Medio Ambiente

Corales y tiburones, ¿las dos caras del estado de salud de Serranilla?

Científicos hallaron 20 especies de corales y 7 de tiburones. Los primeros con una baja cobertura.

Serranilla

Resultados preocupantes sobre las coberturas coralinas en esta isla de Seaflower muestran un ecosistema amenazado, mientras que el panorama de los tiburones y rayas es más alentador ¿Qué está pasando?

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Santiago Estrada Robledo

01 de junio 2018 , 07:41 p.m.

Aun si lográramos que la temperatura del planeta no aumente 2 °C más, cuando los efectos del cambio climático podrían volverse irreversibles, los arrecifes coralinos ya están agonizando.

Los arrecifes coralinos del Caribe han disminuido un 50 por ciento sus coberturas en las últimas cinco décadas debido a causas naturales como los huracanes, pero también por el impacto del hombre sobre los ecosistemas. El turismo desbordado, la sobrepesca, la minería, el aumento de la población, el desarrollo costero y la excesiva contaminación son algunas de las causas.

“Una de las razones es la pesca ilegal del pez loro y otras especies herbívoras que se encargan de mantener controladas las poblaciones de algas y mantienen el sustrato disponible para los corales”, explica Mateo López Clavijo, biólogo marino y docente de la Universidad Javeriana Cali.

López hizo parte de los 47 investigadores que durante 28 días estudiaron las condiciones en las que se encuentra el territorio más al norte que tiene Colombia: la Reserva de la Biósfera Seaflower, en la isla Cayo Serranilla, ubicada a 422 kilómetros de San Andrés.

Con 180.000 km², Seaflower tiene todos los ecosistemas marinos y costeros representativos de la zona tropical (arrecifes coralinos someros y profundos, manglares, lagunas arrecifales, pastos marinos, humedales, playas, mar abierto, zonas batipelágicas y bosque seco tropical). En esa porción del país está la tercera barrera coralina más grande del mundo, importante en términos ecológicos y de bienestar humano.

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Las especies de tortugas marinas vede, cabezona y carey se encuentran en Serranilla.

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Santiago Estrada Robledo

López y su equipo estudiaron la integridad ecológica del complejo coralino; querían saber el estado general de salud en el que se encontraban los arrecifes someros y los sistemas insulares, los animales asociados, la prevalencia de enfermedades y qué tan abundantes eran las especies allí.

Pese a ser una isla alejada, donde las actividades del hombre no han llegado con todo su peso, lo que el experto vio en cayo Serranilla no fue alentador: “La cobertura coralina es desastrosa, por debajo del 10 por ciento”, dice. De las 30 estaciones que esperaban analizar, solo seis tenían la suficiente cantidad de corales como para desplegar la logística bajo el agua, lo demás eran meros individuos aislados.

“El Caribe se está convirtiendo en una sopa. Aunque no se vea la turbidez del Atrato ni del Magdalena, los compuestos químicos sí quedan diluidos en el agua y llegan hasta Serranilla. Los corales sobreviven mejor en aguas oligotróficas (con poco nutrientes), pero en el mar Caribe desembocan muchos ríos cargados de compuestos derivados de detergentes, pesticidas y agroquímicos que cambian esas características”, advierte López, quien, junto con los demás investigadores, solo encontró 20 especies de corales, cuando en otros lugares como Varadero, Cartagena, y San Andrés hay entre 35 y 55.

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La cobertura de coral para el complejo arrecifal de la Isla Cayo Serranilla está por debajo del 10 por ciento.

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El país cuenta con 2.860 km² de arrecifes de coral distribuidos de la siguiente manera: 2.845 en el mar Caribe y 15 en el Pacífico. El 77 por ciento están en la reserva de biosfera Seaflower en San Andrés, Providencia y Santa Catalina; mientras que en el Pacífico están en Gorgona, Malpelo, Utría y Punta Tebada.

Según el Ministerio de Ambiente, el 60 por ciento de los arrecifes coralinos del país están bajo algún grado de amenaza, el 20 por ciento pueden desaparecer en la próxima década, el 19 por ciento han sido destruidos y el 15 por ciento se encuentran en estado crítico. De ahí la necesidad de proteger los que quedan.

Erick Castro, subdirector de la autoridad ambiental Coralina, también reconoce que las coberturas de corales someros “no son buenas” si se comparan con otras zonas del archipiélago. Por un lado, la sobrepesca “intensa y subestimada” de embarcaciones ilegales provenientes en su mayoría de Jamaica, Honduras y República Dominicana genera un desequilibrio en el ecosistema y, por el otro, “es posible que Serranilla tenga una condición natural diferente que aún desconocemos, por la confluencia de nutrientes con Centroamérica”.

A Castro también le preocupa el futuro del turismo en la zona, sin desconocer que es el pilar económico de las comunidades raizales. “Lo que estamos viendo en la isla de San Andrés es preocupante. Un turismo agresivo, no sostenible, que no tiene en cuenta la capacidad de carga, que contamina e incluso pone en riesgo la seguridad hídrica de los propios habitantes”, señala.

Los tiburones, la gran sorpresa en Serranilla
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Isla Cayo Serranilla es el lugar con mayor abundancia relativa de elasmobranquios en la cuenca del Caribe. Se hallaron 9 especies de tiburones y rayas.

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Dicen los expertos que cuando un ecosistema tiene presencia de depredadores tope (que están en la cima de la red trófica) es, entre muchas variables, porque está en buen estado. Mejor dicho, si usted se adentra en una selva y logra observar un jaguar, por ejemplo, significa que el animal está ahí porque encuentra la suficiente comida para sobrevivir.

Aunque los resultados sobre el estado de las coberturas coralinas en Serranilla fueron desalentadores, el de los tiburones y rayas fue todo lo contrario. Usando tecnología de estaciones de video submarinas remotas (BRUV, por su sigla en inglés), los expertos pusieron en 52 puntos diferentes, a una profundidad de entre 8 y 30 metros, cebo delante de una cámara de video para cuantificar los elasmobranquios (tiburones, rayas y quimeras) que se observan en un determinado tiempo.

En total hallaron siete especies de tiburones (nodriza, tigre, martillo gigante, hocico negro, aletinegro, limón y tollo, que también fue un registro nuevo para el área) y 2 de rayas (látigo y guitarra). Lo más interesante es que, utilizando la misma metodología en el Caribe, la abundancia relativa en Serranilla es mayor que otros lugares como Bahamas y Belice.

“En los registros vimos abundancia de tallas pequeñas para algunas especies y hembras preñadas, lo que significa que Serranilla podría ser una zona de paso o de reproducción; sin embargo, hasta que no se hagan más estudios científicos no tendremos una explicación”, afirma Sabrina Monsalve, bióloga especializada en tiburones.

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Con 180.000 km², Seaflower tiene todos los ecosistemas marinos y costeros representativos de la zona tropical.

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López tiene otra opinión. “El Caribe, en general, está pasando por una racha muy mala, estos resultados solo muestran que los tiburones están menos jodidos, pero no que están bien. Si nos acostumbramos a que dos árboles son un ecosistema, entonces siete nos van a parecer una selva tupida”, dice. Para él, posiblemente estos animales están asociados a los corales mesofóticos (de profundidad), que puede que sí estén en buenas condiciones, así que suben a comer a las zonas someras atraídos por la carnada.

Pero para Diego Cardeñosa, director de la Fundación Colombia Azul, esa afirmación no es cierta por dos razones. “Los resultados de otros proyectos dentro de la expedición demostraron que la abundancia y biomasa de peces en las zonas someras del arrecife son muy bajas y probablemente no suficientes para alimentar la gran cantidad de tiburones encontrados. Y, por el otro lado, estas especies no están asociadas a arrecifes mesofóticos”, explica.

En lo que todos los investigadores sí concuerdan es que es necesario realizar más estudios científicos para ir respondiendo nuevas preguntas sobre la Reserva, así como transmitir ese conocimiento a la comunidad local y avanzar en indicadores sobre el estado de salud de las especies para tomar decisiones más coherentes. Hasta el momento, 2.354 especies se han registrado en Seaflower; el 7 por ciento están amenazadas y el 60,6 por ciento no cuenta con una evaluación sobre su vulnerabilidad.

Entre las muchas especies que se encuentran en este ‘mar de siete colores’ están 276 de macroalgas, 731 de peces, 4 de mangles, 4 de tortugas marinas, 164 de esponjas, 183 de aves marinas, 125 de equinodermos (estrellas, erizos, gusanos de mar) y 8 de cetáceos.

El equipo coordinador de la Expedición Científica Seaflower 2017 Isla Cayo Serranilla fue liderado por la Armada Nacional, la Dirección General Marítima, la Comisión Colombiana del Océano, Colciencias, la Coralina y la Gobernación de San Andrés. Esta expedición contó con el apoyo logístico y científico de los buques ARC 20 de Julio y ARC Roncador, los cuales permitieron adelantar los 16 proyectos de investigación.

SerranillaColombia Bio-Colciencias
Isla Serranilla

Proyecto audiovisual del programa Colombia Bio, liderado por Colciencias. 

TATIANA PARDO IBARRA
Twitter: @Tatipardo2
tatpar@eltiempo.com​

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