Educación

'No se hereda la corrupción sino la predisposición a ser corrupto'

Analistan muestran las razones por las que una persona educada puede verse implicada en este delito.

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Transparency International ubica a Colombia en el puesto 83 de percepción de corrupción en el sector público. El peor es Somalia en el lugar 163.

Foto:

Archivo particular

07 de septiembre 2016 , 03:06 p.m.

En Colombia, oímos de carteles dedicados a defraudar el sistema de salud, de empresarios que ilegalmente fijaron los precios del papel higiénico, de bandas que se roban la comida de los niños, de corrupción en empresas públicas y privadas. Y muchos de los implicados son profesionales educados, ¿por qué?

Expertos consultados por el portal guiaacademica.com dicen que un buen proceso formativo reduce las probabilidades de que los estudiantes universitarios terminen en la cárcel.

Lina María Téllez, directora nacional de Responsabilidad Social de la Fundación Universitaria del Área Andina, aseguró que las universidades deben mostrar un sólido comportamiento ético, así como tener respuestas y generar reportes hacia sus grupos de interés.

El primer paso para enseñar es comportarse a la altura a nivel institucional y personal. Solo el ambiente y la cultura ética harán lo propio fuera de las aulas y es el refuerzo idóneo para la formación académica. Es indispensable contar con campañas que den a entender de forma lúdica y didáctica qué es la ética y por qué vale la pena luchar contra la corrupción”, dijo.

También desde la academia, Carlos Mario Ramírez, director del programa de Trabajo Social de la Universidad de La Salle, aseveró que quienes se inscriben en un programa de pregrado deben ser formados “contextualizadamente”. Es decir, que los estudiantes conozcan las realidades y el compromiso de su carrera con los demás.

“Las universidades deben apostarle a un graduado crítico y reflexivo, que no solamente sepa cosas técnicas, sino que haya componentes de investigación de un país que necesita que se generen soluciones y no más problemas”, agregó.

Por su parte, José Ángel Hernández García, quien dirige el Departamento de Historia y la Escuela de Filosofía y Humanidades de la Universidad Sergio Arboleda, cree que “es vital una proporción obligatoria y reglada de asignaturas humanísticas en cualquier programa académico. No solo por ser la única manera de conseguir un profesional íntegro sino alguien con una moral y una ética sana y solidaria”.
¿Cómo evitar la corrupción en las empresas?

Esta es otra arista de la problemática. Téllez aseguró que desde la alta gerencia debe haber compromiso para prevenirla. Es decir, que exista comunicación entre las áreas de la compañía y que se den espacios, mecanismos y procesos para encontrar posibles focos de delito.

“Es importante que la organización genere los canales confidenciales para que sus miembros se sientan seguros al reportarlos. Dependiendo del alcance de la falta, las medidas pueden ser a nivel de control interno o si son de carácter legal, remitirse a las entidades públicas competentes”, manifestó.

Por eso, Camilo Rico, team leader consulting & training de Adecco Colombia, afirmó que las instituciones educativas deben esforzarse porque la ética empresarial haga parte de sus programas de pregrado y posgrado. Manifestó que a la par de la formación técnica, profesional y epistemológica, debe acompañarse una sólida formación ética, no como un curso sino como una actitud frente a la vida.

“Implica asumir una posición determinada respecto a las diferentes vivencias, situaciones y oportunidades que nuestros profesionales enfrentan día a día. Esta actitud es un elemento fundamental que guía nuestro actuar y ha de ser el primer elemento para tomar decisiones, emprender proyectos, para tener un impacto positivo en nuestra sociedad”, sostuvo.

¿Se hereda la corrupción?

Generalmente, tanto en el sector público como privado, quienes incurren en temas relacionados con corrupción son empleados con cierto poder de decisión dentro de las empresas.

Por eso, expertos en el tema psicológico y clínico apuntan que la falta de desarrollo moral podría ser la causante de que personas que no tienen necesidades económicas actúen de manera fraudulenta, únicamente por individualismo y ambición.

Así lo explica José Posada, médico psiquiatra y coordinador de la maestría en Salud Mental Comunitaria de la Universidad El Bosque: “no se trata de una enfermedad, pero sí tiene que ver con trastornos de personalidad. Por ejemplo, hay rasgos en estas personas de narcisismo, es decir, que creen que el mundo gira alrededor de ellas, que son importantes y que ellas son todo. El otro, es el antisocial, que se caracteriza porque no le importan las otras personas, diseña su propia moral, no respeta las normas y mucho menos la ética”.

Posada reiteró que dicho perfil no puede ser considerado como el de un enfermo, ya que casi siempre son perfectamente conscientes de sus actos, lo cual también los hace responsables de sus consecuencias. En otras palabras, si un profesional se roba la comida de los niños de La Guajira no tiene excusa, como tampoco la tendría el Grupo Nule.

No se hereda la corrupción sino la predisposición a ser corrupto, entonces hay un componente importante que se va a manifestar por el entorno en el que viva. La oportunidad hace al ladrón. Sin embargo, también influye la educación dentro de la familia”, complementó Posada.

Sobre el tema, Gustavo Gómez, coordinador del programa de Psicología Organizacional de la Universidad de La Sabana, comentó que las personas corruptas solo tienen desarrollo moral de primer nivel, es decir, prácticamente como cualquier niño que defiende lo propio, no comparten y no ven el impacto de lo que hacen en los otros. Eso, a pesar de que han estudiado y se han formado con buen nivel, pero no han tenido oportunidad de contar con un desarrollo moral mayor.

“Son individualistas, entonces frente al tema del dinero pueden seguir acaparando y querer siempre más. Les encanta el poder, la riqueza y el dinero; esa es su característica de desarrollo, a pesar de que lo tengan cognitivamente”, añadió Gómez.

Todo lo anterior hace relevante el proceso de formación de las personas incluso antes de entrar a la universidad. Si bien no hay una respuesta exacta sobre el porqué una persona educada se vuelve corrupta, la educación en el hogar, en el colegio y la universidad puede ser determinante para evitar que un individuo sucumba ante la ilegalidad y se deje atrapar por el dinero fácil.

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DIEGO SEBASTIÁN CORTÉS FONSECAContenido@guiaacademica.com

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