Educación

‘Colombia debe superar la fractura izquierda-derecha’

Entrevista con el ministro francés de Educación y colombianólogo Jean-Michel Blanquer.

Jean-Michel Blanquer

Jean-Michel Blanquer durante una reunión política de su partido el pasado fin de semana.

Foto:

Francois Guillot / AFP

10 de julio 2017 , 10:27 p.m.

Luego de la convulsionada campaña electoral en Francia, en la cual los partidos tradicionales quedaron rezagados y se castigó el populismo de extrema izquierda y extrema derecha, la sociedad impuso una nueva figura política. El joven líder Emmanuel Macron fue ungido con plenos poderes en el Congreso, en las pasadas elecciones legislativas. Llegó al poder con un equipo nuevo que irradia esperanza en un momento difícil no solo para Francia sino para toda Europa.

En medio de ese terremoto llegó a la cartera de Educación un amante de América Latina y en especial de Colombia. El nuevo ministro Jean-Michel Blanquer publicará en las próximas semanas con Presses Universitaires de France un libro sobre Colombia. En su despacho, en la calle de Grenelle, hablamos de sus retos en la cartera de Educación, del cambio político que vive Francia hoy y del futuro de Colombia.

Su carrera se inició con la dirección del Instituto de Altos Estudios de América Latina (Iheal) de la Universidad de La Sorbona, luego pasó por Guyana como rector, regresó a París y asume la dirección de la enseñanza del distrito de Creteil, que él mismo describe como comparable a Ciudad Bolívar (Bogotá). Estuvo también en el gabinete del ministro de Educación con el gobierno Chirac y en su último cargo dirigió la prestigiosa escuela de comercio Essec.

Se le podría describir como alguien que ha tenido una idea clara sobre el camino de la excelencia y cuyo objetivo era llegar al Ministerio de Educación...

Hay un hilo desde el principio que es la educación. Siempre he tenido como pasión la educación, América Latina y el derecho. A través de todo esto he construido mi propio camino, lo que me ha permitido tener distintas experiencias en materia de educación.

Se ha movido entre lo privado y lo público. Su último cargo fue director de la Essec, en París.

En todos los casos prima el interés general. Eso me ha abierto la necesidad de asociar entidades privadas a la visión del interés general del servicio público de educación, en este caso, la educación superior. En Francia tenemos un sector público muy importante para la educación escolar que representa el 80 por ciento de la educación.

Pero también hay un sector privado que contribuye al sector público. Lo que es importante es el progreso del ser humano y el progreso de nuestros países a través del sentido del interés general.

Su nombramiento ha sido para dirigir la educación escolar. En Francia existe una división. Un ministro de Educación Escolar y un ministro para la Educación Superior. ¿Por qué esta división?

Hay distintos periodos en la vida de un niño y de un joven. Nuestro razonamiento es el de pensar en la evolución del niño que va desde los 3 hasta los 16 años. A esto lo llamamos Escuela Fundamental. Ese periodo, se enfoca en dar a todos los jóvenes una base común de competencias fundamentales: matemáticas, francés y cultura general. Competencias que deben ser claras y garantizadas a todos los ciudadanos. Luego, cuando entra al bachillerato, comienza otro periodo de la vida.

Anteriormente considerábamos que había una ruptura entre el examen final del bachillerato y el resto de estudios. Nuestro razonamiento actual es el de coordinar con la ministra de Educación Superior un periodo de 6 años, para tener una reflexión en común sobre lo que pasa en este tiempo. Queremos, en el futuro, realizar una reforma del examen del bachillerato para tener una palanca que permita alcanzar un mejor éxito en la universidad. Uno de los fenómenos que tenemos en Francia es que existen muchos fracasos al entrar a la universidad.

En Francia, unos prefieren la ‘escuela privada’ y otros ‘la escuela libre’. La filosofía del presidente es unir los opuestos: izquierda y derecha. ¿Como se refleja esto en su ministerio?

Es una pregunta muy importante. Desde siempre yo he sentido que la ruptura izquierda y derecha tiene consecuencias bastante negativas en el sistema escolar.

Lleva consigo una importación de los problemas de los adultos al mundo de los niños. Por esto la ecuación del presidente Macron corresponde a una gran esperanza, porque la idea es de tomar lo que es bueno en las dos visiones. No tener una visión contradictoria entre libertad e igualdad sino al contrario, tener los dos valores al mismo tiempo. Esto se ve con las primeras medidas que hemos tomado y donde pensamos que llegaremos a la igualdad por medio de la libertad. Esto será posible dando más autonomía, más poderes a los actores para que contribuyan a subir el nivel general, especialmente de los barrios más pobres. Eso quiere decir que un colegio debe tener la posibilidad de su propio proyecto y sus ideas para alcanzar un objetivo. Daremos un apoyo especial para los más desfavorecidos. Tenemos que dar más a los que necesitan más y compensar las desigualdades familiares, sociales a través del apoyo que damos. Ver las cosas así es la manera de sobrepasar el clivaje tradicional.

¿Qué papel juega el sector privado en la educación en Francia?


El papel central de la escuela republicana sigue siendo el mismo. De hecho, estoy aquí por eso. El servicio público de la educación nacional tiene mucha fuerza, mucha importancia y debe reforzarse. Existen algunos fenómenos de fuga de ciertas familias al sector privado. Mi papel es el de reforzar el sector público para que eso no se produzca. Tengo la visión de la excelencia del sector público para que todas las clases sociales encuentren su espacio dentro del sector público.

¿Cuáles son los principales desafíos de su cartera?

Nuestra prioridad es la escuela primaria teniendo en cuenta que en los primeros años de vida se juega lo esencial. Si queremos luchar por las desigualdades tenemos que empezar con los niños pequeños porque la primera inequidad es de vocabulario. Cuando los niños llegan a la escuela a los 3 años ya existe una inequidad, en la medida que unos tienen más vocabulario que otros por las condiciones familiares. La escuela materna de 3 a 6 años tiene como primer papel ser una escuela del lenguaje, para que cuando entren a primaria tengan todos los elementos que permiten tener éxito en la lectura, la escritura y las matemáticas. La medida más emblemática que tenemos para el inicio de clases en septiembre es la de tener clases de 12 alumnos en el curso preparatorio, donde se aprende a escribir y calcular. Diversos estudios científicos muestran la eficacia de tener pequeñas clases en los barrios más pobres, con métodos intensivos. La segunda prioridad es la enseñanza técnica para que los niños que se dediquen a estos estudios tengan una formación en el siglo XXI sobre temas como el desafío del cambio climático, la revolución numérica o el savoir faire a la française.

La prensa ha destacado las posiciones heterogéneas del nuevo presidente. El diario ‘Le Monde’ recuerda que él se define a la vez como ‘de izquierda y de derecha, social y liberal, republicano y pedagogo’. Durante la campaña hubo una crítica muy grande de importantes intelectuales franceses. ¿Qué opina de estas críticas?

Es bueno tener un debate de los intelectuales. El que exista un debate intelectual es positivo y es democrático. Los intelectuales que apoyaron la candidatura de Macron han entendido que existe un cambio de paradigma político muy interesante para entrar al siglo XXI. Contamos con un presidente que es un intelectual, algo que no ocurría desde hace mucho tiempo y eso es muy importante. Ha trabajado con el reconocido filósofo Paul Ricoeur. El presidente es un filósofo y esto se vislumbra en su manera de trabajar, en su manera de razonar, de articular un pensamiento teórico y una visión práctica de las soluciones a los problemas de la sociedad francesa.

Los presidentes de la V República –De Gaulle o François Mitterrand– se han caracterizado por su estilo, por una personalidad propia, y han dejado una huella en la historia reciente del país. Durante la campaña hubo mucha incredulidad frente a la extrema juventud y falta de experiencia del entonces candidato Macron…

Como dice el adagio: “La sabiduría no espera el número de años”. Se ha visto que gracias a su dimensión intelectual ha podido pensar en múltiples cosas. Como por ejemplo la dignidad de la función presidencial. También su actitud y su discurso donde se destacan conceptos filosóficos de fondo. Como por ejemplo la utilización reiterativa del concepto filosófico “al mismo tiempo”.

Los medios han destacado esta manera de conciliar visiones opuestas. La alusión al concepto ‘al mismo tiempo’ busca incentivar la flexibilidad del trabajo apoyando a los empresarios, protegiendo a los más desfavorecidos. ¿De qué se trata?

Muchas personas han teorizado y subestimado esta posición. En realidad, tiene una profundidad filosófica que corresponde a una visión dialéctica de la acción. Como por ejemplo la tradición y la modernidad. En educación y pedagogía eso es clave. Es tomar lo que es bueno de las posiciones distintas. Si seguimos luchando desde posiciones adversas sin ver lo que es positivo en la posición del otro, no se puede avanzar. El presidente hace eso de manera casi sistemática.

En las próximas semanas usted publicará un libro sobre Colombia. No es muy común contar con un ministro de Educación francés escribiendo sobre Colombia. ¿Porqué este interés?


Hay una intimidad muy grande entre Francia y Colombia. Siempre hemos tenido una percepción en Francia de que Colombia iba a tener un futuro muy promisorio el día que resolviera su conflicto armado. Desde el exterior se tiene una gran fe en su futuro, por su riqueza natural y las capacidades de su gente. Por eso en Francia la paz ha tenido muy buena acogida y apoyo. Sabemos que es importante tener en cuenta lo que pasó. No hay una voluntad de disminuir lo que pasó. Ahora debemos abrir una nueva página.

¿Por qué su cercanía con Colombia?

Conocí Colombia en los años 1989-2000 cuando la tasa de niveles de homicidio era una de las más elevadas del mundo. Ahora no es más verdad y hay un progreso de Colombia en esto. Hay muchas personas como yo en Francia que ven un gran progreso con lo que ha pasado. Todo esto necesita tiempo y voluntad. Es importante sobrepasar el clivaje izquierda-derecha para construir a Colombia.

¿Y sobre su libro qué nos puede adelantar?


La editorial Que sais-je es una colección que existe desde hace mucho en Francia y tiene como característica la publicación de textos especializados. Esta colección existe sobre los diferentes países del mundo, pero no existía sobre Colombia y me pareció que hacía falta. El objetivo es el de mostrar la trayectoria especial del país, el nuevo periodo, lo que está pasando en el tema de seguridad y paz y de expresión del potencial económico y social de Colombia. Es una síntesis de la historia de Colombia, pero con un hilo conductor. Se quiere mostrar que hay un país desde el principio, hay una unidad, hay un alma con un sentido nacional y con perspectivas de desarrollo.

María Fernanda González E.
Ph. D. en ciencia política de la Universidad de La Sorbona (París).
Miembro asociado del Institut des Amériques (París).

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