Educación

El mundial de los peluches / Papás Creativos

El fútbol no era su plan favorito. Prefería darles clases a sus peluches como si fuese su profesora.

Foto:
25 de julio 2018 , 11:42 p.m.

Carlos llevaba días pegado al televisor. Gritaba, saltaba y algunas veces alzaba emocionado a su hija Amalia, de 6 años. Ella lo acompañaba de vez en cuando, pero la verdad, el fútbol no era su plan favorito. Prefería darles clases a sus peluches como si fuese su profesora. Los sentaba sobre el tapete y les ponía un pedazo de hojita blanca al frente para que hicieran su tarea. 

Un día, después de un partido, Amalia vio a su papá cabizbajo. Parecía que no lo animaban ni su postre preferido ni los abrazos que ella le daba con cariño. No entendía cómo la felicidad de su papá en los días anteriores se había venido abajo. Es que perdió Colombia, le dijo doblando su camiseta amarilla. Al otro día, cuando su papá llegó del trabajo con su maletín pesado y su cara larga, Amalia lo llamó.

Quiero que veas la tarea que hicieron los peluches. Carlos esbozó una sonrisa sutil. Esta la hizo Pinqui, le dijo mostrándole una hojita blanca con una bandera de Colombia, cuyos colores se salían de la tela. Esta la hizo Melcocha. En el papelito se veía un muñequito grande y otros chiquitos al lado de un cuadradito pequeño. ¿Qué es? Preguntó su papá. Es Mina, que es más grande que todos y que la cancha. Carlos sonrió. Esta la hizo Pancracio Hormiga.

En la hoja se veía un muñequito entre una cama con un pie más gordo y por el reverso se veía un muñequito saltando con algo encima. ¿Y este? Este es Falcao cuando estuvo enfermo y por el otro lado es cuando gritó el gol. ¿Y qué tiene encima?

Es James cuando se le trepó encima de la felicidad. Así fueron pasando las 20 tareas que hicieron los peluches. Carlos, además de sonreír, ahora parecía llorar. ¿Estás llorando papi? ¿No quieres ver las otras tareas? Sí, estoy llorando un poquito pero porque estoy contento, amor, muéstrame todas las tareas. La última hojita tenía un muñequito grande que sostenía en sus brazos a otro pequeñito. ¿Y este es Mina alzando a Quinterito? No, dijo Amalia, eres tú alzándome, esa fue la tarea que sacó mejor nota, se llama Colombia ganó.

Carlos se quitó la corbata y organizó con Amalia un octogonal de peluches. A las 9:30
p. m., Pinki cobró el penalti que le dio el triunfo a Uruguay. No recibió una copa, sino un enorme plato de postre.

FERNANDO ESCOBAR BORRERO
Escritor y conferencista
papascreativos@gmail.com

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