Medio Ambiente

‘Los humedales se pierden más rápido que los bosques’

Martha Rojas Urrego, nueva secretaria general de la Convención de Ramsar, prende alarmas.

Humedales

En Colombia se calcula que hay más de 30 millones de hectáreas de humedal.

Foto:

Héctor Fabio Zamora / EL TIEMPO

19 de mayo 2017 , 11:30 p.m.

Martha Rojas Urrego, una de las pioneras en la creación de los parques nacionales en el país, actualmente está a la cabeza de la protección de uno de los ecosistemas más claves para el mundo: los humedales.

Rojas es la nueva secretaria general de la Convención de Ramsar, un histórico pacto para proteger lagos, lagunas, ríos, pantanos, turberas y corales, entre otros tipos de humedales.

En su paso por Colombia, donde visitó los lagos de Tarapoto –que buscan convertirse en humedales Ramsar, es decir, de importancia internacional– conversó con EL TIEMPO sobre el estado actual de estos lugares.

¿Por qué los humedales son los ecosistemas que más se degradan en el mundo?

Los humedales se vienen degradando desde siempre. Se estima que desde 1900 hasta ahora se ha perdido el 64 por ciento de ellos, y esto es porque históricamente no se han valorado. Los humedales son lagos, pantanos, ríos, turberas, entre otros. Y se han visto como sitios que se pueden rellenar, cambiarles el uso, o para arrojar desechos. Incluso, se han asociado con enfermedades.

Ha habido una desvalorización de los humedales, pero cuando se miran de cerca, tienen una gran cantidad de biodiversidad y también dan unos servicios fundamentales para el desarrollo. Empezando por el recurso hídrico, sin ellos no hay agua dulce. Son también fuente de comida. El ejemplo más claro es el arroz, que crece en humedales y del cual dependen tres mil millones de personas, o la pesca, de la que viven más de 600 millones de personas.

¿Cómo está el porcentaje restante?

La tendencia es que se pierden aceleradamente. En términos de ritmo, por ejemplo, es más rápida la pérdida de humedales que la de los bosques. La extinción más fuerte se da en Europa y Asia, pero en los otros continentes la tendencia es la misma. En términos de especies también es así: las más amenazadas son las de agua dulce. Estos datos no son muy conocidos. Ese es uno de nuestros retos: difundir el aporte de los humedales y lo que implica perderlos.

¿Cómo vigilar los más de 2.000 humedales de importancia internacional?

Los países designan esos humedales. Un desafío que es muy común de esas y de otras áreas protegidas es lograr su manejo. Por eso se tiene que promover la importancia de los humedales para que haya inversiones en su conservación. No es solamente conseguir recursos, sino integrar estos sitios dentro de los planes de desarrollo locales. Hay que conectarlos con otro tipo de políticas. Hay experiencias exitosas, en las que se logra unir la conservación y el uso sostenible.

¿Cuál es la amenaza que los está degradando tan rápidamente?

Hay varias amenazas. Normalmente hablamos de humedales de agua dulce, pero también los hay costeros como los manglares y los corales. Uno de los principales factores de la pérdida de los primeros es que los transforman en otra cosa. Otra muy grande es que afectan el flujo del agua con diques y barreras. También está la sobreutilización de sus aguas para ciertas actividades.


En el caso de los costeros, está la deforestación y una amenaza muy importante: el cambio climático.

Uno de esos humedales insignia del mundo es la Gran Barrera de Coral de Australia.

¿Cómo evalúa su estado?

Está en crisis. Se ve claramente en este ecosistema los efectos del cambio climático por la variación en la temperatura y la acidez del agua. Pero a pesar de ser muy afectados, los humedales también pueden contribuir. Uno de los datos que me parecen más dicientes es que los humedales retienen más carbono que los mismos bosques. Por ejemplo, las turberas son ecosistemas con una parte inundada que crean suelo muy profundo de acumulación de materia orgánica, que retiene ese carbono. En la medida en que se secan esas turberas todo ese carbono se emite. Se estima que solo las turberas cubren el 3 por ciento de la superficie terrestre y almacenan dos veces más carbono que todos los bosques del mundo.

¿Qué tan protegidas están las turberas?

Muy poco. Esa es una de las prioridades que tenemos ahora. Nuestro equipo técnico busca ayudar a los países para desarrollar guías para designar y manejar más sitios Ramsar, que cubran este tipo de ecosistemas. Hay de diferentes tipos de turberas. Por ejemplo, en Indonesia se encontraron turberas con bosque, que con unos incendios en 2015 se quemaron, y las emisiones fueron más importantes que las de un país como Estados Unidos. Incluso se veían las emisiones desde el espacio. El carbono que está ahí es dos veces el que está en los bosques. Tiene el 30 por ciento del carbono terrestre. Eso quiere decir que ha habido mucha atención en los bosques, y que habría que tener atención en ese tipo de humedales. Si se logra vincular la conservación de humedales para objetivos de cambio climático, hay más incentivos.

Además de este nuevo foco, ¿qué otro tipo de humedales todavía falta por proteger?

Otros muy importantes son los ecosistemas costeros, como los manglares y las praderas marinas, que también acumulan una gran cantidad de carbono.

¿Y la Amazonia?

Hay 19 iniciativas regionales que buscan una conectividad entre los humedales. El Amazonas es un ejemplo de esto. En el diagnóstico que se hizo, se halló que hay una subrepresentación de estos ecosistemas en las áreas protegidas. En la reunión se habló de amenazas como la sobrepesca y la minería, y de la importancia de hacer nuevos inventarios para elegir cuáles proteger.

Se critica que se designen lugares como Ramsar, pero que no hay una real conservación como en el caso de la Ciénaga Grande...

La declaración sola no sirve. Puede hacer que suba, por ejemplo, el nivel de atención a ciertos sitios. Muchas veces ayuda a un país el hecho de que sea declarado un lugar con esta categoría para limitar las legislaciones nacionales.

La convención tiene ciertos mecanismos para cuando se ve que las características ecológicas de un humedal están cambiando. Entre esos mecanismos figuran declararlos en una lista especial y las misiones de asesoramiento, como la que hicimos con la ciénaga, donde organizamos una misión con expertos neutros y rendimos un informe. Estamos esperado que el Estado colombiano se pronuncie.

Usted formó parte de la primera gestión de los parques nacionales del país. ¿Cómo ha cambiado la mirada sobre lo ambiental?

El discurso de la conservación ha evolucionado muchísimo en las últimas dos décadas. La agenda de desarrollo sostenible era difícil de imaginar antes. La inversión en energías renovables antes no se veía. El sector privado también empieza a buscar ser carbono neutro y a invertir en los humedales.

Hablar de medioambiente ahora no es algo de nicho, es el discurso de desarrollo. Eso cambia radicalmente las cosas. Sin embargo, todavía falta muchísimo.

LAURA BETANCUR ALARCÓN

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