Educación

Consejos para tomar la mejor decisión a la hora de elegir una carrera

La poca orientación vocacional es una de las principales causas de la deserción universitaria.

Educación superior en Colombia

Para los jóvenes, al salir del colegio hay dos caminos: educación superior o la llamada formación para el trabajo y desarrollo humano.

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123RF

23 de septiembre 2017 , 11:04 p.m.

Alejandro, bogotano de 18 años, acaba de graduarse del colegio junto con otros 43 jóvenes. Él está seguro de que quiere estudiar música desde hace tiempo y dedicarse específicamente a ser baterista. Cuando en una conversación lo menciona, las respuestas que le dan suelen ser: “Ya lo veré subido en los buses tocando con baldes y ollas”, o “esa carrera no tiene futuro”.

El consuelo de este joven es que a diferencia de algunos de sus compañeros, ya sabe a qué quiere dedicarse. Según el Ministerio de Educación Nacional, la falta de vocación es una de las principales causas de la deserción universitaria, junto con los problemas personales, socioeconómicos, académicos, institucionales (el estudiante no se identifica con su institución).

Y es que la deserción universitaria tiene un impacto más grande de lo que a simple vista se podría pensar: genera graves problemas como inestabilidad financiera en las universidades, se dificultan los avances sociales en las metas del Gobierno, se produce pérdida de productividad laboral por falta de personas capacitadas, entre otras consecuencias económicas. Y ni hablar de las implicadas para el desertor, quien pierde tiempo y dinero, se puede sentir frustrado, no encontrar trabajo...

Las cifras de deserción en Colombia son preocupantes, al igual que para toda América Latina. Según el reciente estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), ‘Momento decisivo: la educación superior en América Latina y el Caribe’, en promedio, la mitad de la población de 25 a 29 años de edad que comenzó la educación superior en algún momento no finalizó sus estudios.

En el caso de Colombia, se estimó que el 37 por ciento de los estudiantes que comienzan un programa universitario abandonan el sistema de educación superior. Este porcentaje asciende a aproximadamente 53 puntos para los estudiantes que comienzan programas de ciclo corto, un resultado con implicaciones fuertes para la diversidad. Además, alrededor del 36 por ciento de los estudiantes que desertan en el país lo hacen al final del primer año, mientras que en Estados Unidos este porcentaje es del 15 por ciento.

Aunque, de manera evidente, cada una de las cinco razones por las que desertan los estudiantes universitarios debe ser afrontada, en el caso de la asesoría vocacional hay varios esfuerzos que se pueden hacer desde el hogar, los colegios, las universidades, al igual que desde el propio Gobierno.

Lo primero que se debe tener presente es que tomar esta decisión no es fácil, y es normal no saber qué se quiere. Primero, porque es una decisión muy importante; segundo, porque a la edad a la que se suele tomar es aún muy temprana; tercero, porque son miles las opciones que existen (hay 5.989 programas que cuentan con registro calificado y están activos), y cuarto, por la presión desde diversos frentes: los padres dicen una cosa; la familia, otra; los amigos, otra más, así como la sociedad y los medios de comunicación. Es cierto. No es una tarea fácil, pero se puede.

Breve guía para iniciar el camino

1. ¿Qué le interesa?

Pero ¿cómo hace un joven para saber qué oficio profesional será afín a sus gustos actuales? ¿Cuál será la carrera que de adulto lo satisfará con plenitud?

Diana Moreno lidera Estudios Dirigidos, programa de la Universidad de los Andes para jóvenes que quieren estudiar una carrera pero no saben cuál, dice: “Tómese un tiempo, no tome una decisión apresurada. Puede que esté en grado once, pero lo principal es que piense muy bien en sus intereses, sus etapas y habilidades”.

Por su parte, Jaime Vargas, subdirector de Apoyo a las Instituciones de Educación Superior del Ministerio de Educación Nacional, explica que “lo más importante para un estudiante cuando va a elegir carrera es poder tener toda la información a su disposición. Muchas veces hay expectativas sobre carreras que en realidad no corresponden a la realidad”.

2. ¿Qué estudiar?

Esta es una de las preguntas más complejas para los jóvenes. Ellos deben saber que al salir del colegio hay dos caminos: educación superior o la llamada formación para el trabajo y desarrollo humano. En el primero se permite desarrollar un área de conocimiento para ejercer una profesión en el mundo laboral. En la segunda se capacita en un oficio con el que se podrá desarrollar competitivamente en el mundo laboral.

En la educación superior hay un grado de profesionalización y se titula como técnico profesional, tecnólogo o universitario. Mientras que la segunda opción son capacitaciones y se certifica como técnico, técnico laboral, auxiliar u operario. Así que las personas deben elegir uno de los caminos y luego una vertiente.

En cualquier caso, lo importante, según Diana Moreno, es elegir lo que lo apasione. “Es maravilloso hacer en la vida lo que uno quiere”.

3. ¿Cómo financiará los estudios?

El rol de la familia es fundamental en el proceso de selección de la carrera. En muchos casos, los padres pueden decir: yo le pago la carrera, así que yo elijo que va a estudiar. Sin embargo, los expertos consultados coinciden en que esta actitud es errónea.

En el caso de Alejandro, el joven protagonista de este informe, sus padres, aunque lo apoyarán con el pago de la universidad, dejaron la decisión de qué estudiar en manos del joven. Según dicen, porque ellos no tendrían autoridad para decirle que no estudie música puesto que ellos son artistas, y porque son conscientes de que es una decisión muy personal de su hijo y muy importante para él.

Los padres pueden ser el apoyo tanto moral como financiero; sin embargo, es importante tener en cuenta otros factores; hay becas de todo tipo y con diferentes entidades: bancos, fundaciones, gobierno y universidades. Lo importante es informarse bien.

4. ¿En qué trabajará?

Hay que ver más allá de la universidad. Al fin y al cabo, se estudia una carrera para luego trabajar. Así que la recomendación es conocer los salarios y porcentajes de vinculación de los egresados del programa que le interesa. Luego puede revisar la tendencia de profesionales en la región en la que quiera trabajar. Un estudio del BID expone que en América Latina falta variedad en una dimensión importante: las áreas de conocimiento. En promedio, en la región se gradúan un porcentaje menor de científicos y un porcentaje mayor de maestros que en Estados Unidos, el Reino Unido y otros países con los que se ha realizado la comparación, así como un porcentaje mayor de individuos con un grado en Administración, Derecho o Ciencias Sociales que en Estados Unidos y Reino Unido.

REDACCIÓN VIDA

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