Educación

Los cambios que trae la nueva generación de Ser Pilo Paga

Universidades públicas aseguran que aún no es suficiente para cumplir con sus exigencias.

Estudiantes universitarios

En esta nueva versión, se quiere aumentar el número de estudiantes de las regiones. 

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123RF

08 de noviembre 2017 , 06:14 p.m.

Con cambios llegó la cuarta generación de Ser Pilo Paga, el programa bandera en educación del gobierno del presidente Juan Manuel Santos. Como todos los años, por esta fecha, el mandatario anunció la convocatoria para el periodo siguiente.

Serán 10.000 estudiantes ‘pilos’ más los que se sumarán a las versiones anteriores. Es decir, para el próximo año se cumplirá la meta propuesta de llegar a 40.000 jóvenes de bajos recursos económicos que acceden a la educación superior de alta calidad a través de las becas que otorga el Estado.

“Estamos convencidos de que no hay una mejor política para impulsar la equidad y construir la paz que apostarle a la educación”, expresó el presidente Santos y explicó que el programa no solo les ha cambiado la vida a miles de estudiantes de bajos recursos económicos y a sus familias: también es una herramienta que impulsa el progreso del país.

Y añadió que Ser Pilo Paga ha tenido tal impacto positivo en la sociedad colombiana que se está buscando, por medio de un proyecto de ley, que sea una política de Estado; es decir, que se sostenga en el tiempo y no dependa del gobernante de turno.

Sin embargo, para que así sea y con el objetivo de mejorar el programa, se introdujeron algunos cambios, principalmente para calmar las críticas que han llegado desde distintos sectores de la educación; por ejemplo, desde las universidades públicas.

Estamos convencidos de que no hay una mejor política para impulsar la equidad y construir la paz que apostarle a la educación

Es por eso que los nuevos admitidos serán incentivados para que privilegien a las universidades públicas, con el fin de que haya un equilibrio con respecto a las privadas. Y es que de los más de 30.000 estudiantes 'pilos' que tiene el país, el 82 por ciento se encuentra en universidades privadas y el escaso porcentaje restante (18 por ciento) en públicas, según las cifras más recientes del Mineducación.

Y ese desequilibrio es el que ha motivado el reclamo de los rectores de las universidades públicas y de otros sectores de la academia: que este programa, que utiliza recursos públicos, termina favoreciendo a las universidades privadas y que el dinero que se invierte en el mismo se debería destinar a las públicas.

De las 47 instituciones acreditadas dentro del programa, solo 15 son públicas. Así que este año la convocatoria busca incentivar que mínimo el 30 por ciento de los jóvenes adjudicados ingresen a universidades públicas.

Por ejemplo, ahora tendrán dos semestres de plazo para inscribirse a una universidad pública de su elección después de graduarse del colegio (antes era solo uno). Además, la inscripción será gratuita para presentarse en todas las públicas que hacen parte del programa.

Otro de los incentivos es un reconocimiento de medio salario mínimo adicional al apoyo de sostenimiento para gastos académicos, dotación, salidas de campo y transporte, para los jóvenes que accedan a instituciones públicas (en general se entrega un salario mínimo vigente para quienes viven con su familia en la misma ciudad y 1,5 para los foráneos).

Pero no solo se verán incentivados los estudiantes, sino también las universidades, según el Ministerio de Educación. Además de que llegarán más estudiantes ‘pilos’, se redefinirá la metodología para calcular el valor que se les pagará a las instituciones públicas por cada estudiante de ‘Ser Pilo Paga’ que sea admitido con el objetivo de nivelar el valor promedio que se paga por cada uno, entre instituciones oficiales y privadas.

Las universidades privadas se comprometieron a que la matrícula no crecerá por encima del Índice de Costos de la Educación Superior. “De esta manera, contribuyen a que el programa sea financieramente sostenible en el tiempo", expresó Santos.

Voces inconformes

Ante el anuncio del Gobierno, EL TIEMPO habló con rectores y vicerrectores de universidades públicas. Aunque resaltan ciertos puntos de los cambios, aún siguen insatisfechos.

El rector de la Universidad Pedagógica de Colombia, Adolfo Atehortúa, quien ha encabezado las críticas al programa e inclusive convocó a marchas en el país hace unas semanas, expresó que con Ser Pilo Paga se amplía la inequidad, pues solo favorece al 2% de los bachilleres del país. Con similar presupuesto podría ampliarse la oferta educativa de las universidades estatales.

"Justamente, el reclamo no es frente a los estudiantes del programa ni frente a las universidades no oficiales; el problema es que el Programa está arrebatando los recursos del antiguo CREE que antes se destinaban a la Educación Superior Pública", explicó Atehortúa.

Otro reconocido crítico de Ser Pilo Paga es el rector de la Universidad del Valle, Edgar Varela, quien aseguró: “el problema de fondo del programa es que hasta ahora no tiene una fuente de financiación propia y estable y ha venido utilizando recursos que originalmente se venían destinando a las u. públicas. Nosotros consideramos que si el gobierno quiere avanzar en el programa debe buscar una fuente de financiación distinta”.

También expresó que le parece bien que les den incentivos a los jóvenes para que elijan las públicas; sin embargo, explicó que el problema está en que los ‘pilos’ no entran a estas instituciones porque no quieran sino porque los resultados de las pruebas Saber no son suficientes o porque no pasan las pruebas de ingreso.

Por su parte, Gerardo Mejía, gerente financiero y administrativo de la Universidad Nacional, coincidió con el rector de la Universidad del Valle en que la discusión no es solo que los estudiantes elijan las universidades privadas por encima de las públicas, sino de dónde salen los recursos para el programa Ser Pilo Paga.

En cuanto al incentivo del medio salario, Mejía expresó que es un buen comienzo pero que “lo importante es que no se vuelva un mayor endeudamiento de los muchachos”. También ve como positivo que se den hasta dos semestres para que los muchachos se presenten en las públicas.

El gobierno está mintiendo descaradamente en su propaganda y jugando con las ilusiones de 200.000 jóvenes que cada año se quedan sin ingresar a la educación superior.


El experto en educación, Julián de Zubiría, expuso con fuertes palabras sus críticas al programa: "El gobierno está mintiendo descaradamente en su propaganda y jugando con las ilusiones de 200.000 jóvenes que cada año se quedan sin ingresar a la educación superior. Solo le va a cumplir a 10.000 de ellos. ¿Qué le dice a los otros 190.000 que se quedarán sin estudios universitarios?". 

Según de Zubiría, lo que se debería hacer es convertir Ser Pilo Paga en un programa que ayude a consolidar la paz, la descentralización y la equidad. "Para ello es necesario que se asignen cupos por regiones y que pasemos de pensar en seleccionar "pilos" a fortalecer a nivel financiero, pedagógico y en autonomía y calidad, las universidades "pilas" oficiales y regionales".

Por último, concluyó: "Es claro que si el programa "bandera" de este gobierno ofrece educación al 2% de los egresados del bachillerato, es porque nunca ha sido para este o el anterior gobierno ninguna prioridad la educación".

Simón Granja Matias
REDACTOR EDUCACIÓN 
Twitter: @simongrma

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