Medio Ambiente

30 por ciento de los departamentos está en alta amenaza de inundación

El Ideam presenta este martes primer mapa a escala regional para prevenir estas emergencias.

Inundaciones

Las inundaciones del fenómeno de la Niña 2010-2011 alertan al país para mitigar los riesgos de la temporada de lluvias.

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Rodolfo González

21 de marzo 2017 , 10:48 a.m.

Las lluvias de las últimas semanas –que le dieron inicio a la primera temporada de altas precipitaciones– son la antesala de posibles emergencias que le han costado cientos de vidas y varios billones de pesos en años anteriores al país: las inundaciones.

Este martes, el Ideam presentará el primer mapa de amenaza de estas emergencias en el país, en una escala de detalle para 22 departamentos y 27 municipios, que son especialmente golpeados por tales eventos.

Los departamentos de Valle, Atlántico, Cundinamarca, Magdalena, Antioquia, Córdoba, Cesar, Cauca y Meta son los que, de acuerdo con los últimos modelos, tienen mayor amenaza de verse impactados tanto por crecientes súbitas como por inundaciones lentas.

El informe que conoció EL TIEMPO detalla que el 28 por ciento –casi un tercio del país– está amenazado de inundaciones cuando hay mayor intensidad de lluvias. Estas áreas abarcan cerca de 79 municipios.

La idea es que los municipios adopten en sus planes de prevención y planes de ordenamiento territorial estas amenazas


Según el Ideam, Bogotá, Cali y Barranquilla son las ciudades con más alta población ubicada en zonas de mayor potencial de inundación, seguidos por Apartadó (Antioquia), Chía (Cundinamarca) y Jamundí (Valle del Cauca).

El mapa muestra tres grandes áreas donde se concentran estas amenazas: el oriente del país, en las llanuras bajas de las cuencas de los ríos Orinoco y Amazonas; en los valles aluviales en las regiones Caribe y Pacífica, asociados con el río Magdalena, la depresión Momposina, los valles de los ríos Sinú y Alto San Jorge, y en las tierras bajas cercanas al río Atrato, en el Chocó, y los deltas de los ríos San Juan, Telembí, Patía y Mira; y en los valles de los ríos Cauca y Magdalena, lo mismo que en la Sabana de Bogotá.

Para elaborar la modelación de la amenaza, el equipo de la subdirección de Hidrología del Ideam estableció dos escenarios para evaluar las inundaciones, conocidos como periodos de retorno, que son los lapsos en los que podría ocurrir una inundación. El primer escenario se calcula para eventos de lluvias regulares que se podrían dar al menos una vez durante dos años y el segundo muestra lo que pasaría si se vivieran lluvias extremas como las de la Niña 2010-2011 en los próximos 100 años.

Lo que indica este criterio no es que las inundaciones vayan a ocurrir cada siglo, sino que, como mínimo, hay una probabilidad de que se presente al menos una emergencia durante ese tiempo; incluso, puede darse con mayor frecuencia.

El modelo matemático tuvo en cuenta la topografía de los cuerpos de agua, las zonas vecinas y la precipitación y generó los mapas departamentales a escala 1:100.000, con los que se puede saber con mayor precisión cuáles son las áreas inundadas y en dónde se puede hacer prevención.

“La idea es que los municipios adopten en sus planes de prevención y planes de ordenamiento territorial estas amenazas”, plantea el informe del Ideam.

Escenario de inundación en San Marcos - Sucre
Costo social

La amenaza de que ocurran estas emergencias es una cifra que, más allá del papel, se debe analizar a la luz de emergencias tan críticas como la ocurrida durante el fenómeno de la Niña 2010-2011, donde los daños ascendieron a 11,2 billones de pesos, según el cálculo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

En algunos mapas de municipios de Córdoba se detectó, por ejemplo, que incluso para escenarios de lluvias regulares algunas zonas del río Sinú tienen extensas zonas con viviendas que ya son vulnerables a las inundaciones provocadas por las precipitaciones moderadas. El escenario para eventos más extremos se tomaría poblados enteros.

Las invasiones en las rondas de los ríos, la discontinuidad en los jarillones, la construcción de diques ilegales para secar humedales son algunos de los motores que agravan la vulnerabilidad de las poblaciones ante las amenazas de crecientes súbitas o desbordamientos frecuentes de los ríos y lagunas.

La deforestación también contribuye a que los estragos sean mayores. Durante la Niña 2010-2011, la más fuerte que ha vivido el país, el 71 por ciento de las inundaciones se dio en zonas de pastos que precisamente habían perdido su arbolado.

Otro tema pendiente que muestra el estudio es la relación entre los pulsos de aguas de los ríos y humedales y esta modelación matemática que advierte amenaza de inundación.

Así sería la amenaza de inundación en Ayapel - Córdoba
Planes de contingencia

El Ideam revela este mapa horas después de que la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres activara sus planes de contingencia para la primera temporada de lluvias del año. Aunque Huila y Antioquia son algunos de los que ya padecen inundaciones, la alerta es para todos los departamentos.

‘Cada vez hay más eventos extremos’, advierte el Ideam

Una de las advertencias que ha hecho la ciencia respecto al cambio climático –fenómeno de calentamiento del planeta por emisiones de gases– es que eventos extremos del clima, como la Niña o el Niño, pueden ser cada vez más intensos y frecuentes.

Sin embargo, lo que halló el mapa de amenazas de inundaciones del Ideam es que todavía es complejo establecer una relación clara entre los escenarios de cambio climático para el país y el comportamiento hidrológico de las cuencas.

“Todavía falta evidencia científica para mostrar cómo el cambio climático está cambiando esos patrones de inundación”, explica la institución.

Por ejemplo, todavía no hay claridad para entender cómo es el comportamiento de las precipitaciones en relación con los caudales de los ríos.

No obstante –explican los expertos de la entidad–, sí se están comenzando a presentar eventos cada vez más extremos como el del año pasado, cuando se registraron los niveles mínimos históricos en cincuenta años para un río como el Magdalena, del que depende el 70 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) del país.

Proyección de zonas inundadas en San Benito Abad - Sucre
Falta por estudiar crecientes súbitas

En el país se presentan dos tipos de inundaciones. En las zonas planas de los ríos y con valles aluviales extensos, como en la región de los valles del río Magdalena, ocurren inundaciones lentas que tienen incrementos entre 10 a 15 centímetros por día, donde usualmente no hay pérdidas de vidas humanas y que tienen una duración de varios meses.

El otro tipo de emergencia es la creciente súbita, un fenómeno que aún no ha sido tan plenamente estudiado y que tiene un poder destructivo potencialmente mayor. Los incrementos de agua en estas emergencias pueden estar entre 1 y 5 metros en pocas horas. Estos casos se presentan normalmente en las cuencas de altas pendientes de la región Andina.

LAURA BETANCUR ALARCÓN
Redactora de EL TIEMPO

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