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103 años de la cuestión Armenia / Opinión

El 24 de abril de 1915, durante la I Guerra Mundial, líderes armenios fueron asesinados.

Recep Tayyip Erdogan

Erdogan, Presidente de Turquía. En la I Guerra Mundial, el gobierno otomano ordenó detener, exiliar o asesinar a unos 250 lílíderes e intelectuales armenios en Estambul o en otras regiones. 

Foto:

Adem Altan / AFP

25 de abril 2018 , 01:19 p.m.

El 24 de abril de 1915, en el transcurso de la I Guerra Mundial, por orden del gobierno otomano unos 250 líderes e intelectuales armenios fueron detenidos, forzados al exilio o asesinados en Estambul o en otras regiones.

Desde 1915 y hasta 1918 millón y medio de armenios, la minoría más grande del imperio, fue asesinada o dejada morir de cansancio, hambre, sed y frío rumbo al desierto de Siria. Algunos miles sobrevivieron. Sus descendientes son hoy unos once millones, repartidos en 150 países, de los cuales tres millones viven en Armenia, una de las exrepúblicas soviéticas. Para el historiador Hobsbawm es “el primer intento moderno de eliminar a todo un pueblo”.

El actual gobierno de Turquía admite que hubo asesinatos y excesos en contra de la población armenia, justificados por una supuesta traición de los armenios al Imperio. Lo que Turquía no está dispuesta a admitir es que las autoridades otomanas hayan planeado aniquilar la nación armenia. La ley turca castiga con pena de prisión discrepar de la posición oficial. Incluso el premio nobel de literatura Orhan Pamuk fue procesado por sostener en una entrevista para una revista suiza que “En Turquía mataron a un millón de armenios y a 30.000 kurdos. Nadie habla de ello y a mí me odian por hacerlo”.

Casi 30 países han reconocido el genocidio contra los armenios, al igual que 42 estados de la Unión americana y muchos gobiernos regionales de todo el mundo como Quebec, Cataluña, Irlanda del Norte o el Departamento del Quindío en Colombia.

El gobierno turco reitera que son los historiadores, no los gobiernos o Estados, quienes deben establecer la verdad de lo que pasó. Las pruebas documentales y testimoniales de la destrucción de la minoría armenia son abrumadoras, sean informes diplomáticos, como los del embajador estadounidense Morgenthau, sean informes de militares o políticos alemanes, sean memorias de misioneros cristianos, o las memorias del mercenario venezolano Rafael de Nogales Méndez quien prestó sus servicios al imperio otomano.

El consenso casi unánime entre los historiadores de Occidente es que el genocidio existió, incluso para el especialista Michael Mann, quien se permite dudar de la autenticidad de los documentos en los que el triunvirato formado por Enver Pasha, Talaat Pasha y Djemal Pasha parece ordenar el genocidio. El triunvirato depuso al Sultán Abdul Hamid, llamado “el sultán rojo por las masacres ocurridas a finales del XIX, en las que murieron unos 300.000 armenios. La verdad es que armenios fueron asesinados en masa, antes o después de 1915.

El silencio que quiere imponer hoy el gobierno turco también es de vieja data. Se trata de un genocidio olvidado

El silencio que quiere imponer hoy el gobierno turco también es de vieja data. Se trata de un genocidio olvidado, olvidado a propósito con la anuencia de algunos países que no están dispuestos a sacrificar los negocios en favor de la verdad histórica, que enoja al gobierno turco. Y no importa de quién se trate: hace tres años, cuando el Papa Francisco, con ocasión de la conmemoración del centenario hizo alusión al genocidio, el presidente turco Erdogan dijo que “condenaba y advertía” al pontífice para que no volviera a cometer errores de ese tipo y no dijera “estupideces”.

Dados los documentos existentes no tiene sentido discutir la veracidad de los hechos, los cuales caben perfectamente en la categoría de Genocidio. El jurista Rafael Lemkin, quien acuñó el término genocidio, lo utilizó por primera vez para referirse a las masacres contra el pueblo armenio.

Frente a la razón de Estado y frente al buscado olvido, son las víctimas, y no los victimarios, quienes tienen la primacía moral. Como dijo el economista, escritor y político rumano de origen armenio Varujan Vosganian, en visita que hizo a Colombia: “el olvido es peligroso porque engendra indiferencia. Y lo que se olvida, puede repetirse. Las heridas no se curan por el olvido”. Y frente a los intentos de Turquía por rebajar el número de víctimas a “si acas0 300.000”, con Vosganian hay sostener firmemente que, tratándose de crímenes, “de uno en adelante comienza el infinito”. Precisamente fue Hitler, quien una semana antes de la invasión de Polonia, preguntó: ¿Quién menciona ya la masacre de los armenios hoy en día?

ALBERTO CASTRILLÓN 
DOCENTE INVESTIGADOR FACULTAD DE ECONOMÍA
UNIVERSIDAD EXTERNADO DE COLOMBIA

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