Educación

Vuelos nacionales / El lenguaje en el tiempo

La conjunción adversativa ‘sino’ solo puede usarse cuando la frase que la precede tiene un ‘no’.

03 de octubre 2017 , 10:17 p.m.

“Los viajeros con vuelos domésticos deben llegar con hora y media de anticipación”, “El Aeropuerto Islas Malvinas sumará una nueva compañía aérea que operará de manera regular vuelos domésticos” (La Capital), “Tres grupos aéreos destacados de la región compiten por el mercado doméstico” (El País).

Periódicos de los distintos países llaman “vuelos domésticos” los ‘vuelos nacionales’, y “mercado doméstico”, el ‘mercado local’. El Diccionario de la lengua española, DLE, 2014, dice que doméstico es lo ‘relativo al hogar’.

Se podría admitir como metáfora, ya que la Nación es el hogar de los nacionales, pero se trata más de una copia del inglés domestic flights.

Ojalá en la información aeronáutica de estos días se recuperen las formas correctas de referirse a los “vuelos nacionales” y “al mercado nacional”.

Avianca

El primer nombre de Avianca fue Scadta, sigla de Sociedad Colombo Alemana de Transporte Aéreo. En 1940, la fusión de Scadta y Saco, Servicio Aéreo Colombiano, dio lugar al nombre Avianca, acrónimo de Aerovías Nacionales de Colombia S. A. El mismo acrónimo significa desde el 2004 Aerovías del Continente Americano.

Entre 2010 y 2013 la empresa se llamó Avianca Taca, y, con la reciente alianza con United Airlines, se especuló sobre un cambio de nombre, que su principal accionista negó.

En 1961 Avianca adquirió sus dos primeros jets, que fueron bautizados Bolívar y Santander. El tercero, sumado a la flota un tiempo después, se llamó Córdoba, con b larga.

Con ese nombre llegó de la fábrica Boeing a Bogotá, donde la historiadora Pilar Moreno de Ángel, que formaba parte de la comitiva de bienvenida, acotó que la nave debía llamarse Córdova, con v corta, ya que se trababa de un homenaje a José María Córdova. La corrección se hizo al cabo de unos días.

Si no


“Dos eran los elementos de la sofística que despertaban el recelo, sino directamente el odio”, se lee en el libro Platón. La verdad está en otra parte.

La conjunción adversativa sino (pronunciada /síno/) solo puede usarse cuando la frase que la precede tiene un “no”, “No solo despertaban el recelo, sino también el odio”. Se confunde con la secuencia condicional si no (pronunciada /sinó/), “despertaban el recelo, si no directamente el odio”. La secuencia si no puede ir al comienzo, “Si no llueve, voy a clase”, o al final, “Voy a clase, si no llueve”. La conjunción sino solo puede ir al final, “No voy a clase, sino al trabajo”.

Fernando Ávila
Experto en redacción y creación literaria

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