Educación

El riesgo de compartir fotos de niños en las redes sociales

Conozca el caso de una madre que intentaron estafar por una foto de su hija que subió a internet.

Compartir fotos de niños

Los peligros en la red son muchos, y los padres son los primeros llamados a hacer un uso responsable de internet para cuidar a sus hijos y evitar la sobrexposición.

Foto:

Ilustración: Gustavo Ortega

11 de febrero 2018 , 10:00 p.m.

A Ximena* le parecía normal subir a su cuenta de Facebook las fotos de los momentos más especiales de su hija de 5 años: el día que izó bandera en el colegio, el encuentro con los primos, la selfi con la mascota, etc. Hasta ahí todo normal.

Pero hace cuatro meses el tema tuvo un giro inesperado. Un día, Ximena dejó a su pequeña en el colegio disfrazada con un traje típico porque la institución había planeado un acto cultural.

Antes de que la niña cruzara la puerta del colegio, se tomó con ella una selfi y de inmediato la publicó en redes. Eran las 8 de la mañana.

Tres horas más tarde, a las 11:37 a. m., su celular sonó. Del otro lado de la bocina, una mujer que se identificó como la jefe de urgencias de la unidad de pediatría de la Clínica del Country le preguntó si ella era la mamá de una niña que lucía falda roja y blusita blanca. “Señora, su hija sufrió un accidente”, le dijo, y Ximena sintió que el mundo se le venía encima.

La voz continuó diciéndole que la menor iba a ser atendida, pero que necesitaban que les confirmaran el número de documento y su EPS. Ximena, en medio del desespero y la angustia, dio los datos mientras hacía mil preguntas. “¿Qué le pasó?, ¿cómo está?, ¿está bien?”, repetía.

En respuesta, solo obtuvo un “cálmese, señora, estamos verificando. No me cuelgue, ya vuelvo con usted”. Luego de un par de minutos, que parecieron eternos, la mujer le confirmó que la clínica no tenía convenio con la EPS de la niña y que necesitaban que consignara 300.000 pesos a una cuenta corriente para que el sistema admitiera el ingreso de la paciente.

Ximena tomó atenta nota de la cuenta mientras la mujer le insistía en que hiciera la transferencia lo más pronto posible porque la condición de la menor era muy delicada. Antes de colgar, Ximena alcanzó a preguntar por la situación de su pequeña. “Estamos estabilizándola, pero no tenemos mucho tiempo. Consigne el dinero para poder intervenirla y véngase inmediatamente para la unidad de pediatría”.

Después de colgar, Ximena empezó a llorar, temblada, no entendía nada, y como pudo le marcó a su esposo para que hiciera la transferencia vía internet. Apenas le contó la situación, él le preguntó si la profe ya la había llamado. Ximena se detuvo en seco, ¿cómo era posible que del colegio nadie le hubiera informado nada?

Tardaron menos de 10 minutos en confirmar que todo era un montaje para estafarlos. La niña estaba bien en su colegio, el accidente nunca existió, pero quedaban en el aire muchas dudas: ¿cómo conocían la vestimenta de la niña? y ¿cómo consiguieron el celular de Ximena?

La única explicación que los padres de esta pequeña encuentran es la foto publicada ese día en Facebook. “Creemos que nos venían haciendo seguimiento por esa red social”, asegura Ximena.

Su historia es tan solo una de los centenares de casos de personas que han resultado estafadas, extorsionadas o amenazadas por compartir información en sus redes sociales.

Y es que las cifras van en aumento. De acuerdo con el Centro Cibernético de la Policía Nacional, entre 2012 y 2017 se reportaron 39.417 casos de delitos informáticos, de los cuales el 72 por ciento correspondió a un perfil de víctimas que osciló entre los 9 y los 12 años.

“Los padres deben ser los primeros en promover el uso responsable de la internet y en cuidar a sus hijos de tener una exposición inadecuada en las diversas redes sociales”, advierte Carlos Lugo, director de apropiación del Mintic.

Según Lugo, los padres deben evitar compartir información confidencial de los menores, imágenes y videos en los que se vea claramente su rostro o datos personales que puedan utilizarse para ganar la confianza de los niños en el mundo real, como el nombre de su colegio, el barrio en que viven o las actividades que realizan fuera de clase.

“Los delincuentes suelen buscar en las redes indicios o datos que les ayuden a determinar el nivel socioeconómico de sus víctimas, la composición de su grupo familiar, su lugar de residencia, los lugares que frecuentan o los números de contacto. Una fotografía que parece inocente puede hacer pública la placa del vehículo de la persona, la dirección de su casa, las rutinas y la ubicación del colegio de sus hijos”, agrega Lugo.

* Nombre cambiado a petición de la entrevistada.

Una fotografía que parece inocente puede hacer pública la placa del vehículo de la persona, la dirección de su casa, las rutinas y la ubicación de los colegios de sus hijos

Recomendaciones

Es importante tener en cuenta algunas recomendaciones sobre acciones y conductas que pueden poner en riesgo la seguridad y privacidad de los niños.

1. Jamás publique fotos de sus hijos desnudos. Por más tierno e inocente que parezca, este tipo de imágenes pueden ser utilizadas por personas sin escrúpulos para fines pornográficos.

2. Evite que se pueda deducir la ubicación de los lugares que más frecuenta su hijo. Una foto a la entrada de su jardín o colegio, en el parque del vecindario, en el centro comercial que visitan con frecuencia, incluso, en el antejardín de la casa les puede dar pistas a los delincuentes de los lugares donde permanecen. Verifique que en la foto no aparezcan direcciones, letreros u otro tipo de datos que facilite el reconocimiento del lugar donde la imagen fue tomada.

3. No suba fotografías en donde el niño aparezca junto con su carro y se vea la placa de este. Es una forma muy sencilla de localizarlo a usted o algún integrante de su familia.

4. Cuando suba las fotos no las identifique con el nombre y los apellidos de su hijo. Entre más anónimo permanezca, mejor.

5. Si lo que quiere es compartir fotografías de sus hijos con la familia, use medios privados como el mensaje directo de la red social o el correo electrónico. Así, menos personas acceden a este material.

6. No dé datos de los horarios del niño ni de las actividades extraescolares que realiza. Por ejemplo, evite publicaciones como “Aquí, listos para empezar la clase de natación”. Recuerde que todo puede ser rastreado a través de las redes y que cada entrada publicada refleja la hora y, en algunos casos, la ubicación.

7. Evite el exhibicionismo. ¿De verdad es necesario subir tantas fotografías de los niños en las redes sociales? Es mejor limitar la cantidad de imágenes de los niños que se publican en internet.

8. Si el ‘smartphone’ o la tableta con la que hace la foto tiene GPS, asegúrese de desactivar esta función para que no registre su ubicación.

9. Exija a todos sus familiares y conocidos que siempre le pidan permiso antes de publicar en internet una fotografía de su hijo. A su vez, ambos padres deben estar de acuerdo a la hora de subir una fotografía del niño a la web.

10. Revise la privacidad de sus redes sociales y asegúrese de que las fotografías de sus niños lleguen al menor número de personas posibles y que no sean públicas.

11. Recuerde que una vez que sube una fotografía a las redes sociales, esta pasa a ser de dominio público y es prácticamente imposible eliminarla, así la borre de su perfil, y lo que es peor, es susceptible de ser copiada, trasladada y modificada.

LIZETH SALAMANCA GALVIS
www.abcdelbebe.com
Facebook: @abcdelbebe

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