Medio Ambiente

‘El ecoturismo sin regulación es otra forma de sobreexplotación'

Megan Epler, de la Universidad de Harvard, estará en la Feria de Aves-Colombia Birdfair, en Cali.

Caño cristales

El manejo del ecoturismo debe hacerse en armonía con los ecosistemas y sus culturas locales

Foto:

Diego Santacruz / EL TIEMPO

15 de febrero 2018 , 11:09 a.m.

Megan Epler Wood llegó a Colombia una tarde de 1986, a la reserva privada de La Planada, en el departamento de Nariño, gracias a una beca Fulbright, con el objetivo de filmar durante seis meses la biodiversidad de este bosque nublado andino.

El resultado de su trabajo no solo fue un documental para el Día de la Tierra, que se distribuyó en la región, sino que marcó su camino laboral: desde aquel momento se planteó el reto de preservar este y otros extraordinarios tesoros biológicos de todo el mundo.

Epler se inició como conservacionista y bióloga y luego se convirtió en una experta en negocios sustentables y en desarrollo económico a partir del ecoturismo.
Este tema la trae una vez más a Colombia, ahora como conferencista invitada de la Feria Internacional de Aves-Colombia Birdfair, que comienza este jueves en Cali (ver recuadro). Epler es actualmente la directora de la Iniciativa Internacional de Turismo Sostenible en el Centro para la Salud y el Medio Ambiente de la Universidad de Harvard, donde dirige un programa que busca analizar los impactos ambientales que podría traer consigo esta actividad si se hace de manera desorganizada.

Sus áreas de investigación incluyen cadenas de suministro de alimentos, tratamiento de residuos y aguas residuales, gestión del agua, protección de la biodiversidad y conservación de zonas costeras y marinas, planificación paisajística, análisis de políticas públicas e impactos del cambio climático.

EL TIEMPO habló con Epler acerca de las oportunidades que tiene Colombia –el segundo país más biodiverso del planeta, con el mayor número de especies de aves– y sobre el potencial que tenemos los colombianos, pese a algunas amenazas que acechan los ecosistemas, como la pérdida de hábitat por agricultura y ganadería, la cacería, los cultivos de uso ilícito, la tala ilegal de madera y la minería ilegal.

¿Cómo puede contribuir el ecoturismo al bienestar local de aquellas comunidades que fueron víctimas de la violencia?

El ecoturismo es una herramienta de desarrollo económico para zonas rurales. Es posible decir que puede tener una influencia importante en las zonas del posconflicto donde hay víctimas de la violencia porque se brindan más oportunidades de comercio pequeño y legal con personas que tienen interés en respetar la ley y los estándares éticos. Pero sin la seguridad local, el ecoturismo no va a crecer o florecer.

¿Qué papel cree que podrían jugar los desmovilizados de las Farc para promover el ecoturismo –turismo de naturaleza o, incluso, turismo científico–, teniendo en cuenta que son ellos quienes mejor conocen el territorio?

Las personas que pertenecieron a las Farc probablemente conocen muy bien todo el territorio colombiano, pero depende de si tienen interés y buenas oportunidades con el negocio de ecoturismo. Cualquier persona que entre al mundo del ecoturismo debe reconocer que el turismo es un negocio en el cual hay que dedicarse a servir y guiar a los visitantes y proporcionar información sobre la historia, cultura y tradiciones locales, además de mostrarles los ecosistemas característicos del lugar.

Si no se crean las condiciones apropiadas para que los desmovilizados tengan un trabajo digno, volverán a hacer lo que mejor saben: tomar las armas.

Lo negativo es que están acelerando el consumo y uso del agua, la generación de desechos sólidos y aguas negras

¿Cuál debería ser el papel del Estado, comoquiera que Colombia se ha convertido en un destino turístico interesante y apetecido?

Que existan condiciones de paz es muy importante y fundamental para facilitar la posibilidad de desarrollar el ecoturismo.

¿De qué manera se convierte el ecoturismo en una herramienta de conservación (biodiversidad y cultural) y no de degradación?


Hay muchos negocios en ecoturismo dedicados a la conservación de la biodiversidad y la cultura de las zonas donde trabajan. Pero ellos no pueden hacer todo el trabajo solos. Ahí es donde entra a jugar el papel fundamental del Estado, creando programas regionales de conservación y preservación de las zonas con la ayuda de los negocios ecoturísticos.

Usted ha tenido la oportunidad de estudiar los impactos globales del turismo. ¿Cuáles son?


El turismo en el mundo está creciendo rápidamente, 7 por ciento en 2017. Lo negativo es que están acelerando el consumo y uso del agua, la generación de desechos sólidos y aguas negras, el uso de energía no renovable y el uso de la tierra sin controles legales, que implica también un conjunto complejo de problemas socioculturales. En lo positivo, genera un intercambio cultural internacional e interregional. Hay beneficios económicos para la población local, especialmente para las mujeres, que pueden entrar en el comercio local y ganar más independencia económica en el proceso.

El cambio climático, la deforestación, los cultivos ilícitos y la minería son algunas de las amenazas que rondan nuestros ecosistemas. ¿El turismo puede ayudar a combatir estos factores o, por el contrario, los agrava?

Cada factor aquí juega un papel diferente. En general, el ecoturismo abre la oportunidad de defender las zonas en peligro de sobreexplotación del comercio ilegal. Pero también, si no hay controles, planificación ni regulaciones del uso de la tierra, el ecoturismo tiene la capacidad de introducir un turismo desorganizado y masivo, que es otra forma de sobreexplotación. Desde mi programa en la Universidad de Harvard, recomiendo la elaboración de planes maestros usando sistemas geográficos interactivos que puedan preparar a los municipios en sus decisiones cruciales con proyecciones visuales del uso de los recursos y tierra en el futuro, indicadores que los encargados puedan usar para mejorar la protección de la cultura y los ecosistemas. El cambio climático es un peligro real y tangible para todos los ecosistemas que conocemos en el mundo, y el ecoturismo no es una defensa en realidad. Para enfrentar el cambio climático, la industria turística tiene que preparar las zonas costeras, en especial para el aumento del nivel del mar como una prioridad urgente.

Colombia es el segundo país más biodiverso de la Tierra. ¿Cuál cree que debería ser el modelo económico para incentivar aquí? ¿En qué estamos fallando?


Hay que pensar en cómo se puede usar como punto de referencia para el mundo la rica biodiversidad de Colombia, toda vez que estamos perdiendo rápidamente la noción de interdependencia fundamental entre los ecosistemas y el bienestar de sus pobladores. Colombia puede mostrar mejor que muchos otros países esa interrelación entre los humanos y sus ecosistemas, con ejemplos bien claros del manejo del ecoturismo en armonía con los ecosistemas y sus culturas locales.

Aunque somos el país con mayor número de especies de aves, ¿cuáles cree que son los principales retos que tenemos? ¿Qué hace falta para que la actividad tenga más fuerza?

La riqueza ornitológica de Colombia es envidiable y una de sus tantas maravillas. Con la cooperación internacional sobre el desarrollo ecoturístico, se puede ayudar a las poblaciones locales con ideas innovadoras basadas en la experiencia de otros países como Ecuador, Perú y Costa Rica.

Colombia Birdfair, desde este jueves en Cali

Hoy comienza en Cali la Feria Internacional de Aves-Colombia Birdfair, que va hasta el 18 de febrero y tiene como sede principal el Zoológico de esa ciudad. Participan reconocidos conferencistas nacionales e internacionales, expertos en turismo sostenible, avistamiento de aves, conservación, restauración ecológica y desarrollo sostenible.

Los asistentes tendrán 11 destinos habilitados para este evento, como el bosque de nieve de San Antonio, la zona del kilómetro 18, el alto de Anchicayá, Pance, la laguna de Sonso, las inmediaciones del lago Calima y sectores colindantes con el parque natural Farallones de Cali.

Colombia es el país con el mayor número de especies de aves en el planeta: habitan más de 1.900 –de las 10.672 registradas a escala global– a lo largo de todos los ecosistemas; desde páramos hasta desiertos y bosques tropicales. De esa cifra, 72 son endémicas y 600 se pueden observar en la Sucursal del Cielo, de ahí que sea el epicentro del evento.

TATIANA PARDO IBARRA
Twitter: @Tatipardo2
tatpar@eltiempo.com
Más información en: http://colombiabirdfair.com/

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