Medio Ambiente

El cambio climático podría extinguir los cultivos de café en 2080

Más de 120 millones de personas en 70 países del mundo dependen económicamente de este cultivo.

El cambio climático podría extinguir los cultivos de café en 2080

En Colombia, 2.7 millones de personas dependen directamente del cultivo de café, lo cual representa el 33 % de la población rural nacional.

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Archivo / EL TIEMPO

01 de diciembre 2017 , 10:56 p.m.

El cambio climático podría llevar a la extinción del café y afectar gravemente una de las economías más representativas de Colombia. Así lo advierte el informe ‘La tormenta que se avecina: el cambio climático pone en riesgo el café’, de la organización sin ánimo de lucro Climate Institute (con sede en Australia), en el cual se explican los cambios que este cultivo ha experimentado durante los últimos años, producto del aumento de la temperatura.

Desde 1850, el promedio de la temperatura global ha aumentado cerca de 1 °C, y, aunque parece una cifra mínima, este cambio ha alterado los patrones de lluvia, la calidad de los granos y ha detonado la proliferación de plagas, afectando así la economía de regiones caficultoras. Si no se reducen las emisiones de dióxido de carbono, el cambio climático producirá una disminución del 50 por ciento en la producción de café en el 2050, y en el 2080 la planta se extinguiría, advierte el documento.

Carlos Corredor, caficultor de las tierras de San Pedro y Palmor, en Magdalena, afirma que el clima ha afectado su producción y, por tanto, sus ingresos económicos. “Hay pequeños veranos, incluso en épocas de invierno, y eso afecta la maduración, lo que hace que el tamaño del grano disminuya y a su vez, la calidad del producto. Además, plagas como la broca aumentan, haciendo que gran parte del cultivo se dañe, como me pasó el año pasado”.

En el informe de Climate Institute también se evidencia que más de 120 millones de personas en más de 70 países del mundo dependen económicamente del café. En países en vías de desarrollo, el grano es el segundo producto más exportado, como en el caso de Nicaragua, donde representa el 17 por ciento de sus exportaciones.

Cerca de 8,5 millones de personas dependen económicamente de este cultivo en México, Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua, revela el informe. Por otro lado, según la Organización Internacional del Café (OIC), Brasil es el país líder en producción de café, y se calcula que este año producirá 55 millones de sacos, mientras que Colombia alcanza una producción de 14,5 millones de sacos.

En África también son varios los países en donde el café es una ficha importante de la economía: en Tanzania, 2,4 millones de personas dependen de él y en Etiopía representa el 33 por ciento de sus exportaciones. El mayor productor de café en Asia es Vietnam, con 28,7 millones de sacos.

El orgánico, una opción

Por otro lado, el intento de cultivar café en zonas más frías a causa del calentamiento global provocaría migración hacia zonas más altas de las montañas y, también, que haya deforestación con el fin de adaptar los terrenos para el cultivo de café. Esto aceleraría las emisiones contaminantes y, de paso, el calentamiento global. Sin embargo, una opción que podría contribuir al cuidado del medioambiente y lograr una producción de café sostenible son los cultivos orgánicos.

Andrés Torres, CEO de la asociación Café Montesierra, conformada por 10 fincas orgánicas certificadas en San Pedro y Palmor, de la Sierra de Santa Marta, produce café orgánico que exporta a Estados Unidos, Europa y Japón bajo estándares que garantizan la protección del medioambiente. “Cuidamos del agua; el abono es natural, nada de químicos que dañan la tierra y al consumidor; cosechamos 20 por ciento bajo sombra, tenemos un control de basuras muy estricto y reciclamos”, afirma Torres.
De los 25 millones de productores de café en el mundo, entre el 80 y el 90 por ciento son pequeños agricultores, quienes, además, son quienes están expuestos mayormente al cambio climático. La calidad y el sabor del café, al igual que el aumento de las plagas, están directamente relacionadas al clima, a la temperatura y a la humedad de la zona.

Según María Gisela Vescanse, gerente de la certificadora colombiana Biotrópico, es importante aumentar la producción de café sostenible, pues este no daña los suelos ni hace uso de semillas transgénicas. “No solamente es bueno para el medioambiente, sino que, además, es muy rentable tanto para el consumidor como para el agricultor, porque se beneficia económicamente y le da un valor agregado a su producto, además de aumentar su rendimiento”, comenta.

Enfrentar el cambio

Para Colombia, el café es una pieza clave en la economía, ya que representa el sustento de miles de familias en zonas rurales y es una de las producciones más importantes del país. Según cifras de la Federación Nacional de Cafeteros (FNC), el café representa el 18 por ciento del PIB agrícola. La FNC también afirma que 2,7 millones de personas dependen directamente de este cultivo, lo cual representa el 33 por ciento de la población rural colombiana.

La producción de café representa 726.000 empleos directos y 1,4 millones de empleos indirectos en Colombia, según la FNC. Lo anterior se traduce en el sustento de cerca de 553.000 familias, distribuidas a lo largo de 20 departamentos. En lo corrido del año, los departamentos que más han exportado café son Caldas (con un 18 por ciento), Antioquia (con 17 por ciento) y Risaralda (con 14 por ciento).

Pero la Federación Nacional de Cafeteros parece no verse alarmada por el asunto.

Según Hernando Duque, su gerente técnico, ya se encuentran trabajando en una investigación que les permitiría adaptarse mejor a la variabilidad climática, modificando las propiedades genéticas del grano para que así resista mejor el aumento de la temperatura; además de implementar el sembrado de café bajo sombra. Duque manifiesta que de los 555.000 caficultores que tiene el país, el 27 por ciento cultivan bajo sombra, de una manera más sostenible.

Ante este escenario, el informe de Climate Institute aconseja comenzar a poner en práctica técnicas que ayuden a conservar los recursos naturales en la producción de café. Y llama la atención sobre el rol que juegan los consumidores a la hora de comprar marcas sostenibles y responsables con el medioambiente, ante escenarios de cambio climático que ya están ocurriendo.

PAULA CASTAÑEDA
Para EL TIEMPO
Twitter: @paulacamila95

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