Medio Ambiente

‘No hay que elegir entre conservación y crecimiento económico’: UE

El jefe de Cooperación de la UE, Francisco García, habló sobre inversiones en desarrollo sostenible.

campesinos

Mujeres campesinas del Cauca están trabajando con la Fundación Alpina en el empoderamiento económico de ellas.

Foto:

Unión Europea

23 de junio 2018 , 12:37 a.m.

Hoy termina en Bogotá la Feria Internacional de Medioambiente (FIMA) más importante de Latinoamérica. En su sexta edición, centros de investigación, Gobierno y empresas se dieron cita en Corferias para hablar sobre la importancia de los activos naturales de Colombia en la construcción de un modelo de desarrollo económico más sostenible.

En esta labor participa activamente la Unión Europea (UE), la cual ha invertido 52 millones de euros (cerca de 177.000 millones de pesos) en proyectos verdes, especialmente en zonas estratégicas para el posacuerdo.

Este apoyo económico busca contribuir a superar las desventajas sociales y económicas de las zonas más marginadas y afectadas por el conflicto, así como promover el desarrollo local sostenible y los medios para vivir a través del uso responsable de la biodiversidad. EL TIEMPO Verde habló con Francisco García, Jefe de Cooperación de la UE, sobre este trabajo.

Francisco García UE

Francisco García

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Juan Manuel Vargas

¿Qué proyectos ambientales están financiando en el país?

Estamos trabajando en 23 proyectos de ‘Desarrollo Sostenible para la Paz’, que benefician a comunidades de diversos territorios y etnias. Por ejemplo, apoyamos más de 400 negocios verdes que han generado 6.450 empleos nuevos en Colombia; la reconversión productiva en páramos que beneficia a cerca de 500 familias campesinas e indígenas; el fortalecimiento del turismo y la pesca artesanal en Bahía Solano y Nuquí (Chocó); la exportación de café orgánico a Alemania y Australia producido en Tierradentro (Cauca), y la creación de acuerdos de manejo sostenible de los manglares en la Bahía de Cispatá (Córdoba), entre otros.

Hay que trabajar con los más pobres de Colombia, que también son los más afectados por la guerra y quienes más han sufrido. La pobreza es una de las causas del conflicto, pero el conflicto también ha sido una de las causas de la pobreza, y ahora hay una oportunidad para trabajar en la superación de la pobreza extrema y de las brechas de desarrollo entre la Colombia rural y la urbana.

Los países europeos le están apostando a una economía verde o circular ¿Cómo ayudar a que Colombia transite por esa misma senda?

El potencial económico y de desarrollo de Colombia es enorme. El país no solo tiene la capacidad de proveer alimento a toda su gente, sino de convertirse en la despensa de la región y del mundo. Si se consigue estabilizar los territorios que antes estuvieron ocupados por las Farc, hay mayores probabilidades de inversión extranjera y de crear mercados sostenibles, garantizar el desarrollo y el potencial de crecimiento.

Promovemos, por ejemplo, la exportación de frutas tropicales a Europa como uchuvas y mangostino; sin embargo, si unos campesinos quieren exportarlas necesitan un frigorífico y para ello la energía, y también una carretera para sacar los productos.
Se trata de un crecimiento que parte desde la biodiversidad del territorio. La firma del acuerdo de paz debe permitir crear un desarrollo sostenible que preserve y conserve las riquezas naturales. El segundo país más biodiverso del mundo se debe preguntar ¿cómo crear un desarrollo que no sea masivo y depredador, sino que consiga trabajar con las comunidades, que empodere y capacite a quienes ahí viven, conservando el capital natural?

Pescador

Pesca sostenible y gobernanza del territorio para la paz, algunos de los proyectos que se financian.

Foto:

Aline Fidel. UE. FAO

¿Cuál es la importancia de espacios como la FIMA?

Es un lugar para mostrar que el desarrollo sostenible sí puede llegar a Colombia, en términos de crecimiento económico, conservación y paz. La posición de la UE es tratar de convencer al mundo de que la protección del medioambiente no tiene porqué reducir el crecimiento económico del país. No hay que elegir entre lo uno y lo otro porque no van en contravía; al contrario, con políticas verdes, los países se vuelven más competitivos, como Alemania, Francia, España, Suecia y Holanda.

Ahora, si crees que hay que elegir entre crecer y conservar, y te quedas con crecer, es una visión a muy corto plazo. No es una solución sostenible en el tiempo. El medioambiente no es solo proteger pajaritos y flores, se trata de una manera de crecer económicamente, de desarrollo. La economía circular y la economía verde son la mejor apuesta.

¿Qué significa crecimiento económico que fomente la paz?

Significa que es muy difícil que haya paz sin desarrollo económico. Cuando la gente no tiene qué comer pues es muy complejo hablarles de paz porque las prioridades sencillamente son otras. El crecimiento de esos territorios que históricamente han estado en conflicto necesita generar desarrollo económico sostenible, para así garantizar las condiciones de paz.

Esto significa sacar a las personas de la economía del conflicto para ahora construir paz en los territorios más violentados. Hay que cerrar brechas; Colombia es uno de los países más desiguales del mundo.

¿Qué proyectos en particular están trabajando con desmovilizados?

El Fondo Europeo para la Paz tiene dos prioridades: el desarrollo económico de las zonas afectadas por el conflicto armado y el fomento de la presencia del Estado colombiano en esos territorios, así como la reincorporación a la sociedad de los exguerrilleros. Humanicemos es un proyecto de reincorporación de 166 excombatientes de las Farc - EP a través del Desminado Humanitario, con presencia en al menos dos de las seis regiones priorizadas: Caquetá-Meta, Antioquia-Córdoba, Tolima, Cauca, Nariño-Putumayo y Huila. 

Otro es con la asistencia de FAO en las antes llamadas Zonas Veredales Transitorias de Normalización, con el fin de avanzar en proyectos agrícolas, de agroturismo, biocomercio o mercados verdes. Se propone trabajar en Fonseca (Guajira), La Paz (Cesar), Dabeiba (Antioquia) y Tumaco (Nariño).

¿Cuánto dura cada programa que ustedes financian y cómo se da el desembolso?

Cada programa dura entre 3 y 4 años y el pago funciona por resultados: dependiendo de lo que se cumpla nosotros desembolsamos. Damos el dinero y el gobierno colombiano es el que decide cómo invertirlo.

¿Hay alguna manera de garantizar que estos proyectos no mueran en cuanto termine la financiación, como suele ocurrir?

Hasta ahora hemos cumplido con el 95 por ciento de las metas propuestas. Durante todo el año hay un diálogo constante de política pública entre el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y la UE, así como una facilidad de asistencia técnica, para que se logre cumplir todo y se mantenga en el tiempo. Precisamente por eso estamos trabajando en mejorar las políticas públicas, más que en hacer proyectos. La plata, al final, no es lo importante, sino la capacidad que dejas instalada en estos territorios para que sigan con el apoyo del Gobierno Nacional y con centros de investigación como Sinchi, Invemar, Humboldt y Parques Nacionales.

TATIANA PARDO IBARRA
Twitter: @Tatipardo2
tatpar@eltiempo.com

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