Educación

Las enseñanzas que deja el nacimiento de Jesús

Expertos analizan los símbolos y significados del origen de la celebración de la Navidad.

Pesebre

La representación del nacimiento de Cristo también se ha visto reflejada en los diversos periodos de la historia del arte, desde el romanticismo hasta la actualidad.

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123rf

22 de diciembre 2017 , 09:27 p.m.

En la fría Nochebuena del año 1.223, los vecinos de Greccio, un pequeño pueblo en Italia, se reunieron para representar el nacimiento de Jesucristo. Cada uno asumió un rol: uno era José, ella María, el otro Baltasar, y así, la única excepción fue el Niño Jesús, que no pudo ser representado por un bebé real porque el frío era intenso. Sin embargo, ahí estaban todos los personajes que presenciaron el inicio de una religión y que partió cronológicamente la historia en dos: antes y después de Cristo.

Detrás de la escenografía y la actuación del primer pesebre en la historia estuvo San Francisco de Asís, quien, inspirado en las lecturas de Lucas y por su visita reciente a Jerusalén, decidió que desde ese momento se debería celebrar la vida del Mesías representando su llegada al mundo. Ya son 794 años en los que esta tradición se ha mantenido.

Cada diciembre las familias católicas se reúnen para construirlos, decorarlos y, en el caso de algunos países de América Latina, para rezar la novena de aguinaldos. San Francisco, por medio de esta representación, buscaba transmitir los valores y virtudes que enseña el nacimiento de Cristo a las familias y futuras generaciones; sin embargo, con el pasar del tiempo estos valores y virtudes han cambiado al tiempo con la sociedad.

Con la expansión del catolicismo, la celebración de la Navidad también se ha globalizado, se han desbordado las fronteras del mundo cristiano y ha adquirido en cada región matices característicos. Sin embargo, como cuestiona William Mauricio Beltrán, profesor del Departamento de Sociología de la Universidad Nacional de Colombia en su texto ‘¿Cuál es el actual significado de la Navidad?’: “Valdría la pena preguntarse sobre la permanencia de los significados y valores tradicionales dentro del ritual navideño, en un mundo donde aun las celebraciones más sagradas se rinden al dominio propio de las lógicas del mercado”.

Por su parte, el director del Departamento de Historia de la Universidad de La Sabana, Hernán Olano, afirma que en parte se han perdido los valores cristianos del pesebre.

Por ejemplo, la unión familiar, porque la tradición se ha transferido al árbol de Navidad y también porque el concepto de familia ha cambiado en los últimos años. Y uno de los principales valores que transmite el pesebre es el de la unión familiar, claro, desde la visión cristiana del concepto de familia, según destaca el docente.

Pero, más allá de la religión o de la difusión de los valores cristianos, según el texto del profesor Beltrán, muchas personas que han perdido la devoción religiosa retornan a la celebración de la novena año tras año.

“Una hipótesis al respecto es que la Navidad está adquiriendo nuevos significados; se mantiene la forma del ritual, pero se transforma su contenido acomodándose a los nuevos dioses y valores de un mundo pluralista, hedonista, consumista y globalizado”, asegura el experto.

De ahí que la Navidad ya no es solo una ocasión para fortalecer la fe cristiana, sino para afianzar, por ejemplo, los lazos fraternales. Y también se ha convertido en una época para comprar cada vez más. “La novena es una disculpa para estar juntos”, dice el profesor, pero también aclara: “Una de las más grandes contradicciones de la Navidad es la experiencia del padre que se pasea con sus hijos por el centro comercial, y observa cómo los niños se enamoran caprichosamente de costosos juguetes que él nunca les podrá comprar”.

Pesebre

Dependiendo del país o la cultura, al pesebre se lo llama de diversas formas.

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EFE

Pero ¿cuál es la importancia de rescatar los valores o virtudes (no solo los cristianos)?
Laura Bolaño, profesora de filosofía de la Universidad del Rosario, evoca a Aristóteles, quien entendía que para ser feliz era necesario perseguir la virtud moral. Esto –sigue la experta– se logra con un constante ejercicio de buscar el camino correcto. Y la búsqueda de ese camino está relacionada con los valores morales; es decir, el ser humano a qué le da importancia para proteger la condición humana. Y en esa búsqueda, las personas nos encontramos con valores que protegen la dignidad humana, como, por ejemplo, la solidaridad. Estos son algunos valores morales para rescatar en esta Navidad y que trascienden lo religioso, lo filosófico y lo más cotidianos. Lecciones para analizar y aplicar durante la época navideña y para toda la vida.

Solidaridad

La historia del nacimiento de Jesucristo está plasmada en el Nuevo Testamento. Allí se cuenta que María y José iban camino de Belén. Ella iba sentada en un burro y estaba a punto de dar a luz a su hijo. Meses atrás, el arcángel Gabriel la había visitado para darle la noticia de que en su vientre llevaba al Hijo de Dios. En su búsqueda de un lugar donde pasar la noche y en donde pudiera dar a luz, varios habitantes de la zona les cerraron la puerta, indiferentes al estado de gravidez de María.

Según explica la filósofa Bolaño, la actitud de quienes negaron posada a María y José es una evidencia de la falta de empatía.

“La empatía es una cualidad que debería tener un ciudadano. Esa es una cosa que en Colombia nos falta. Y es que del hecho de reconocer su propia humanidad se desprende la solidaridad, porque reconozco al otro como igual”.

Una imagen que ejemplifica bien la idea es ayudar a caminar al otro conmigo. “No dar al otro por pobrecito, sino porque quiero que tenga la misma dignidad que yo”, explica Bolaño.

La empatía es una cualidad que debería tener un ciudadano. Esa es una cosa que en Colombia nos falta

Unión

Esa noche, ni María ni José sabían que nacería Jesús en un establo que les prestó un buen señor. Dice el Antiguo Testamento que en el cielo nació una estrella que iluminó más que las demás y se situó encima del lugar de nacimiento del niño. Lejos de allí, tres sabios, conocidos como los tres reyes magos, vieron la señal y caminaron en esa dirección hasta encontrar a la nueva familia. La señal la vieron pastores, que también llegaron a recibir al Mesías acompañados por sus ovejas.

En las casas de hoy, en una esquina, está esa escena: José, María, Jesús, los Reyes, los pastores, un burro y un buey. Todos unidos, allí congregados celebrando. Y al tiempo que esa escena está ahí, están las familias colombianas alrededor cantando los villancicos, rezando la novena y festejando la época.

Según el profesor Hernán Olano, experto en temas religiosos, “entre los valores del pesebre están la unión familiar y la alegría del nacimiento de los hijos. La familia serían los pastores y las ovejas son el resto de gente que está al lado de uno. Además, la alegría de la unión traspasa fronteras, en referencia a los reyes magos”.

Pero la unión, según la filósofa Bolaño, no es solo de familia: “No todos en la sociedad tienen familias, pero establecen lazos de unión con otras personas. Y es que ahora hay muchos a quienes no les interesa la unión familiar. Para el colombiano, la familia extensa sigue siendo importante, pero hay una porción importante de gente que vive sola o pasa las fiestas con los amigos o viajando”.

Bolaño también cree que ambos son igual de importantes, tanto la unión familiar como la que no lo es. “En últimas, lo que uno busca en una familia es soporte emocional (y en alguna medida económico y social)”, dice.

Para el colombiano, la familia extensa sigue siendo importante, pero hay una porción importante de gente que vive sola o pasa las fiestas con los amigos o viajando

Generosidad

Este valor no se ve directamente reflejado en la historia del nacimiento de Cristo, porque, según explica Bolaño, “lo que vemos es un contraejemplo”. Es decir, se evidencia es lo opuesto a la generosidad, que puede ser el egoísmo. Los pobladores de Belén les cerraron la puerta en la cara a María y José, no les brindaron comida ni les dieron ningún tipo de apoyo, con excepción de aquel hombre que dejó que se quedaran en el pesebre; él podría ser la única muestra de generosidad.

Aunque –según el profesor Olano– la generosidad también se ve reflejada en los reyes magos, quienes se desplazan desde una larga distancia para llevarle regalos al Niño Dios. Pero la filósofa Bolaño no está de acuerdo y dice: “Lo que pasa es que las ofrendas de los reyes magos tienen una connotación espiritual, más que moral. Son ofrendas a un rey. Eran como símbolos de ciertos dones a ese elegido”.

Un contraejemplo sirve en este caso para decir qué no es una cosa o mostrar lo opuesto, para así entender, en este caso, la generosidad. Según la Real Academia Española (RAE), la generosidad es la cualidad de generoso, entendiendo ‘generoso’ como un adjetivo; es decir que tiene la cualidad de ser dadivoso (dar gratuitamente), franco, liberal o que obra con magnanimidad y nobleza de ánimo.

En otras palabras, la enseñanza en torno a la generosidad que deja el pesebre sería más bien que no debemos actuar como lo hicieron quienes les cerraron la puerta en la cara a María y José, y, más bien, abrirles la puerta a quienes más lo necesitan y brindar aquello que tenemos a quienes no lo tienen.

SIMÓN GRANJA MATIAS
EL TIEMPO
Twitter: @simongrma

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