Educación

Hablar de ‘sexting’ con los hijos, la forma de protegerlos

Ser claros con los menores sobre los riesgos es la estrategia que aconsejan los expertos.

Extorsión con Imágenes sexuales

El sexting es una práctica que cada vez más se practica en todos los sectores de la población. 

Foto:

Vanexa Romero / Archivo EL TIEMPO

24 de junio 2018 , 12:31 a.m.

Hablar de manera clara y sincera con los hijos es la primera recomendación que dan los expertos frente a la mayoría de riesgos a los que los menores están expuestos. El sexting o sexteo no es la excepción. Para los que no están familiarizados con el término, el Ministerio de las Tecnologías de la Información (MinTic) lo define de la siguiente manera: “Cuando alguien toma una foto de sí mismo (sugestiva o sexualmente explícita) y la envía a alguien vía teléfono celular o Internet”.

Esta práctica está cada vez más extendida en todo el mundo, principalmente entre los adultos jóvenes. Sin embargo, preocupa particularmente entre el sector poblacional de niños y adolescentes con acceso a dispositivos móviles. Un estudio de Family.Tv en conjunto con Yee! Kid’s Media sobre el consumo de medios de menores y padres en América Latina asegura que el 60 por ciento de los niños recibe su primer teléfono móvil a los 12 años.

Aunque el sexting no está tipificado como un delito, pues forma parte del grupo de expresiones libres de la sexualidad, conlleva una serie extensa de riesgos. Son las acciones que pueden generarse después de compartir el documento o video íntimo lo que sí puede suscitar el delito. Un descuido, una equivocación o la mala fe de terceras personas puede conllevar a que una imagen íntima compartida en privado acabe generando la victimización de quien la protagoniza, según el blog español Pantallasamigas.net.

El sexting, continúa este portal, puede ser condición necesaria para problemas como daños a la privacidad, el honor y la propia imagen, el ciberbullying, el ciberacoso sexual, la denominada ‘porno venganza’ y la sextorsión, con la que se busca doblegar la voluntad de la víctima para, por ejemplo, lograr fines económicos. En el caso de los menores de edad, también se incluye la explotación sexual infantil.

Para Luis Miguel Bermúdez, profesor de un colegio público de Bogotá y experto en educación sexual y de género, el sexting ocurre porque los jóvenes son de la era digital y simplemente manifiestan gran parte de su sexualidad en ese contexto: “En una sociedad donde el tema sexual sigue estando vedado, es normal que los adolescentes y jóvenes acudan a los medios digitales como una opción para experimentar el placer y el erotismo, principalmente porque es el medio más accesible a la información sobre los comportamientos sexuales”, explica.

Según un análisis sobre el sexting, hecho a partir de 39 estudios en los que participaron 110.380 jóvenes, la mayoría entre los 15 y los 16 años, y publicado por la revista estadounidense de la Asociación Americana de Medicina, JAMA Pediatrics, el 15 por ciento (1 de cada 7) aseguró haber enviado material sensible y el 27 por ciento haberlo recibido (1 de cada 4). El 47,2 por ciento eran hombres.

Además, asegura la organización Do Something, el 24 por ciento de los adolescentes con edades comprendidas entre 14 y 17 años, ha realizado este tipo de prácticas en Estados Unidos. El 40 por ciento de las mujeres participó como ‘una broma’, el 34 por ciento para sentirse sexy y el 12 por ciento porque se sintió presionada por sus amigas.

Isabel Pulido Acuña, psicóloga clínica, asegura que en una relación adulta y emocionalmente madura el sexting podría constituir incluso una expresión sexual sana, siempre y cuando se tomen las respectivas medidas de seguridad. Sin embargo, “en el caso del ciclo vital de la adolescencia y niñez se ha encontrado cómo este comportamiento se asocia en mayor medida con el deseo de aprobación de pares, el bajo autoconcepto y el deseo de reconocimiento social, incluso asumiendo una conducta de riesgo integral para sí mismo y para los demás”, añade.

La exposición pública

Diversos estudios aseguran que es más frecuente que las mujeres, niñas y adolescentes sean las principales víctimas de esta práctica. Pulido explica que esto es así por la apología que existe en la actualidad -y que reproducen los medios de comunicación- a la belleza física femenina como máximo valor de reconocimiento social, y a las imágenes sexualizadas como la forma de conseguir atención.

En cambio, son los hombres, niños y adolescentes los que generalmente difunden las imágenes, confirman estas mismas investigaciones, presionados por una idea de masculinidad en la que las mujeres se convierten en objetos sexuales. La lógica es que comparten con sus pares dicho contenido como una estrategia de aceptación social.

“De esta forma se generan dinámicas de bullying con efectos emocionales bastante negativos, donde la víctima es expuesta de manera repetida a burlas, insultos, agresiones físicas, críticas, exclusión o discriminación, violación de su derecho a la intimidad, honor y propia imagen, entre otros, por lo general de pares que legitiman este tipo de fenómenos”, indica Pulido.

Jennifer Klein, rectora del Gimnasio los Caobos y autora del libro Guía de la educación global, cuenta que en su extensa experiencia ha visto muchos casos en los que el novio le pide una foto a la chica, le dice que la extraña y que quiere una foto sexy. Ella empieza a tomarse fotos y a enviárselas privadamente. Aunque puede que durante la relación no ocurra nada, una vez termina, las fotos o videos se usan para amenazar.

El problema con el ciberbullying es que empieza a invadir cada momento del día: el alcance del matoneo virtual, en el que está incluido todo lo relacionado con el sexting, es ilimitado. “Se convierte en una cosa más constante y más peligrosa para el bienestar del joven porque no hay dónde escapar, excepto apagando el celular”, dice Klein.

5 consejos de los expertos
  • Hablar con los hijos: De frente, directo y sin miramientos. Hay que reforzar la idea de que, sin importar lo que suceda en redes sociales, la culpa no es de ellos y merecen estar protegidos. “Explicarles que las mejores fotos se toman con ropa puesta”, asegura Viviana Quintero, coordinadora de TIC e infancia de RedPaPaz.  
  • Vínculo emocional: Es prioritario fortalecer el vinculo con los hijos en el contexto familiar y estimular la empatía, la asertividad, el pensamiento crítico, la resiliencia y la expresión emocional a partir de modelos de crianza no autoritarios, permisivos o sobreprotectores, aconseja Isabel Pulido.
  • Evitar la represión sexual: El ‘sexting’ puede ser una expresión de la represión sexual que desarrollan los adolescente por la demonización que los adultos hacen a veces de la sexualidad. “Si desde la escuela y desde el hogar se fomenta una educación sexual a edades tempranas, la curiosidad de los menores se va controlando, se va manejando y se van evitando esas prácticas”, según Luis Miguel Bermúdez.
  • Uso de los aparatos tecnológicos: Para Jennifer Klein, no se trata de prohibirles usar el celular ni la cámara, sino de ayudarles a entender el impacto que puede tener hacer ‘sexting’ hasta con alguien muy confiable.
  • Fortalecer su autoestima: Es importante que los menores de edad sean conscientes de sus recursos, potencialidades, habilidades y cualidades, así como aspectos a mejorar, y reforzar estas cuestiones de manera respetuosa, sin el uso del castigo físico o emocional, concluye Pulido.

Simón Granja Matias 
REDACTOR EL TIEMPO @Simongrma

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