se puede olvidar que del río Guatapurí depende Valledupar y parte del sur del Cesar; del Aracataca, poblados intermedios y agroindustrias como la palma y el banano, así como la ganadería; y del Palomino, que provee del líquido al municipio que lleva el mismo nombre y a los crecientes servicios turísticos en la región.

A los usos del agua, se le suma el hecho de que – según un estudio de modelación climática de la sierra que hizo Parques Nacionales- la existencia de los ecosistemas de alta montaña como los bosques y los páramos debajo de los glaciares –que además han sido afectados por la tala de bosques, la ganadería, la agricultura expansiva y los cultivos ilegales-, son los que crean los microclimas de la zona norte de la sierra, que arrastran lluvia y humedad. Ver: En 30 años, Colombia se quedaría sin nevados

“Los glaciares son parte del ciclo hidrológico. Tienen una alta incidencia en el mantenimiento de esos ecosistemas que están más abajo y de los que depende el agua”, asegura Ximena Rojas Giraldo, bióloga marina y experta en cambio climático para el departamento del Magdalena.

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La sierra tenía 83 kilómetros de capa glaciar hace siglo y medio.

Foto:

Infografía CEET

Rojas, quien ha estudiado los escenarios futuros de la región, resalta que la regulación de la sierra es clave para el clima de la región si se tiene en cuenta que la temperatura va a aumentar 2,4 grados centígrados para final de siglo. “Si hemos tenido descensos en los ríos y ya se empieza a ver los impactos en la parte baja cuando hay épocas de variabilidad climática regular, cómo podrá ser el escenario en las próximas décadas”, explica la investigadora, quien agrega que ya se estima una disminución del 23 por ciento de las lluvias en el Magdalena en los próximos años.Y aunque, el deshielo de los glaciares es inevitable y no hay acciones humanas que lo puedan frenar, expertos consultados por EL TIEMPO coinciden en que hay que salvaguardar lo que queda de bosques y páramos a través del freno a la deforestación, el mantenimiento de las rondas de los ríos, la conservación de los caudales y la no intervención de las altas cumbres.

El final de una cultura

Al preguntarle a Moises Villafaña, líder arhuaco, por el deshielo de la sierra, su respuesta es definitiva: “Sería el fin de nuestra cultura, los indígenas no acabaron los glaciares. Lo que está ocurriendo es causado por la inconciencia, que le está pasando la cuenta a los humanos”.

Sierra Nevada de Santa Marta

Las comunidades piden que se monitoree el deshielo de la Sierra Nevada para mejorar la adaptación de las próximas generaciones en este ecosistema.

Foto:

Cortesía - Ideam

Villafaña, quien apoyó el programa de monitoreo del Ideam, explica que los glaciares son el alma de la tierra para su cultura. “Son también el termómetro de la tierra. Ellos nos dicen si estamos en emergencia o no. Los mamos dicen que cuando pensamos en positivo, esas ideas van al nevado. Por eso cuando nosotros morimos, no vamos al cielo, sino al nevado”, relata.

Para Villafaña, ante la clara amenaza de quedarse sin la sierra nevada, se necesita entender que los indígenas son autoridades ambientales de ese ecosistema y que hay que sanear y ampliar los resguardos para que se pueda seguir habitando esta área que en menos de tres décadas podría cambiar su cara al quitar del paisaje las míticas cumbres blancas.

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