Educación

‘Mamá, ¿mi novio se puede quedar a domir?’

Para muchos padres, esta pregunta es una oportunidad para orientar a sus hijos sobre la sexualidad.

Un momento incómodo de padres con hijos adolescentesUn momento incómodo de padres con hijos adolescentes
Jóvenes que duermen juntos

123rf

05 de julio 2018 , 05:02 a.m.

A la doctora Isabel y la administradora de empresas Adriana, la situación las tomó por sorpresa. “Mamá, Marian acaba de llegar (de Inglaterra) y todavía no tiene dónde vivir, así que se va a quedar conmigo”, le dijo Gabriel a Isabel. Marian, su novia extranjera, con la que este estudiante de arquitectura llevaba una relación de un año y medio, estaba ahí, en su casa, a las 8 de la noche, con su maleta.

“Mamá, Lorena se va a quedar a dormir, ya es tarde y no puedo manejar, me tomé unos tragos”, le dijo Darío a Adriana. Eran las cuatro de la mañana de un sábado, después de una rumba. Ella no pudo volver a pegar el ojo y no sabía qué hacer cuando llegara la hora de levantarse y verse todos las caras. Eso fue hace un año.

La mayoría de los papás no están preparados para este momento, por más conscientes que estén de que sus hijos tienen una vida sexual activa y así reconozcan (en voz baja) que también tuvieron relaciones antes de casarse. Pero hablar al respecto no les resulta fácil. Todavía es un tabú.

Muchos consideran que permitir esa posibilidad es empujarlos o motivarlos a tener relaciones. A lo cual la psicóloga Cecilia Zuleta, experta en crianza, responde que “probablemente sí, pero si ellos están decididos van a tenerlas donde sea: en un carro, en un motel, en una fiesta...”.

Lo mejor es ayudarlos para que tengan una sexualidad sana: que escojan bien su pareja, que no sea con cualquiera, sino con alguien con quien tengan una relación estable; que se protejan

Darío todavía no entiende la molestia de su mamá. “A mí me parece lo más normal. Venía de vivir solo mientras estudié por fuera; Lorena también, no le veo el problema. ¿La iba a mandar sola en un taxi? Con los papás de ella no hay lío cuando me quedo allá”.

Lorena ya se queda algunos fines de semana. Adriana no se acostumbra, pero lo acepta. “Ella es encantadora, inteligente, su familia es muy querida... Está bien que tenga su vida sexual, lo que no concebía era que pudiera ser en mi casa. Sentí que no le importaba lo que yo pensaba, mis valores”.

Por su parte, Isabel aprendió, y con su hija Manuela pudo conversar más sobre las condiciones cuando su novio alemán, al que había conocido en un intercambio de su colegio, vino a visitarla. “Al principio, la idea era que él se quedara en otro cuarto, y así fue, pero, obviamente, algunas veces durmió conmigo, y mi mamá lo sabe. Ya en Alemania habíamos estado juntos”, cuenta Manuela.

Rompiendo tabús

Manejar esta circunstancia hace que los padres se cuestionen sobre los valores recibidos en su familia y los que quieren transmitirles a sus hijos, pero también son conscientes de que tarde o temprano se van a enfrentar al hecho de que sus hijos vivirán la experiencia de la sexualidad en pareja.

Para la psicóloga Carolina Lozano, “los papás de estas generaciones que están entre los 16, 18, 20 años no saben qué hacer, tienen dudas sobre lo que debe ser prohibido, a diferencia de sus padres, que establecían lo que era correcto o no, y ya. Muchos terminan aceptando que se queden donde el novio o la novia, pero con dudas de si están haciendo lo correcto”.

Según la Encuesta Nacional de Demografía y Salud de Profamilia, el promedio de edad de la primera relación sexual es de 17,7 años entre las mujeres de 25 a 49 años, mientras que en los hombres es de 16,1 años, y un alto porcentaje no usa ningún tipo de protección.

“Lo mejor es ayudarlos para que tengan una sexualidad sana: que escojan bien su pareja, que no sea con cualquiera, sino con alguien con quien tengan una relación estable; que se protejan, que puedan asumirla con responsabilidad, que puedan hablar de sus dudas y expectativas”, agrega Zuleta.

Y aclara que la decisión de la quedada a dormir es de los padres, y en esto interviene la cultura familiar. “No hay libreto para reaccionar ante esta situación. Hay papás que tienen que ser fieles a su cultura familiar, a lo que les enseñaron; hay otros más flexibles y liberales, otros son más tradicionales. Pero si no está abierto a oír, se puede llevar sorpresas”.

La doctora Lozano afirma que ante esas circunstancias, hay que establecer acuerdos. “Se puede evitar la prohibición, pero hay que regular: respetar los valores de una familia en su intimidad, las costumbres y reglas de esa casa, y los hermanos menores que allí viven. No se puede dejar entrar a cualquiera. Los padres siguen siendo la autoridad, aunque tengan amplitud de pensamiento”.

NATALIA DÍAZ BROCHET
EDITORA DE EL TIEMPO
natdia@eltiempo.com​

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