Educación

Ser Pilo, paga de verdad

Los colombianos nos hemos especializado en criticar y acabar con lo bueno que tiene el país.

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El Programa 'Ser Pilo Paga' ha beneficiado a 22.806 estudiantes, según datos oficiales.

Foto:

Santiago Saldarriaga / EL TIEMPO

02 de agosto 2016 , 06:46 p.m.

A pocas horas de que se inicie en el Congreso una dura plenaria contra el Programa Ser Pilo Paga, vale la pena mencionar solo algunas de las ventajas que esta iniciativa ha dejado para el desarrollo educativo y social del país.

No está en discusión, ni siquiera para sus más críticos detractores, que este programa ha fortalecido la función de nivelación social en las universidades, que ha estimulado la equidad en estas instituciones y que ha convertido a los centros educativos en un ámbito de convivencia al margen de las diferencias económicas.

Para quienes siguen pensando que los Pilos son objeto de discriminación y maltrato simplemente por su condición de becarios, vale la pena recordar la evidencia científica de estudios recientes realizados en la Facultad de Educación de la Universidad de La Sabana, que revela que el dinero no es el principal factor ni de integración, ni de cohesión de los grupos de socialización de las universidades. En una institución conviven en los grupos académicos, de diversión, deportivos, culturales y solidarios jóvenes de diferentes estratos sociales, desde el 1 hasta el 6, y que hacen parte de estos grupos, no por tener mucho o poco dinero, sino por sus rasgos de personalidad, valores compartidos, códigos lingüísticos e intereses sociales parecidos o idénticos.

Otro elemento valioso del programa es el aumento de la cobertura que al mismo tiempo está disminuyendo los índices de deserción. Ésta última, en educación superior a nivel general ronda el 50% -según datos oficiales del Ministerio de Educación Nacional (MEN)- mientras que este mismo fenómeno en Pilo Paga está por debajo del 30%, incluso del 18% si afinamos los cálculos. Por universidades, quienes tienen estudiantes Pilos –señalan informes recientes del MEN– la deserción ni siquiera supera el 10%.

En cobertura inicial, de acuerdo con datos oficiales publicados por la Gerencia del programa, esta iniciativa ha beneficiado a 22.806 estudiantes que si no fuera por la beca no podrían acceder a la educación superior de alta calidad. De estos becarios, el programa ha logrado mantener a por lo menos el 80% y solo un 20% se calcula que han desistido a la beca. Otras cifras oficiales de la cartera de educación indican que en el 2018 serán más de 40 mil familias las que se habrán beneficiado de Pilo Paga. A la fecha, afirman documentos oficiales del ministerio, ya se ha cumplido con el 57% de créditos adjudicados según la meta establecida por esta cartera al final de este cuatrienio.

Los números hablan por sí solos y evidencian que Ser Pilo Paga es el programa más eficaz de la educación superior para disminuir la deserción y al mismo tiempo ampliar la cobertura. Este fenómeno social, que además ha generado un sinnúmero de críticas, también ha dejado de manifiesto una realidad que para algunos es muy difícil aceptar: la educación superior pública está saturada, por eso la cobertura del programa ha sido mayor en las universidades privadas. Esto no solo se debe a factores de calidad y de imaginarios o cercanías, sino también demuestra que las instituciones públicas ya no pueden incorporar más estudiantes de los que ya incorporan anualmente.

Reitero, Pilo Paga no ha disminuido la tasa de matrículas en la educación superior oficial del país –solo bastaría calcular el número de estudiantes que al año ingresan a la Universidad Nacional, de Antioquía y o del Valle para darse cuenta de esta realidad–, pero sí ha logrado ampliar los cupos de las universidades privadas pero no para que ingresen niños de altos recursos, sino para que se matriculen jóvenes brillantes y que por sus condiciones económicas veían muy difícil tener acceso a la educación privada y de élite.

Gústenos o no, son las universidades privadas las que tienen la posibilidad de abrir más cupos por diferentes factores como los físicos, económicos, en términos de contratación de profesores y en mejoras de las instalaciones.

En definitiva, no entiendo por qué hay personas que siguen afirmando que Pilo Paga es una amenaza para la educación pública. Los hechos evidencian que la tasa de matrícula de estas instituciones no ha disminuido, tampoco ha disminuido el presupuesto que éstas reciben, mucho menos se ha afectado los índices de calidad de estos centros educativos; al contrario, el programa ha fortalecido la competencia libre, abierta, limpia de las universidades, y estimula, en general, toda la producción de la educación superior. Mejoramos si los demás mejoran, dicen por ahí.

Ahora, es evidente que el programa cuenta con algunos riesgos como toda estrategia social. Su mayor riesgo se atribuye a que si el estudiante becado no termina la carrera queda endeudado. Me pregunto ¿Acaso otras estrategias de financiamiento no tienen el mismo nivel de riesgo? Al contrario, Pilo Paga marca una diferencia enorme y es que si el alumno termina no deberá pagar ningún dinero ni a los bancos ni al gobierno. Por ejemplo, un crédito de entidades bancarias o incluso el ICETEX asegura que el joven quede con una deuda termine o no, adicional de la doble frustración que siente si no llega a culminar sus estudios, a diferencia de Pilo Paga que garantiza que si el joven termina no tendrá que pagar ningún dinero.

En conclusión, dejemos la pendejada de darle tanto palo al programa. Pilo Paga abre un horizonte de formación y de desarrollo profesional a un grupo poblacional que no lo tenía ni lo podría tener de no ser por esta iniciativa. Son más de 20 mil los becarios favorecidos que hoy tienen la oportunidad de acceder a la educación superior, que tienen la oportunidad de mejorar sus condiciones vida; son 20 mil familias que actualmente tienen la ilusión real de salir de la pobreza y de mejorar el futuro de sus hijos; son más de 20 mil jóvenes que encuentran una alternativa de vida distinta a la delincuencia y de otros vicios.

Palabras más, palabras menos, Pilo Paga ha transformado la vida de una población tradicionalmente ignorada y desfavorecida, y ha demostrado que no hay una mejor alternativa para transformar vidas más que la educación, sin llegar a ser un programa asistencialista, pues aquí no se trata de dar el pescado sino de enseñar a pescar.

CIRO PARRA
Decano de la Facultad de Educación
Universidad de La Sabana

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