Educación

El impacto que sufren los niños cuando son separados de sus familias

La política migratoria de EE. UU. abrió el debate de este tema que deja heridas en los niños.

Así es el impacto que sufren los niños cuando son separados de sus familias

Los lazos emocionales y afectivos entre padres e hijos se pueden romper tras una separación abrupta.

Foto:

123rf

27 de junio 2018 , 09:46 p.m.

¿Se imagina cómo sería su vida si hubiera crecido separado de su familia? En el mundo ha generado indignación y condena la política migratoria del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, Tolerancia Cero, que desde el 29 de abril de este año separó a más de 2.300 niños, niñas y adolescentes de sus padres, juzgados por ingresar ilegalmente a ese país. Y aunque un tribunal ordenó la reintegración de dichas familias, el debate sigue abierto. Las acciones que han llevado a la separación familiar y las decisiones que se tomen para atender esta crisis están bajo la lupa de todas las organizaciones de infancia y de derechos humanos del mundo.

Sin embargo, la presión mediática ha sido la oportunidad para que el mundo visibilice una problemática profunda y a la que poca atención se le presta: la separación de los niños y niñas de sus familias.

Aunque en condiciones distintas, Colombia no es un país ajeno a la problemática de los niños que son separados de sus familias. Según cifras del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), el año pasado tuvieron que ser separados de sus padres –y protegidos por el Estado– 24.259 niños y niñas; 11.776 de ellos por motivos de violencia sexual y 10.834 por maltrato; el resto, por diversos motivos como negligencia, trabajo infantil o desnutrición. De enero a mayo del 2018 ya se sumaban más de 10.900 casos. Bogotá es la ciudad donde más casos se presentaron en 2017 y a nivel departamental la lista la encabeza Valle del Cauca, seguido de Cundinamarca, Nariño y Antioquia.

Un reciente estudio realizado por la organización internacional Aldeas Infantiles SOS reveló que 1 de cada 10 niños en Colombia está en riesgo de ser separado de su familia. Aunque es cierto que frente a situaciones en donde se ha victimizado al niño algunas veces no hay otra alternativa que la separación, también es verdad que en la mayoría de casos los niños y niñas tienen familiares que podrían cuidar de ellos en lugar de que sean separados de sus familias para ser institucionalizados mientras se define su situación.

1 de cada 10 niños en Colombia está en riesgo de ser separado de su familia

Perder vínculos afectivos

Los niños y niñas en Colombia viven dos situaciones críticas: ser víctimas de un abuso y, como consecuencia, perder sus vínculos afectivos. En la mayoría de los casos, no se separa de la familia al adulto abusador, quien puede permanecer tranquilamente en casa mientras la justicia resuelve su situación, si es que algún día esto sucede.

Luego, para empeorar la situación, los niños son llevados a instituciones para que sean cuidados en grandes grupos, sin tener la oportunidad de crecer en un contexto familiar y con un adulto cuidador que restablezca con ellos un vínculo afectivo; tampoco viven una vida comunitaria normal, como lo puede hacer cualquiera de nuestros hijos. Hoy hay más de 12.000 niños y niñas que viven bajo la protección del ICBF.

La separación familiar afecta el desarrollo infantil, marca la historia de vida del niño con un momento traumático, lo aleja de los demás miembros de su familia, disminuye su sensación de seguridad y protección, inhibe el desarrollo de su personalidad y afecta la construcción de vínculos afectivos fuertes y estables. Algunos niños y niñas nunca regresan a su familia, pues no se resolvieron las situaciones que generaron la separación, o porque sus familias no cuentan con apoyos para retomar su cuidado.

El estudio ‘Los olvidados: niños y niñas en hogares’, elaborado por Unicef, reveló evidencias científicas sobre las consecuencias que dejan dichas instituciones. “Quienes crecen en el marco de una institución sufren importantes daños a nivel neurológico y psicológico”, advierte el documento.

Si en Colombia no hacemos una fuerte inversión en prevenir la vulneración de derechos, en fortalecer las capacidades de las familias en riesgo para evitar la separación y en apoyar a aquellas que perdieron el cuidado de sus hijos para que puedan regresar a casa, muchos más niños serán separados y nunca regresarán a sus hogares.

Graves heridas

El psiquiatra infantil Álvaro Franco señala que el impacto psicológico de una separación abrupta es “gravísimo” en los niños, sobre todo en los más pequeños. “Deja heridas muy profundas, sobre todo, una sensación de desamparo y miedo que queda grabada en la mente”, explica el experto.

En los mayores de 7 años, puede derivar en problemas emocionales y de comportamiento, en ansiedad, depresión, trastornos alimenticios y dificultades para relacionarse con los demás.

Y cuando son adolescentes –añade Franco– se potencializa el riesgo de consumo de drogas y de conductas delincuenciales, problemas de tipo emocional y mayores riesgos de intento de suicidio.

ÁNGELA MARÍA ROSALES
@aldeascolombia
* Directora de Aldeas Infantiles SOS Colombia.

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